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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://aig02.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Camino Roncesvalles -Santiago 2002</title><description>Camino de Santiago 2002 - 2003&lt;br /&gt;Alberto Ib&#xE1;&#xF1;ez</description><link>https://aig02.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Palas de Rei - Santiago</title><link>https://aig02.blogia.com/2007/040506-palas-de-rei-santiago.php</link><guid isPermaLink="true">https://aig02.blogia.com/2007/040506-palas-de-rei-santiago.php</guid><description><![CDATA[<h1 style="margin: 12pt -60.8pt 3pt -9pt"><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 16. Palas de Rei &ndash; Arz&uacute;a. 11-05-2003</span></h1><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt 63pt"><span></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Me levant&eacute; temprano y emprend&iacute; el camino con mucho m&aacute;s &aacute;nimo que el d&iacute;a anterior. Era una ma&ntilde;ana fresca y el cielo estaba despejado, el tiempo me ha respetado durante todo el recorrido.</span></h2><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Al poco de partir encontr&eacute; un peregrino que llevaba un paso vivo. Me junt&eacute; a &eacute;l y la conversaci&oacute;n fue f&aacute;cil y fluida. Se llamaba Miguel, era de Burgos y hab&iacute;a partido de all&iacute; tres d&iacute;as despu&eacute;s que yo. Sus etapas eran largas y su estado de forma excelente. Me cont&oacute; sus expectativas de futuro y sus ilusiones. La peregrinaci&oacute;n lleva a los caminantes a comunicarse abiertamente, no teniendo en cuenta el poco tiempo de conocimiento. Yo creo que las muchas horas caminando en soledad y conversando con uno mismo, llevan a que cuando se encuentra a un ser humano en una situaci&oacute;n similar se produzca una aut&eacute;ntica confesi&oacute;n. Se juega con la ventaja de que el interlocutor es imparcial y no participa en la vivencia por lo que se va a poner siempre de nuestra parte. </span></h2><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Con este paso fuimos por el sube-baja constante que las tierras gallegas imponen. Pasamos por aldeas como San Xulian y Pontecampa&ntilde;a. En Casanova paramos a tomar un caf&eacute; r&aacute;pido. </span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Antes de Furelos pasamos por un pol&iacute;gono industrial que nos descoloc&oacute; un poco, pero enseguida pasamos el hermoso puente romano de cuatro ojos y entramos en la peque&ntilde;a iglesia para que nos sellaran.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">En Melide paramos en una fuente a tomar algo de fruta, que llevaba Miguel, y a reposar un rato antes de continuar. En Melide es famoso su pulpo pero a las 11 de la ma&ntilde;ana no nos apetec&iacute;a. </span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><p><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span>Con las piernas un poco descansadas y con una agradable conversaci&oacute;n continuamos por el camino. Este en los primeros kil&oacute;metros es agradable pero pasado Boente se inician otra vez los rompepiernas, hasta Arzua no se parar&aacute; de subir o bajar en bruscos cambios. Se atraviesan algunos bellos bosques de eucaliptos y praderas donde pacen vacas, ovejas y caballos. Es destacable la subida desde Ribadiso a Arz&uacute;a. Durante las subidas el aliento se perd&iacute;a y me costaba mantener la conversaci&oacute;n.</span><span>&nbsp;</span><span>El albergue de Ribadiso est&aacute; ubicado al lado del r&iacute;o y es un sitio tremendamente agradable donde en verano se puede tomar el sol en las pradera junto al r&iacute;o. El &uacute;nico inconveniente es que est&aacute; un poco aislado y no hay servicios cerca.</span><span>&nbsp;</span><span>La llegada a Arzua se hace larga y pesada, se tiene que atravesar gran parte del pueblo para llegar al centro. Mucho tiene que ver el cansancio de la etapa.</span><span>&nbsp;</span><span>Con este nuevo amigo llegamos sobre las dos de la tarde. Aqu&iacute; me desped&iacute; de mi compa&ntilde;ero pues quer&iacute;a continuar hasta Santa Irene. Los pasos de los peregrinos se encuentran y se separan conforme el Camino nos dicta, todos tenemos nuestro Camino y nuestro destino en la vida que nos hace alejarnos y aproximarnos. Pero esto no quiere decir que dejemos de ser amigos y los tengamos en el coraz&oacute;n durante much&iacute;simo tiempo.</span></p><p><span>&nbsp;&nbsp; </span><span>Me dirig&iacute; al albergue y all&iacute; tom&eacute; posesi&oacute;n de una cama. Tras la ducha de rigor baj&eacute; a comer. Nada m&aacute;s salir me encontr&eacute; con la pareja gallega y con Everson. Los tres nos dirigimos a un restaurante que est&aacute; en la misma calle del albergue donde di cuenta de una especie de paella y de un filete. El pobre Everson se limit&oacute; a una ensalada y a fruta.</span><span>&nbsp;</span><span>Despu&eacute;s de comer alargamos la charla hasta las siete de la tarde, ninguno quer&iacute;a que se terminara la experiencia y nos resist&iacute;amos a desaprovechar ocasiones de estar sintiendo la realidad de nuestra experiencia. A todos nos agobiaba la llegada a Santiago hubi&eacute;ramos deseado que se alargara unos cuantos d&iacute;as m&aacute;s. Pese al esfuerzo de caminar nos pesaba m&aacute;s la vuelta a la realidad rutinaria y diaria.