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Camino Roncesvalles -Santiago 2002

Los Arcos - Burgos

Los Arcos - Burgos

Día 7 Los Arcos – Logroño (11/10/2002)

       Dormí espléndidamente y aguanté en la cama hasta las 7:30. Cosa que me impuso ir con gente todo el camino.

 

Desayuné en el albergue, croissant recién hecho y café con leche. En seguida cogí la mochila y emprendí la ruta. Hoy era más tarde y se notaba en la luz ambiente, el día anterior había andado más de una hora cuando amaneció y hoy ya lo había hecho. Después de dos días nublados hoy estaba despejado y el aire era puro y la mañana resplandeciente. El espíritu lo tenía elevado y el tiempo ayudaba a caminar después de dos días de lluvia.

 

El camino era llano y blanco y se podían ver las montañas nevadas por los dos últimos días de temporal. Esta llanura permitía ver a los peregrinos a lo largo de los Km. que separaban de Sansol. Al poco rato adelanté a Danny y pese a que intento la charla conmigo continué andando, no me apetecía la charla tan temprano, quería disfrutar de la mañana maravillosa.

 

Un poco antes de Sansol me alcanzó David, el vasco. Con el que estuve desayunando en Torres del Río, y que sería mi acompañante durante toda la etapa. Allí nos encontramos con un paisano que nos habló de los problemas de los pueblos y de las envidias entre sus habitantes. Este personaje me lo volvería a encontrar en Logroño y me hizo un favor importante, más adelante lo contaré.

 

David se metió entre pecho y espalda un bocata de jamón y yo un café con leche, no tenía ganas de comer.

 

Sobre las 10:15 salimos para dirigirnos a Viana. Aquí comienza un constante sube y baja de vallecitos. La primera subida y tal vez la más fuerte es la de la ermita de Nuestra Señora del Poyo. Posteriormente se sube a Cornava y por último se sigue un camino paralelo a la carretera.

 

David y yo fuimos adelantando a gente. En las cuestas yo iba más despacio y se alejaba, pero en el llano le alcanzaba. A mitad del mismo nos encontramos al catalán de Bañolas ayudando, o ligando que uno nunca sabe, con una francesa que se dejaba querer. Ella estaba lesionada en el tobillo y él la acompañaba. Posteriormente alcanzamos a los otros 2 catalanes que estaban cogiendo almendras que se habían caído de unos árboles. Con ellos estuvimos un rato sentados y por fin en el tramo paralelo a la carretera se hizo el gran sprint. David, Enrique (el madrileño) y algún otro empezaron a apretar el paso y yo por detrás a seguirles después de que la última rampa se me atragantó un poco. El único que se resistió a ser alcanzado fue David pero al entrar en Viana se equivocó de camino y yo se lo indique desde la distancia, entonces me esperó y entramos juntos en este magnifico pueblo navarro. Viana tiene unos edificios espléndidos y con unas vistas sin iguales sobre Logroño, aunque el sea el último de Navarra.

 

David y yo después de visitar Viana y esperando la llegada de Emilio y Mariana, con los que había quedado David, nos fuimos a comer a Casa Pitu, donde comimos magníficamente. Al final de la comida llegó el catalán de Bañolas del que nos despedimos pues él se quedaba en Viana y al día siguiente marchaba a casa desde Logroño. También nos despedimos de los otros dos catalanes. Las despedidas en el camino son dolorosas aunque no se contacte muy bien con la gente, cuando esta marcha es como si algo se acabara. La otra vez ya sentí la soledad pero esta vez la he sentido todavía más pues me he despedido de más gente.

 

Después de comer marchamos al albergue donde nos despedimos de Mariana que terminaba el camino y de Emilio que quedó en alcanzarnos en Nájera. David y él quedaron en verse por la mañana en Logroño e ir juntos.

 

Mariana es una muchacha de una mirada encantadora de la que es muy fácil enamorarse. Es tierna y afectuosa. Apenas la había tratado dos ratos y en mi corazón creó chispa. La proporcione mi e-mail y veré si escribe. También comprendo perfectamente que Emilio se quedara prendido de ella y con un comentario continuo de su amor por ella ( 24/11/02 todavía continua).