</span><span>&nbsp;</span><span>En el albergue hab&iacute;a cantidad de peregrinos que no conoc&iacute;a, se nota la proximidad de Santiago, en las primeras etapas &eacute;ramos casi siempre los mismos.</span><span>&nbsp;</span><span>No me apetec&iacute;a cenar as&iacute; que me fui pronto a la cama. </span></p><p><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi cabeza empez&oacute; a tener conciencia del fin y estuve repasando los momentos vividos y las experiencias. Me cost&oacute; dormirme. El d&iacute;a hab&iacute;a sido agradable y no hab&iacute;a sentido demasiado el esfuerzo, mi cabeza hab&iacute;a estado entretenida en la conversaci&oacute;n con Miguel y no hab&iacute;a tenido tiempo en regodearse del cansancio. </span></p><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span><span></span></h2><span>Kil&oacute;metros 28,6</span><strong><span style="font-size: 16pt; font-family: Arial"><br /></span></strong><h1 style="margin: 12pt -60.8pt 3pt -9pt"><span style="font-size: 14pt">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></h1><h1 style="margin: 12pt -60.8pt 3pt -9pt"><span style="font-size: 14pt">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; D&iacute;a 17. Arz&uacute;a &ndash; Monte del Gozo. 12-05-2003</span></h1><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt 63pt"><span></span></h2><p><span>Me despert&eacute; muy temprano preocupado por la etapa larga que nos esperaba y por que era la &uacute;ltima. El dormitorio estaba tranquilo aunque los primeros caminantes empezaban a moverse con sigilo. </span><span>&nbsp;</span><span>A las seis y media no pude m&aacute;s y me levant&eacute;. En la plaza tom&eacute; un caf&eacute; y unas magdalenas mientras se levantaba el d&iacute;a. Con la luz justa comenc&eacute; el &uacute;ltimo d&iacute;a de camino.</span><span>&nbsp;</span><span>Se vuelve a subir y bajar de forma obsesiva, nunca son demasiado largas pero suficientes para hacerte sudar.</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span>A la altura de Calzada encontr&eacute; sentado a un profesor de historia de Venezuela. Hab&iacute;a venido a Espa&ntilde;a a unas conferencias en la Universidad de Salamanca y hab&iacute;a aprovechado los &uacute;ltimos d&iacute;as de estancia para hacer los &uacute;ltimos 100 kms. Estaba agotado y reventado por las ampollas. Apenas pod&iacute;a caminar pero se le ve&iacute;a feliz por haber podido cumplir una ilusi&oacute;n. </span><span>&nbsp;</span><span>Me coment&oacute; que desde que estudiaba siempre le hab&iacute;a fascinado el Camino de Santiago. Hab&iacute;a pensado mucho las razones que llevaban a los hombres de la edad media a salir de su entorno y emprender un viaje tan largo al fin del mundo conocido. Tambi&eacute;n asimilaba el viaje actual con el viaje entonces. Hoy en d&iacute;a el peregrino, dentro del esfuerzo que realiza, encuentra comodidades y facilidades que anta&ntilde;o eran impensables. Dorm&iacute;an, com&iacute;an y viv&iacute;an muchos d&iacute;as al aire libre. S&oacute;lo la hospitalidad de las gentes les permit&iacute;an sobrellevar un poco mejor el recorrido. Los peregrinos mal com&iacute;an y subsist&iacute;an con lo que les ofrec&iacute;an. Muchos de ellos enfermaban y los Hospitales eran fundamentales. Tambi&eacute;n achacaba a la consolidaci&oacute;n del cristianismo de la Iglesia y a los intereses de repoblaci&oacute;n del territorio cristiano del rey Alfonso II el Casto lo que facilit&oacute; este sendero.</span><span>&nbsp;</span><span>Fue una charla tremendamente interesante que termin&oacute; en Salceda, donde par&oacute; a descansar.&nbsp;</span><span>No pod&iacute;a m&aacute;s y s&oacute;lo pensaba llegar hoy hasta Arca. </span></p><p><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo prefer&iacute; continuar un poco m&aacute;s hasta el Alto de Santa Irene. All&iacute; entr&eacute; en un bar donde di cuenta de una cerveza y un pincho de tortilla.</span><span>&nbsp;</span><span>Cuando sal&iacute;a encontr&eacute; a Alba y a Tes que iban en una animada conversaci&oacute;n sobre los nacionalismos en nuestro pa&iacute;s. </span><span>&nbsp;</span><span>En Arca sellamos y decidimos parar un rato. El tramo desde Salceda hasta Arca va serpenteando la carretera y se hizo un poco pesado.</span><span>&nbsp;</span><span>A las tres de la tarde reemprendimos la marcha manteniendo una agradable conversaci&oacute;n entre unos encantadores bosques de pinos y eucaliptos. Hay alguna correidora que traslada al peregrino al m&aacute;s profundo sentimiento caminero. El verde predomina y la primavera es palpable en esta &eacute;poca del a&ntilde;o.</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span>En este recorrido se nos uni&oacute; Sebasti&aacute;n y Carlos, dos peregrinos que no hab&iacute;a visto pero que ven&iacute;an desde Le&oacute;n<span>&nbsp; </span>y desde Ponferrada. El primero era de San Sebasti&aacute;n y el segundo de Valladolid. </span><span>&nbsp;</span><span>Todos juntos y en animada charla recorrimos los &uacute;ltimos kil&oacute;metros del camino. En Labacolla paramos un buen rato a tomar una cerveza, las piernas ya iban muy cargadas de tantas subidas y bajadas, y todav&iacute;a quedaba hora y media.</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span>Desde aqu&iacute; hasta el Monte del Gozo el recorrido es bastante feo y aburrido, junto con el cansancio se convierte en uno de los tramos m&aacute;s duros del camino. Me alivi&oacute; un poco la conversaci&oacute;n del grupo.</span><span>&nbsp;</span><span>A las siete de la tarde llegamos al monumento a Juan Pablo II y poco despu&eacute;s al macro albergue del Monte del Gozo. Este est&aacute; apartado de la ciudad y es muy fr&iacute;o para el peregrino, que se encuentra en un pabell&oacute;n con unos servicios m&iacute;nimos. Todos nos esperamos encontrar una acogida calurosa y un albergue de lujo a nuestra llegada a Compostela y lo que nos encontramos es una especie de colonia de vacaciones con colchones viejos y bastante mugre.</span><span>&nbsp;</span><span>Sellamos y ubicamos nuestros b&aacute;rtulos en las literas. Tras la ducha retrocedimos hasta San Marcos donde en un bar dimos cuenta de una apetecible cena de tapas.</span><span>&nbsp;</span><span>Quedaban 4 kil&oacute;metros pero nuestros sentimientos es que la vivencia caminera hab&iacute;a acabado. </span></p><p><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al d&iacute;a siguiente solo quedaba el tr&aacute;mite de la Catedral y de la compostela, pero ya no hab&iacute;a camino y horas de meditaci&oacute;n en soledad. Esto me embargo de tristeza y melancol&iacute;a.</span><span>&nbsp;</span><span>El d&iacute;a hab&iacute;a sido duro tanto por el kilometraje como por las constantes subidas y bajadas. Aunque la distancia no hab&iacute;a sido mayor que otras veces el cambio de ritmo es permanente y esto termina cansando.</span><span>&nbsp;</span><span>A las once di por terminado el d&iacute;a y casi mi Camino.</span><span>&nbsp;</span> </p><h1 style="margin: 12pt -60.8pt 3pt -9pt; text-indent: 44.4pt"><span style="font-weight: normal; font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">Kil&oacute;metros 34,5<br /></span><span style="font-size: 14pt">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></h1><h1 style="margin: 12pt -60.8pt 3pt -9pt; text-indent: 44.4pt"><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 18. Labacolla &ndash; Santiago. 13-05-2003</span></h1><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt 63pt"><span></span></h2><p><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nos levantamos a las ocho de la ma&ntilde;ana y despu&eacute;s de empaquetar la mochila, por &uacute;ltima vez, fuimos a desayunar al fr&iacute;o bar del albergue.</span><span>&nbsp;</span><span>Todos habl&aacute;bamos y tom&aacute;bamos nota de las direcciones de los dem&aacute;s prometi&eacute;ndonos escribirnos y mandarlos las fotos. La sensaci&oacute;n es de despedida de una experiencia &uacute;nica y fascinante.</span><span>&nbsp;</span><span>A las nueve emprendimos la entrada a Santiago. Esta nos presenta el cruce de la autopista con su gran barullo de coches, poco despu&eacute;s el arco-monumento a los peregrinos al lado del palacio de Exposiciones. Hasta la plaza de San Pedro todo es moderno e inh&oacute;spito. Desde aqu&iacute; es posible ver una de las torres de la catedral.</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;&nbsp; </span><span>Un poco m&aacute;s adelante nos encontramos con la Puerta del Camino, con las piedras del casco antiguo y la presencia del fin es sentida profundamente. Volv&iacute; a pensar los millones de peregrinos que hab&iacute;an pasado por estas calles y hab&iacute;an llorado por haber cumplido un sue&ntilde;o. La emoci&oacute;n lleno de agua mis ojos y las palabras desaparecieron de mi boca. Solo hab&iacute;a espacio para las emociones.</span><span>&nbsp;</span><span>Callej&oacute;n de las &Aacute;nimas, plaza de Cervantes, v&iacute;a Sacra, calle Azabacher&iacute;a, Plaza de las Plater&iacute;as (ya puedo palpar la catedral) y, por fin, plaza del Obradoiro.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span>Todos nos abrazamos y nos embelesamos con la fachada de la catedral barroca meta f&iacute;sica de nuestro camino. Rodeados de turistas los peregrinos nos sentimos los aut&eacute;nticos creadores de esta leyenda, sue&ntilde;o, creencia, vivencia e historia que se llama Camino de Santiago.</span><span>&nbsp;</span><span>Despu&eacute;s de las fotos de rigor nos dirigimos a la Oficina del Peregrino para recoger la compostela. No hab&iacute;a apenas gente y con una gran frialdad nos rellenaron el papel sin tan siquiera preguntarnos por nuestra experiencia. Yo estaba deseando ser preguntado por la experiencia, pero simplemente me rellenaron el papel y me apuntaron la mi ciudad de origen del Camino.</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;&nbsp; </span><span>En el mismo portal de la Oficina una agencia de viajes ofrece vuelos de vuelta y cog&iacute; billete para las cuatro de la tarde ese mismo d&iacute;a. </span><span>&nbsp;</span><span>Visitamos la catedral y cumplimos con todos los ritos oportunos, croque, abrazo al santo y misa.</span><span>&nbsp;</span><span>Tuvimos suerte y pudimos contemplar como volaba el botafumeiro a lo largo de la catedral impregnando de ese maravilloso aroma que jam&aacute;s se me olvidar&aacute;. La l&aacute;grimas volvieron a mis ojos y una profunda tristeza por esta muerte del Camino. Esto s&oacute;lo dur&oacute; hasta salir de nuevo al Obradoiro donde volvieron los abrazos pero ya no como peregrinos, sino como turistas despidi&eacute;ndose de amigos.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;&nbsp; </span><span>Todos juntos fuimos a comer a casa Manolo, excelente comida por un precio muy econ&oacute;mico. A las 2 y media de la tarde recog&iacute; mis trastos y despidi&eacute;ndome de todos me dirig&iacute; hacia el aeropuerto.