 

El albergue era pequeño y formado por literas de 3 lo cual era tremendamente agobiante. Pero el entorno donde se encuentra, al lado de una antigua iglesia y con unas vistas magníficas.

 

David y yo sobre las 4 marchamos hacia Logroño. Aunque son sólo ocho kilómetros que se realizaron en menos de dos horas, se hizo muy pesado, eran 6 Km. más que los días anteriores y eso se nota. Las entradas a las ciudades aunque el albergue esté al principio se hacen siempre pesadas. Los polígonos industriales y las carreteras después de todo un día pateando es agotador.

 

En Logroño se llega rápidamente al albergue cosa que se agradece. Pero estando registrándonos al coger la mochila una de las costuras del tirante se descosió. Esto me obligó a después de ducharme y lo más rápidamente posible encontrar un zapatero. Vacié la mochila  y tras preguntar a la hospitalera, que no conocía ninguno, me dirigí a la calle. Iba a preguntar a los policías municipales cuando de repente encontré al paisano de Torres del Río con su mujer y una amiga. Le pregunté y me llevaron a una tienda de marroquinería donde un dependiente encantador cosió y remacho los 2 tirante para que no se volvieran a romper. Me costó sólo un euro. A veces las cosas que más valoramos son las que menos cuestan.

 

A la vuelta al albergue volvía montar la mochila y me esperaba David para ir a tomar unos vinos. Dimos una vuelta con una pareja de vascos, él muy alto y ella muy menudita pero con una sonrisa maravillosa.  Se nos unieron consecutivamente otro vasco Luis Fernando y posteriormente Emilio, Mariana y Enrique. Cenamos de tapas y a las 21:45 estábamos en el albergue. La zona de tapas de Logroño es como las calles de alrededor de la Puerta al Sol. Lleno de bares con tapas.

 

El albergue estaba formado por literas con maderas de separación. Era un poco agobiante por el poco espacio pero las maderas de separación daban una cierta independencia que se agradecía. Cobraron 3 euros sin derecho a desayuno. Había sido un día agotador pues desde las 8 de la mañana apenas me senté una hora para comer. (28 Km).


Día 8 Logroño – Nájera (12/10/2002)

 

Dormí como un lirón, con Luisfer en la cama de arriba y dos australianas en la cama de al lado. Una de ellas llevaba unas mallas sobre un trasero impresionante, sobre todo por la ausencia de sexo desde hacía una semana.

 

Del día anterior tenía una ampolla en el pie izquierdo debajo de los dedos, que molestaba cuando comenzaba a caminar, luego se calentaba y dejaba de doler.

 

Me levanté temprano y salí el primero del albergue. En seguida encontré un bar lleno de inmigrantes donde entre a desayunar. Daba un poco de miedo por las pintas, pero el desayuno primaba sobre el miedo. Tomé café y magdalenas y continué el camino. Eran las 7:30 cuando encontré a Enrique y juntos emprendimos la salida de Logroño. Está confusa la salida y en uno de los parque tuvimos que preguntar. Por fin enfilamos el camino que lleva al parque de la Grájera. Es un camino llano y fácil. Nos encontramos con diversas personas haciendo footing. Enrique quería descansar o ir sólo y paró en un banco mientras yo continué.

 

Me alcanzó un señor que resulto ser el Presidente de la Asociación del Camino de Santiago de Logroño, al mismo le plantee el problema de la señalización y me contó lo que me depararía el día. Con él fui hasta pasado el embalse de la Grájera. Allí nos encontramos a un personaje que ofrece manzanas, peras y galletas a todos los peregrinos. Este hombre ha realizado en múltiples ocasiones el Camino de Santiago vestido con el atuendo tradicional y con un burrito, se encuentra una foto suya en casi todos los albergues. Este año le han operado del bazo y como no ha podido hacer el camino se coloca aquí para dar ánimo a los peregrinos.

 

Es un personaje tremendamente simpático que se despide con un beso y el deseo de un buen camino. Gracias por los ánimos.

 

Mientras estaba conversando me alcanzó Enrique el cual también comió manzanas y galletas. Con él reemprendí el camino hasta Navarrete. Se asciende el alto de la Grájera donde los peregrinos han llenado una valla de cruces, yo puse la mía y continué.