</span><span>&nbsp;</span><span>Con mucha tristeza cog&iacute; el avi&oacute;n que me alejaba del sue&ntilde;o y la melancol&iacute;a me inund&oacute;. Pero me resist&iacute; a quedarme sin la ilusi&oacute;n del Camino y<span>&nbsp; </span>mi mente volvi&oacute; a gestar un nuevo sue&ntilde;o. </span></p><p><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este no ser&iacute;a el fin sino el principio de otros muchos Caminos.</span><span>&nbsp;</span><span><span>&nbsp;</span></span> </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 1cm" class="MsoNormal">Kil&oacute;metros 4,4</p><span>&nbsp;</span><span style="font-size: 11pt">&nbsp;</span><span style="font-size: 11pt">&nbsp;</span><strong><span style="font-size: 16pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">Ultrieia e Suseia</span></strong>]]></description><pubDate>Thu, 05 Apr 2007 18:44:00 +0000</pubDate></item><item><title>Rabanal del Camino - Palas de Rei</title><link>https://aig02.blogia.com/2007/040505-rabanal-del-camino-palas-de-rei.php</link><guid isPermaLink="true">https://aig02.blogia.com/2007/040505-rabanal-del-camino-palas-de-rei.php</guid><description><![CDATA[<h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm"><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 10. Rabanal del Camino &ndash; Ponferrada. 5-05-2003</span></h1><p><span>&nbsp;</span><span>&nbsp;</span><span>Todos los peregrinos est&aacute;bamos inquietos ante una etapa que todos ten&iacute;amos marcada como de monta&ntilde;a, sab&iacute;amos que hab&iacute;a que ascender al punto m&aacute;s alto del camino. Llev&aacute;bamos desde Le&oacute;n en una ascensi&oacute;n suave pero constante, y hoy se culminaba llegando a uno de los puntos m&iacute;ticos del camino, la Cruz de Ferro.</span><span>&nbsp;</span><span>A las seis de la ma&ntilde;ana comenzaron los ruidos y a las 6 y media me levant&eacute;. Lo primero que hice fue un masaje profundo del tobillo. Parec&iacute;a que me dol&iacute;a menos.</span><span>&nbsp;</span><span>Me puse las botas y desayun&eacute; en el albergue un caf&eacute; con leche y unas magdalenas. </span></p><p><span>&nbsp;Todo el mundo se mov&iacute;a y se preparaba.</span><span>&nbsp;</span><span>A las siete con paso lento pero decidido comenc&eacute; la marcha. En la subida me molestaba mucho menos el pie. El d&iacute;a estaba con niebla y en alg&uacute;n tramo lloviznaba.</span><span>&nbsp;</span><span>Efectivamente se notaba la subida. Para mi la jornada de ayer me ayud&oacute; a recuperarme. Iba adelantando peregrinos de todas las nacionalidades. Marchaba con el poncho y el pantal&oacute;n de aguas. </span></p><p><span>&nbsp;Casi sin darme cuenta, y unos tramos por sendero y otros por carretera llegue a Foncebad&oacute;n. La niebla se intensific&oacute; y la subida disminuy&oacute;. A la salida del pueblo me perd&iacute; y tuve que seguir la carretera que me llev&oacute; hasta la Cruz de Ferro.</span><span>&nbsp;</span><span>Pude verla cuando estaba encima de la misma. Aqu&iacute; los sentimientos son intensos. </span></p><p><span>&nbsp;Dej&eacute; la piedra que hab&iacute;a recogido en la Sierra Pobre de Madrid hac&iacute;a m&aacute;s de un mes. Est&aacute; hab&iacute;a sido una compa&ntilde;era en mi bolsillo. Record&eacute; a mis seres queridos y estuvimos todos all&iacute; reunidos mientras que rece un Padrenuestro en su recuerdo.</span><span>&nbsp;</span><span>Despu&eacute;s de la fotos oportunas&nbsp;reemprend&iacute; el camino hacia el albergue de Tom&aacute;s. </span></p><p><span>&nbsp;Tuve que parar en este peculiar albergue que da calor al pobre peregrino. Un caf&eacute;, unas galletas y unas palabras de aliento calentaron el cuerpo y alma.</span><span>&nbsp;</span><span>Un rato despu&eacute;s reemprend&iacute; la marcha. </span></p><p><span>&nbsp;Durante unos centenares de metros todav&iacute;a se sigue ascendiendo, justo hasta llegar a unas instalaciones del ejercito. Aqu&iacute; se comienza una fuerte bajada, principalmente por carretera, hasta el pueblo del Acebo.</span><span>&nbsp;</span><span>Precioso pueblo de casas de piedra y balconadas de madera abiertas al exterior por escalinatas exteriores. </span></p><p><span>&nbsp;Paramos en el bar de pueblo y degustamos un bocadillo de jam&oacute;n y queso, rebozado y frito. Una bomba para el est&oacute;mago.</span><span>&nbsp;</span><span>Sal&iacute; sobre las 12 del mediod&iacute;a y las nubes hab&iacute;an desaparecido y luc&iacute;a un espl&eacute;ndido sol con &eacute;l que sobraba la ropa de agua.<span>&nbsp; </span>Fui s&oacute;lo hasta Riego de Ambr&oacute;s donde encontr&eacute; a un matrimonio mayor con los que entable una agradable charla sobre la religi&oacute;n y los caminantes a Santiago. La salida de este pueblo se hace por un paraje encantador.</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;</span><span>Con esa distracci&oacute;n nos saltamos una desviaci&oacute;n y nos oblig&oacute; a realizar el camino hasta Molinaseca por la carretera. Es un poco m&aacute;s largo y peligroso. De todas formas no nos import&oacute; demasiado, pues la conversaci&oacute;n era apasionante.</span><span>&nbsp;</span><span>Cuando llegamos a Molinaseca me deje caer en el Mes&oacute;n de la derecha a una apetitosa comida. Mis compa&ntilde;eros decidieron continuar hasta el albergue.