 

En Navarrete volvió a descansar y yo fui al bar a tomar una café y un bocata de beicon con queso. Al rato continué con Enrique.

 

Desde aquí se inicia una constante subida hasta el alto de San Antón. Al principio lo inicie con Enrique pero le deje con sus pensamientos y me entretuve hablando con un señor en una depuradora vitivinícola, me rellenó la cantimplora.

 

Estando en la depuradora me alcanzó un suizo que llevaba 66 días andando. Es increíble la fortaleza de algunos jubilados centro-europeos. Este señor practicaba yoga y era totalmente atlético. Con él estuve andando durante 2 horas, prácticamente sin hablar. Este tramo es de 15 Km. y medio sin ningún pueblo y se hace largo y cansado.

 

En el alto de San Antón paramos a tomar algo. Yo una manzana y unos panchitos. Me encontraba desfallecido, y sólo la incomodidad del suelo y la gran cantidad de moscas que se congregaron alrededor me obligaron a continuar tan rápidamente.

 

En 20 minutos reemprendimos la marcha, aunque se veía Nájera todavía quedaba hora y media para llegar. Este tramo se me hizo agotador y tras pasar el río Yalde por el puentecito de madera dejé al suizo que continuara y yo me descalce y me tumbé en la hierba. Estaba sin fuerzas, el pie izquierdo dolorido y bastante tocada la moral.

 

Estando tumbado hablé con unos ciclistas y me adelantaron las australianas. Al cuarto de hora comencé la marcha y al poco tiempo se encuentran unos poemas escritos en la pared.

 

Entrando en Nájera me alcanzó Enrique, que aunque yo creía que iba por delante, había parado a descansar. Esta entrada se hace muy pesada pues el albergue está en el casco antiguo pegado a la montaña. Llegamos a las 14:30. El hospitalero que nos esperaba era de Bilbao y  estrábico. El albergue es coqueto al ser de madera pero incómodo porque la habitación está en el ático y los baños en el bajo.

 

Me duche enseguida y con Enrique marchamos a comer a las 15:30.

 

A la vuelta, estaba agotado y me eche un rato. Las dos últimas etapas habían sido agotadoras. Y esta última la peor. Por la tarde visite el Monasterio de Santa María y fuimos a cenar con David, Enrique y unas vascas que estaban haciendo 2 etapas del camino, la de Logroño-Nájera y la de Nájera- Santo Domingo de la Calzada. Antes de irnos a la cama me tomé un vodka con naranja que me supo a gloria.

 

El pie le tenía bastante fastidiado pero aguantaba el dolor. Llevaba dos días agotadores pero tenía la esperanza que los dos próximos días iban a ser más suaves. Hoy había hecho 30,7 Km. y las piernas lo notaban.


Día 9 Nájera – Santo Domingo de la Calzada (13/10/2002)

 

Quedé en realizar la etapa con Emilio y su perro Tysson. Es un rottwailer, supongo que se escribe así. Parece pacífico pero tiene sus momentos violentos. Es un tipo de perro guerrero y peleón, aunque esté sólo en algún momento. Bajo este planteamiento salimos con el sol iluminándonos las espaldas sobre las 8. En el refugio nos dieron de desayunar leche y galletas todo por los 5 euros, que fue mi voluntad. Se inicia el camino con una fuerte cuesta que se hizo tranquilamente. Tras la cuesta inicial se recorre una carretera secundaria que nos lleva hasta Azofra. En un bar tomamos el almuerzo y repusimos fuerzas para continuar. Como salimos tarde mucha gente nos antecedía, así fuimos acompañados todo el camino.

 

El siguiente tramo se hizo cómodamente y solamente en un repecho antes de Cirueña emprendimos una aceleración que nos permitió adelantar a 10 o 12 personas. Fue un spring que puso de manifiesto que pese a mi pie podía rendir mejor y que mi forma física iba mejorando.

 

En Ciriñuela, Tysson tuvo una pelea con un perro. Bastante desagradable.

 

También recuerdo que alcanzamos a una siciliana que mostraba orgullosa su cuerpo. Tenía unos amplios pechos rematados por unos pezones en punta que resaltaban sobre su camiseta. ¡Dios como nos haces esto después de 10 días de abstinencia!. Era muy simpática y estaba haciendo el camino con su novio holandés.

 

En Cirueña paramos un rato en la plaza y encontramos a Luisfer y al matrimonio venezolano que adelanté en la etapa de Estella-Los Arcos. Habían  adelantado camino en bus. Daban pena por su cansancio.

 

Después de Cirueña hay una pequeña cuesta que da paso a una recta de más de 2 Km. que muestra la entrada a Santo Domingo de la Calzada. Este pueblo se encuentra enclavado en una llanura impresionante. El campo ha cambiado y de zonas montañosas dan lugar a llanuras. De cultivos de huertas y vides a productos de secano.

 

A la entrada hay un par de almacenes impresionantes de patatas. Daba tentación de coger alguna para la cena. A las 13:00 llegamos a Santo Domingo donde nos duchamos y marchamos a comer. El albergue es muy grande y lo lleva la cofradía del Santo. Sólo estaba abierto el ático formado por camas individuales separadas de 4 en 4. Era un lujo aunque el baño era un poco deficitario, solo 2 duchas para hombres, tuvimos que hacer cola.

 

Esta etapa la definiría como sencilla y reconfortante después de la etapa de ayer. Salimos a las 8:00 y a las 13:00 estábamos en destino habiendo parado en 2 ocasiones un cuarto de hora. Un paseo para estas alturas del camino.

 

Emilio fue a buscar su coche mientras que nosotros comíamos. Coincidimos David, Luisfer y un alemán que no hablaba español. Fue una aventura traducirle los platos, pero conseguimos que quedara satisfecho.

 

En este día Emilio me manifestó que estaba perdidamente enamorado de Mariana y nos pidió consejo a David y a mi. Aunque le animamos y le sugerimos calma, no me extraña que se enamorará de esa forma pues, como he dicho antes, es una persona maravillosa con una sonrisa encantadora. El tema es que fue un flechazo, que le obligada a cada 2 por 3 a estar hablando de ella, cosa que parecía un poco pesado.

 

Después de comer repose en la cama la comida y pensando que Emilio tenía coche decidí descargar peso, concretamente 4 Kg., quité cosas inútiles. Forro polar, chubasquero, camiseta, zapatillas de baño. Fue una pena que tardara tanto en llegar a esta conclusión.

 

Por la tarde estuvimos viendo la catedral y los alrededores. Realmente es un pueblo precioso. Recuerdo como anécdota que cuando nos íbamos a la cama, pasamos por la cocina y vimos a la siciliana pegándose el lote con el holandés, hecho que nos llevo de ironía y de envidia por no ser él de los países bajos. Había sido una etapa suave de 20 Km. realizada en 5 horas.

 

Día 10 Santo Domingo de la Calzada - Tosantos (14/10/2002)

 

Otra etapa en la que fui con Emilio casi toda ella. Etapa que fue sencilla hasta Viloria y muy pesada por el aire, el camino y el tiempo hasta Belorado. Por la tarde hasta Tosantos fue un paseo de 1 hora. Tenía el pie dolorido y me costo calentarlo.

 

En Grañón fuimos al bar y nos dijeron que no había bocadillos. Así que, compré 2 tomates, 3 plátanos y jamón de york en una tienda, luego fui a la panadería donde me regalaron una barra de pan del día anterior, parece increíble.

 

Partí por la mitad la barra y se la di a Emilio. De mi mitad solo pude comerme la mitad y la otra se la di a David. Así que con medio bocadillo, un plátano y un café con leche marchamos. El camino hasta Viloria es sencillo sin complicaciones. Pero cuando afrontamos el tramo final, que marcha junto a la carretera y con un tiempo cambiante, con mucho aire de frente, las piernas empezaron a flojear y la sensación de cansancio se me acentuó. El pie me dolía y me obligó a sentarme a poco menos de 3 Km. de Belorado. También es causa que yo necesita realizar paradas cada 3 horas y cuando se afrontan trechos de 15 o más Km. es necesario reposarlos.