</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;</span><span>Durante la comida entr&oacute; un catal&aacute;n y poco despu&eacute;s un vasco, y como buenos peregrinos fuimos ocupando la misma mesa, para poder hablar del tema que nos apasiona, &ldquo;El camino&rdquo;.</span><span>&nbsp;</span><span>Ambos eran m&aacute;s j&oacute;venes que yo y mucho m&aacute;s deportistas. Carlos, el vasco, realizaba el camino como una competici&oacute;n de fondo, hac&iacute;a etapas de 50 a 60 kms.. En ese d&iacute;a ven&iacute;a desde Astorga. Andaba todo el d&iacute;a a un gran ritmo, 7 kms la hora, y apenas se comunicaba con los dem&aacute;s peregrinos. El otro, Joan, hac&iacute;a etapas de 30 a 35 kms y le gustaba charlar sobre su Bar&ccedil;a. </span><span>&nbsp;</span><span>Despu&eacute;s del men&uacute; del d&iacute;a unos orujitos nos dieron fuerzas para reemprender los ocho kil&oacute;metros que nos quedaban. </span></p><p><span>&nbsp;Ellos tuvieron que adaptarse a mi paso, mi pie me comenz&oacute; a molestar un poco despu&eacute;s de todo un d&iacute;a sin molestias. Con el voltaren que me proporcion&oacute; Carlos y el orujo consegu&iacute; llegar hasta Ponferrada. </span><span>&nbsp;</span><span>Seguimos respetuosamente el camino y este en la entrada a Ponferrada nos dio una vuelta incre&iacute;ble hasta que nos llev&oacute; al albergue.</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;</span><span>Nos ubicaron en la misma habitaci&oacute;n de cuatro. Tras ducharnos y descansar un rato nos dimos un paseo breve por Ponferrada.</span><span>&nbsp;</span><span>El monumento m&aacute;s significativo de Ponferrada es su castillo, ahora siendo reformado. Fue en 1178 cuando pasa a depender de la Orden del Temple, por una donaci&oacute;n de los reyes leoneses. Los monjes templarios se encuentran una peque&ntilde;a fortaleza que fue en su origen un castro y posteriormente una ciudadela romana. Ellos la ampl&iacute;an y mejoran como defensa del Camino de Santiago, estando acabada en 1282.<br /><br /><span>&nbsp; </span><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>El Castillo que hoy conocemos es el resultado de una larga serie de ampliaciones, reformas y a&ntilde;adidos que van desde la primera cerca de la planta cuadrada de principios del siglo XII, hasta las &uacute;ltimas zonas construidas a finales del siglo XV y principios del XVI.</span></p><p><span></span><span style="font-size: 7.5pt; font-family: Verdana"><br /><span>&nbsp;</span><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span><span>Posteriores incorporaciones, como las caballerizas en 1848, y las numerosas reformas llevadas a cabo desde principios del siglo XX, han contribuido a la complejidad del conjunto, tal y como lo conocemos hoy en d&iacute;a. Los escudos y blasones de quienes lo ocuparon y contribuyeron en su construcci&oacute;n son prueba de sus diferentes etapas.</span><span>&nbsp;</span><span>Tremendamente cansado me met&iacute; en la cama antes de las diez de la noche. Me dol&iacute;an las piernas pero la tendinitis la ten&iacute;a pr&aacute;cticamente superada. El estado de &aacute;nimo era mucho mejor que hace 24 horas, el tobillo aunque me molestaba un poquito me permit&iacute;a caminar. </span><span>&nbsp;</span><span>Me desped&iacute; de mis compa&ntilde;eros de habitaci&oacute;n, ellos quer&iacute;an madrugar y a las 5 de la ma&ntilde;ana ponerse en marcha. Uno de ellos quer&iacute;a llegar hasta Vega de Valc&aacute;rcel y el otro llegar hasta el Cebreiro. Ambas opciones muy fuertes para mi.</span><span>&nbsp;</span><span><span>&nbsp;</span></span><span>-<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span><span>Kil&oacute;metros.- 30</span><span>&nbsp;</span><span>&nbsp;</span><strong><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial"><br /></span></strong></p><h1 style="margin: 12pt -60.8pt 3pt -9pt"><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 11. Ponferrada &ndash; Villafranca del Bierzo. 6-05-2003</span></h1><p><span>&nbsp;</span><span>Etapa corta para recuperarse del esfuerzo de la subida a la Cruz de Ferro y para preparar la dura etapa del Cebreiro que se subir&aacute; ma&ntilde;ana. </span><span>&nbsp;</span><span>A las cinco de la ma&ntilde;ana me despert&eacute; con el ruido de mis compa&ntilde;eros, pero en cuanto marcharon volv&iacute; a caer en los brazos de Morfeo y hasta las 7 de la ma&ntilde;ana no volv&iacute; a despertar.</span><span>&nbsp;</span><span>Prepar&eacute; mi mochila y march&eacute; enseguida para evitar estar rodeado de gente. El albergue estaba casi lleno.</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;</span><span>La salida de Ponferrada se me hizo tediosa y aburrida. D&aacute;ndome la sensaci&oacute;n que marean al peregrino para que conozca un poco m&aacute;s la ciudad. Como muy obediente segu&iacute; las flechas amarillas pase&aacute;ndome por los campos de Columbrianos, Fuentes Nuevas y por fin Camponaraya. No hay nada especialmente hermoso y que merezca la pena para este recorrido. A consejo seguir la carretera que lleva directamente a Camponaraya por una acera nada molesta, ahorrando de 3 a 4 quil&oacute;metros.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;</span><span>Fui todo el recorrido solo y aproveche en Fuentes Nuevas para desayunar un buen bocata que me levantar&aacute; la moral un poco deca&iacute;da. El cansancio hace efecto sobre la moral y el d&iacute;a de ayer hab&iacute;a sido duro. Tambi&eacute;n me encontraba solo y no encontr&eacute; a nadie con quien entablar conversaci&oacute;n.</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;</span><span>Con este estado de &aacute;nimo llegue hasta Camponaraya, un pueblo que se recorre por su calle principal, que coincide con la carretera. La salida se hace por un camino que asciende hasta un puente por encima de la autov&iacute;a. Desde aqu&iacute; se inician cuatro agradables quil&oacute;metros hasta Cacabelos.</span><span>&nbsp;</span><span>Las vides nos rodean y nos abandonan durante un buen rato los coches y el ruido del extrarradio de una ciudad como Ponferrada. El d&iacute;a estaba claro y se pod&iacute;a respirar profundamente los olores de la primavera.</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;</span><span>Dos quil&oacute;metros antes de Cacabelos se llega al cruce de una carretera secundaria y desde ah&iacute; se sigue por el arc&eacute;n estrecho de una carreterita que nos lleva a la entrada del pueblo.</span><span>&nbsp;</span><span>Cacabelos se recorre por la calle de los Peregrinos hasta el puente sobre el r&iacute;o Cua. Se puede destacar la ermita de San Roque, donde hubo un hospital de peregrinos en la edad media. Tambi&eacute;n se puede destacar el santuario de la Virgen de las Angustias. En un bar par&eacute; a tomar una cerveza que reparar&aacute; el calor que ya empezaba.</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;</span><span>La salida se hace en subida y por el arc&eacute;n de la carretera hasta Pieros, donde repuse agua en la fuente. Desde Pieros quedan aproximadamente otros dos quil&oacute;metros de arc&eacute;n en subida. Era agradable ver los prados verdes existentes a la izquierda. Hab&iacute;a vacas y ovejas paciendo tranquilamente. Hay que tener especial cuidado en este trecho de 4 quil&oacute;metros.</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;</span><span>Por un camino carretero, a la derecha de la carretera, se sale de este peque&ntilde;o castigo que representa para el caminante el asfalto y la proximidad a los veh&iacute;culos de motor.</span><span>&nbsp;</span><span>Nada m&aacute;s empezar el camino es posible observar a la derecha el taller de un maestro escultor de piedra. Estaba cerrado pero me impresionaran algunas de sus obras que se pod&iacute;an ver desde la valla.</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;</span><span>Me encontraba cansado y el calor era importante, aunque en este tramo mejor&oacute; decid&iacute; darme un respiro y descansar profundamente en un hostal donde encontrar&aacute; tranquilidad.</span><span>&nbsp;</span><span>Con estos pensamientos llegue a la entrada de Villafranca. El albergue municipal estaba nada m&aacute;s entrar, a la derecha del camino. Ten&iacute;a muy buena pinta. Un poco m&aacute;s all&aacute; est&aacute; la iglesia de Santiago, de estilo rom&aacute;nico con una magn&iacute;fica portada del Perd&oacute;n. Esta iglesia tiene un privilegio del papa Calixto III que concedi&oacute; a los peregrinos enfermos o impedidos que pasaran por la puerta la misma indulgencia y favores que si hubieran llegado a la mism&iacute;sima Compostela. Estaba cerrada y no pude sellar.</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;</span><span>Tambi&eacute;n me impresion&oacute; el castillo de los marqueses de Villafranca. No se puede visitar al tener car&aacute;cter privado. Por la calles empinadas me dirig&iacute; a la plaza donde encontr&eacute; el Hostal San Francisco. R&aacute;pidamente me duche y baj&eacute; a comer al Bar Sevilla. Eran las 4 de la tarde cuando me lanc&eacute; a una reparadora siesta sobre s&aacute;banas.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span></p><p><span>&nbsp;</span><span>Cuando quise despertar eran las 8 de la tarde y empezaba a anochecer. Me dol&iacute;an las piernas y no ten&iacute;a muchas ganas de moverme. Estuve un rato pensando que hacer, si seguir aqu&iacute; hasta ma&ntilde;ana o bajar a dar una vuelta. Me decid&iacute; por la segunda. As&iacute; que recorr&iacute; el pueblo hasta la salida para conocer el recorrido de ma&ntilde;ana. La gente estaba paseando en una tarde muy agradable. Vi varios peregrinos en las terrazas de los bares de la plaza dando cuenta de su cena y de unas magn&iacute;ficas cervezas. </span></p><p><span>&nbsp;No tard&eacute; m&aacute;s de media hora en mi recorrido y me aposente en una mesa a degustar un vocka con naranja y posteriormente una pizza.</span><span>&nbsp;</span><span>A las 10 estaba de nuevo en la cama pl&aacute;cidamente dormido. Fue una jornada corta pero el cansancio acumulado y el estado de &aacute;nimo la convirti&oacute; en un d&iacute;a agotador.</span><span><span>&nbsp;</span></span> </p><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt 63pt"><span style="font-weight: normal">Kil&oacute;metros 22,4</span></h2><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: Arial"><br /></span></strong><h1 style="margin: 12pt -60.8pt 3pt -9pt"><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 12. Villafranca del Bierzo &ndash; El Cebreiro. 7-05-2003</span></h1><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt 63pt"><span style="font-weight: normal"></span></h2><span>A las siete de la ma&ntilde;ana me despert&oacute; el reloj sin que me hubiera despertado ni una sola vez. Recog&iacute; la ropa que ten&iacute;a tendida y baje a degustar un desayuno que me aportara las fuerzas necesarias para una nueva jornada.