 

La entrada a Belorado, que se realiza cuesta abajo, se me hizo muy pesado. David había acelerado e iba sólo con Emilio y Tysson. En el albergue de Belorado el tiempo era frío y nublado, dejamos las mochilas y marchamos a comer. Sabíamos que en Tosantos se compartía la cena, así que compré espaguetis, tomate frito, pan y chorizo.

 

Comimos en un restaurante donde nos despedimos de David que quería llegar a Villafranca Montes de Oca y mañana hasta Burgos. Yo le dije a Emilio que mi pie estaba mal y que tenía intención de ir muy despacio hasta Tosantos.

 

Así, hecho el planteamiento, después de comer ellos marcharon rápidamente y yo poco a poco y sufriendo bastante con la ampolla del pie, llegue a Tosantos en 1 hora y un poquito.

 

Llegue casi al tiempo de Emilio pues andando, las distancias de 4 o 5 Km. por muy deprisa que hagan, no representan más de 10 o 15 minutos. Tosantos es una aldea en la que las Asociaciones del Camino están haciendo un albergue al estilo de Arre, con un concepto de hospital. En ellos se comparte todo, dentro de la humildad, hermandad y camaradería. Tienen un espíritu eminentemente religioso. Y realizan el rito de acercarse a la Iglesia después de cenar, como oración nocturna.

 

Las camas están en la primera planta y son simples colchonetas en el suelo. Nosotros pudimos colocar 2 al pernoctar sólo 4 peregrinos. Cuando llegue ya estaba Emilio, que enseguida se fue a buscar el coche, Miguel el argentino y Rito un muchacho suizo que conocí aquí.

 

La ducha era de agua caliente pero como yo no atiné me tocó ducharme con agua fría, cosa que me revitalizó. Después de cambiarme, bajé a la cocina donde tuve un rato de charla agradable con el hospitalero que era de Madrid y 2 socios de la Asociación de Granada que estaban arreglando una habitación más en el piso superior.

 

Hubo una charla interesante sobre como debía ser el Camino y los servicios que ofrecía y los que debería ofrecer. Así mismo se habló de las actitudes de los peregrinos, la mayoría habla de motivos deportivos o artísticos, cuando la base del Camino es su aspecto espiritual.

 

Mi opinion es que el Camino es eminentemente un hecho religioso y como tal debería haber albergues específicos para tales peregrinos y que fuera la Iglesia quien articulara las condiciones de pernoctación en los mismos. También la Iglesia se debería preocupar que las Parroquias del camino se ofrecieran a los peregrinos, es indignante la cantidad de pueblos que tiene las Iglesias cerradas y los corazones de los Párrocos endurecidos a la peregrinación.

 

Todos estuvimos de acuerdo que las credenciales sólo las debía dar la Iglesia y en ningún caso las Asociaciones. Estas se deberían dar en el confesionario y que fuera un sacerdote quien se responsabilizará de nombrar a alguien como peregrino. El resto de gente serían deportistas en el Camino de Santiago, y las instituciones civiles fueran quienes les proporcionaran los servicios necesarios.

 

A las 7 de la tarde nos pidió ayuda el hospitalero para preparar la cena entre todos. Yo estuve picando la cebolla, tomate y lechuga para la cena. Los otros hicieron los espaguetis y los hospitaleros pusieron lentejas del mediodía y el vino.

 

La cena fue espléndida y sin apreturas. En ningún momento se pidió dinero y sólo una caja marcaba que se pagara la voluntad. El sello no le pusimos nosotros mismos junto con la inscripción en el libro.

 

Después de cenar fuimos a la Iglesia, se puso una vela en el suelo y se hizo una plegaria, posteriormente se leyeron las peticiones de peregrinos de días anteriores. Todas las plegarias fueron en español, menos 1 en alemán que hizo Rito.

 

Este acto fue vivificante y me lleno de buenas energías. De hecho al día siguiente me encontraba mejor.

 

Rito es un joven que tenía un problema en la rodilla izquierda que le obligaba a ir despacio. Acordamos levantarnos a las 7:30 al día siguiente.

 

Etapa de 27,2 Km. que se hizo larga aunque al final vino la recompensa de un lugar entrañable y que siempre recordaré.