</span><span>&nbsp;</span><span>En las calles hab&iacute;a poca gente y no coincid&iacute; con ning&uacute;n peregrino. As&iacute; recorr&iacute; las calles hasta que atraves&eacute; el puente sobre el Burbia y posteriormente por una carreterita secundaria llegue al andadero de suelo amarillo, que ser&iacute;a mi acompa&ntilde;ante en los pr&oacute;ximos 10 kil&oacute;metros. Este andadero da seguridad al peregrino pero le machaca los pies, ya bastante da&ntilde;ados. Durante este recorrido se va pegado a la autov&iacute;a y se puede observar la gran infraestructura que se desarrollo para juntar Galicia con Castilla-Le&oacute;n de una manera r&aacute;pida. Hay algunos viaductos que son impresionantes por su altura.</span><span>&nbsp;</span><span>En un par de horas llegu&eacute; a Pereje donde par&eacute; a tomar caf&eacute; con un brasile&ntilde;o en el &uacute;nico bar abierto. Son muy bellos los casta&ntilde;os que hay antes de entrar en el pueblo.</span><span>&nbsp;</span><span>Enseguida continu&eacute; el paseo, siempre en ligero ascenso,<span>&nbsp; </span>por este valle. El r&iacute;o Valcarce fue mi acompa&ntilde;ante hasta las Herrer&iacute;as. Su murmullo era agradable y me integraba en la naturaleza. Los &aacute;rboles, la luz, el aire y el cielo desprend&iacute;an belleza a raudales, la primavera estaba en su apogeo. Es un placer caminar en d&iacute;as as&iacute;, sin prisas y disfrutando de las peque&ntilde;as cosas que est&aacute;n a nuestro paso.</span><span>&nbsp;</span><span>A las once llegu&eacute; a Trabadelo donde cruce el r&iacute;o por un puente y me dispuse a un apetitoso bocata de jam&oacute;n, llevaba 12 kil&oacute;metros y todav&iacute;a quedaban unas cuantas horas.</span><span>&nbsp;</span><span>Despacio y meditando en el recorrido fui avanzando por los peque&ntilde;os pueblos de La Portela y Ambasmestas. En este compr&eacute; unas postales y aproveche para escribirlas. Hoy me lo estaba tomando sin prisas. A la 1 llegue a Ruitel&aacute;n. </span><span>&nbsp;</span><span>Volv&iacute; a parar a tomar una cerveza en la casa rural que se encuentra en la entrada del pueblo, antes de cruzar el r&iacute;o. Es fant&aacute;stica y ante la amabilidad del camarero decid&iacute; parar un poco m&aacute;s y comer. Era el &uacute;nico comensal en esa preciosa casa llena de detalles y buen gusto. Una buena ensalada, un filete, caf&eacute; y copita de pachar&aacute;n me dieron poco &aacute;nimo para continuar y si muchos amarres para no moverme, pero ten&iacute;a que llegar a Cebreiro. Como buen peregrino me puse en marcha a eso de las tres de la tarde.</span><span>&nbsp;</span><span>Al poco rato pude ver el desv&iacute;o de la carretera que adentra en el camino a la Faba. </span><span>&nbsp;</span><span>Recuerdo que me encontr&eacute; un gran reba&ntilde;o de ovejas que me imped&iacute;an el paso, poco antes de iniciarse la subida. Los perros me ayudaron en el adelantamiento. Uno de ellos se puso delante de mi e iba repartiendo gru&ntilde;idos a las ovejas para que apartaran, las cuales obedec&iacute;an al momento. Magn&iacute;ficos perros pastores.</span><span>&nbsp;</span><span>Nada m&aacute;s adelantar al reba&ntilde;o y tras una curva cerrada a la izquierda se inicia la verdadera subida. Son unos tres quil&oacute;metros hasta la Faba que quitan el aliento a cualquiera. Las piedras estaban h&uacute;medas y hab&iacute;a bastante barro junto con las bo&ntilde;igas de las vacas que se mezclaba, creando una pasta bastante desagradable pero perfectamente comprensible en un paraje como aquel. El camino va rodeado de &aacute;rboles y poco a poco se nota el ascenso y se puede apreciar en alg&uacute;n momento que Ruitelan se queda en el fondo del valle.</span><span>&nbsp;</span><span>Sub&iacute; con fluidez aunque llegu&eacute; sudando a la puerta del nuevo albergue de la Faba, donde aproveche para reposar y hablar un rato con un agricultor del pueblo que me dio una clase maestra sobre su huerta.</span><span>&nbsp;</span><span>Al salir del pueblo encontr&eacute; sentados en la protecci&oacute;n de la &uacute;ltima casa del pueblo a una matrimonio de Alicante con los que volv&iacute; a entablar conversaci&oacute;n. Ella se asfixiaba en la subida y necesitaba recuperar el resuello. El era miembro de la Asociaci&oacute;n del Camino de Alicante y me proporcion&oacute; informaci&oacute;n del camino que all&iacute; se inicia. Con tanto entusiasmo me hablaba que le ped&iacute; informaci&oacute;n del mismo.</span><span>&nbsp;</span><span>Con paso tranquilo y acompa&ntilde;ado de esta pareja emprend&iacute; la marcha de los &uacute;ltimos 5 quil&oacute;metros. La subida se suaviza y se convierte en algunos tramos en sendero. Aqu&iacute; los &aacute;rboles desaparecen y se aprecian en su plenitud las hermosas monta&ntilde;as verdes y redondeadas. Es impresionante el paisaje y merece la pena pararse a disfrutarlo.</span><span>&nbsp;</span><span>Eran pasadas las 7 de la tarde cuando llegu&eacute; al Cebreiro. All&iacute; par&eacute; a visitar la iglesia de Santa Mar&iacute;a. </span><span>&nbsp;</span><span>Este pueblo surgi&oacute; como refugio de peregrinos en el siglo IX, pero es en 1072 cuando Alfonso VI delega en los monjes de la abad&iacute;a de San Gerard d&#39;Aurillac el hospital y se construy&oacute; una abad&iacute;a. El lugar alcanz&oacute; una gran fama. En 1487 la abad&iacute;a fue anexionada a Cluny, pasando a depender de los benedictinos de Valladolid hasta su expulsi&oacute;n en 1854, consecuencia de la desamortizaci&oacute;n.