Día 11  Tosantos - Atapuerca (15/10/2002)

 

Nos levantamos a las 7:30 y después de vestirnos y plegar los sacos nos dieron de desayunar con mucho amor y cariño lo que hizo levantar nuestro ánimo. Salimos casi a las 9 de la mañana Rito, Emilio, Tysson y yo pues Miguel había marchado un poquito antes. Era un día que amenazaba lluvia y me puse el poncho, el pantalón de agua y las polainas, con estos bártulos hice toda la etapa.

 

Enseguida de partir observamos que Tysson cojeaba así que decidió Emilio dejarle y en Burgos volver por él. Rito y yo continuamos lentamente esperando que Emilio nos alcanzara.

 

El espíritu estaba satisfecho y la conversación con Rito agradable, así que en poco más de hora y media estábamos en Villafranca Montes de Oca. El día estaba nublado y en determinados momentos chispeaba.

 

Como Emilio no había llegado decidí entrar en un bar y esperarle. Rito continuó con Miguel al cual le vimos en la distancia. Aproveche el tiempo para desayunar, estuve esperando un buen rato cerca de ¾ de hora. A las 11,15 decidí reemprender el camino.

 

En este punto una cuesta de un kilómetro que dura desde la entrada del pueblo hasta la fuente de Mojapan te deja casi sin aliento, pero como me lo tomé con calma y con la lluvia como compañera casi ni me enteré. Poco después me encontré con un Neozelandés que me preguntaba cosas en inglés sin preocuparse de articular una sola palabra en castellano y creándome un complejo de idiota, al no dominar suficientemente el inglés. Pero al poco rato me di cuenta que estábamos en España y el que tenía obligación de hablar español era él. No somos un país secundario y eso lo tienen que entender.

 

Aprovechando una cuesta le deje que marchará por delante. Enseguida se cogen unas pistas cortafuego bastante pesadas por los muchos kilómetros que dura. Aunque el ir rodeado de arbolado, en momentos robles y en momentos pinos, hacen mucho más llevaderos los 14 kilómetros desde Villafranca Montes de Oca a  San Juan de Ortega.

 

Hay un momento en que dude de llevar buen camino pues adelante al Neozelandés y a un grupo de franceses y al no haber señales me creí perdido.

 

Cuando llevaba 2 horas y media paré para consultar la guía y tomar oxigeno 10 minutos. Como no veía a nadie continué hasta que de repente una flecha me desvió a la izquierda a un camino que en poco rato me enseñó San Juan de Ortega.

 

Llegué a la puerta de San Juan junto a Miguel y a Rito con los que vi la Iglesia. Les había recuperado 45 minutos en estos 12 kilómetros, creo que había ido más deprisa de lo adecuado. Ellos debieron parar en algún momento.

 

A la salida me sorprendió ver a Emilio que ya había saltado la mochila y se había registrado en San Juan de Ortega. ¿Por donde había ido? Ni yo, ni Miguel, ni Rito le habíamos visto. Decía que se encontraba dolorido y que se quedaba allí y que había ido por un camino diferente ¿?. No lo entiendo, si hubiera pasado mientras estaba desayunando la brasileña no me hubiera dicho que iba por detrás, pero aún así si hubiera pasado mientras desayunaba se habría encontrado con Miguel y Rito. ¡Bueno el sabrá!.

 

Como el decía que tenía comida lo hizo en el albergue,  mientras yo acompañado por Miguel comí en el bar. Fue colesterol en estado puro, morcilla, lomo, chorizo con un poco de lechuga acompañado de una coca cola y un café con leche.

 

Comí de 2:30 a 4:00 . A esta hora me despedía de Emilio hasta Burgos y emprendimos una hora y media (6 Km.) bajo una constante lluvia. En los primeros 2 kilómetros por monte y con bastante barro y los últimos cuatro por carretera pero chorreando de agua.

 

Cuando llegamos al albergue estábamos calados y con mucho frío, así que me metí en la cama después de una ducha para entrar en calor.

 

A las 17 horas me acerque al único bar para tomar un descafeinado y entrar en calor. El pie le tenía bastante mal. A las 20 horas fuimos a cenar Rito y yo. Sopa y lomo con pimientos. Me hubiera apetecido algo más contundente, pasta o arroz, pero no pudo ser.

 

A las 21:30 estaba durmiendo como único entretenimiento. Hay que decir que el albergue es privado pero muy original, han aprovechado unas antiguas cuadras. El techo es un entramado de maderas tremendamente curioso y bonito. Aunque hacía frío por lo desagradable de la tarde y por la mojada, con las mantas se solucionó el problema.

Se realizaron 26 kilómetros en unas seis horas y media. Etapa muy bella por los montes que atraviesa.


Día 12 Atapuerca - Burgos (16/10/2002)

 

A las 6:45 estaba arriba preparándome. El tiempo era horrible. Llovía copiosamente y a ratos había una gran ventolera. Me preparé con los pantalones de agua, las polainas, el poncho y las botas todavía húmedas del día anterior, aunque había tenido la prevención de meter papel de periódico.

 

Se inicia subiendo hasta un collado. Esta subida se hacía por un camino lleno de agua y de barro. Intentaba ir por la hierba del borde para no pisar el barro. En un par de ocasiones pisé charcos de manera que el agua me entró dentro de la bota. El chapoteo era muy incómodo, pero aquí no se acababa la desgracia pues el aire hacia que el agua golpeara en la cara haciendo auténtico daño.

 

Hubo un momento que una pareja me adelantaron pero cuando se llego al alto del collado donde hay una cruz se tuvieron que parar a colocarse los ponchos.

 

Después del collado se inició la bajada a Cardeñuela-Riopico. Con tiempo normal el recorrido duraría hora y cuarto sin ningún problema, en estas condiciones duró hora y media larga y repercutió en el ánimo.

 

Desde Cardeñuela a Orbaneja se va por carretera secundaria. Se me hizo interminable hasta que llegué al lugar donde pude almorzar. Quizás fueron las 2 horas más deprimentes del Camino. El dolor del pie izquierdo, la lluvia, el aire, la falta de desayuno y el cansancio de los días me terminaron de deprimir.

 

En Orbaneja me tomé un par de huevos con jamón y un café con leche todo por 3 euros (parece increíble).

 

A las 10 me puse en camino para Villafría donde llegue a las 11:15. Todo el recorrido es por carreteras secundarias. Aquí terminé mi camino, cogiendo un autobús que me acercó al centro de Burgos y me evitó los últimos 10 kilómetros por carretera, soportando la lluvia y el aire. Este recorrido en bus lo hice con un peregrino de Bilbao, con Miguel y con Emilio. Estos dos últimos nos alcanzaron un poquito antes de ponerse en marcha el bus (12:00).

 

Antes de acercarnos al albergue visitamos la Catedral. Es grandiosa aunque esté en obras. Me impresionó la cúpula central. La blancura de la piedra limpiada junto con la luz da la sensación de estar en el aire sin la suficiente sustentación. Salí impresionado. Marchamos al albergue, cosa que nos costó mas de media hora. Allí me duche y cambié, marchando luego a comer. La comida fue opulenta consistente en sopa de pescado y chuletón.

 

Por la tarde estuve con Emilio visitando de nuevo la Catedral y comprando el billete de vuelta a Madrid (8:15 día 17/10/2002).Entablamos conversación con un enfermero gaditano, con el que nos fuimos a cenar. A las 10:30 estaba en la cama. El albergue de Burgos está formado por casas prefabricadas bastante frías y desangeladas. Esta en los terrenos de las Huelgas Reales, es decir a las afueras. No me gustó este tipo de albergue para una ciudad tan importante en el Camino como Burgos.   


Epílogo (17/10/2002).

 

A las 6:45 nos levantamos. Emilio me llevó a la estación, él se volvía a Valencia para arreglar unos asuntos. A las 7:30 estaba en la estación esperando el autobús que venía de Vitoria. Muy puntual se presentó y fue muy agradable pues me dieron de desayunar mientras se podía ver una película.

 

A las 11 de la mañana llegó al intercambiador de Mª de Molina y a las 11:30 ya estaba en casa.

 

Esto representa el fin del viaje que continuará el año que viene.

 Ultrieia e Suseia. 
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1 comentario

Anónimo -

La iglesia que sale en esta foto es San MArtin, que esta en fromista (palencia)
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