</span><span>&nbsp;</span><span>La iglesia de Santa Mar&iacute;a, de estructura prerromana, pertenece a los siglos IX y X. En ella se nota la influencia del arte asturiano. Se guarda en ella la talla rom&aacute;nica del siglo XII de Santa Mar&iacute;a la Real, as&iacute; como el c&aacute;liz del famoso milagro del Cebreiro. </span><span>&nbsp;</span><span>El milagro dice que en el siglo XIV, un vecino del pueblo de Barxamaior, sube a o&iacute;r misa al Cebreiro un d&iacute;a de copiosa nevada. El fraile, que era de poca fe, no aprecia el sacrificio del labriego. Pero, en el momento de la consagraci&oacute;n, la hostia se convierte en carne y el vino en sangre. Los Reyes Cat&oacute;licos, peregrinos en 1486, conocen el milagro y donan el relicario que se exhibe junto al c&aacute;liz en el templo.</span><span>&nbsp;</span><span><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Me aposent&eacute; en el albergue y tras una ducha reparadora, fui a cenar a la Taberna Celta, donde me trataron a cuerpo de rey.</span><span>&nbsp;</span><span><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Con el cansancio en el cuerpo a las 9 y media estaba en la cama repasando esta espl&eacute;ndida etapa, una de las m&aacute;s bonitas de mi camino.</span><span><span>&nbsp;</span></span><span>Kil&oacute;metros 30,0</span><span><br /><br /></span><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: Arial"><br /></span></strong><h1 style="margin: 12pt -60.8pt 3pt -9pt"><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 13. El Cebreiro &ndash; Triacastela. 8-05-2003</span></h1><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Me levant&eacute; descansado y con ganas de reemprender la marcha cuanto antes. Tras un caf&eacute; con leche y un bollo cargue la mochila e inicie la marcha. Fui por el camino y este da un poco de rodeo aunque evita el caminar por carretera. Ya en Li&ntilde;ares se juntan moment&aacute;neamente el camino y la carretera. En poco rato se llega a Hospital da Condesa y en un rato m&aacute;s la subida al Poyo, corto pero de los que te dejan sin aire y sacando la lengua. </span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Aqu&iacute; par&eacute; a desayunar por segunda vez, en el camino te puedes permitir estas licencias. </span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Recompuesto y con el fuelle repuesto continu&eacute; la bajada lenta y continuada disfrutando del paisaje gallego. &iexcl;Qu&eacute; diferencia con la llanura castellana! Aqu&iacute; los ojos<span>&nbsp; </span>se distraen con unas monta&ntilde;as onduladas llenas de vacas, &aacute;rboles, prados y peque&ntilde;os pueblos que no desentonan en un entorno natural y alejado de la locura de las grandes ciudades. </span></h2><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Llegue a Fonfr&iacute;a sobre las 12 de la ma&ntilde;ana y volv&iacute;a a parar. En una terraza con unas mesas y sillas de troncos de &aacute;rboles tom&eacute; una naranjada disfrutando de una tranquilad incre&iacute;ble. </span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Sab&iacute;a que la etapa era corta y reconstituyente, despu&eacute;s de los treinta quil&oacute;metros de subida de ayer. Me daba pereza volver a andar pero continu&eacute; la bajada continua hasta Tricastela. </span></h2><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Recuerdo en Viduedo unos troncos de casta&ntilde;os impresionantes, se retorc&iacute;an y se ahuecaban creando esculturas vivas. Tambi&eacute;n me asaltaron diez o doce vacas en el camino, oblig&aacute;ndome a retirarme.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Es una etapa muy suave y tranquila. A las dos de la tarde llegue al albergue que se encuentra a la izquierda del camino delante de una hermosa pradera. Sus puertas y ventanas est&aacute;n pintadas en azul y sus paredes son de piedra y cristal. Son tres naves independientes compuestas de dos plantas. Las habitaciones son de dos literas con taquillas.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Tras la ducha y la colada me dispuse a la obligada siesta.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Dos benditas horas que me repararon mis cansados pies. Me levant&eacute; y me dispuse a la visita tur&iacute;stica de este peque&ntilde;o pueblo.</span></h2><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Triacastela, la ciudad de los tres castillos (de los que no queda ni rastro), fue fundada por el conde Gat&oacute;n del Bierzo en el siglo IX. En el interior de la iglesia parroquial barroca de Santiago del siglo XVIII, aunque tambi&eacute;n muestra hechuras rom&aacute;nicas, hay una imagen del ap&oacute;stol, patrono de la villa, y un retablo plateresco. La sacrist&iacute;a conserva una cruz procesional de plata del siglo XII. La tradici&oacute;n cantera de Triacastela contin&uacute;a hoy en d&iacute;a con la extracci&oacute;n de caliza para la fabricaci&oacute;n de cemento. Los peregrinos sol&iacute;an llevar desde aqu&iacute; una piedra de cal para contribuir en la construcci&oacute;n de la catedral de Santiago. </span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Despu&eacute;s del turismo toc&oacute; la cena acompa&ntilde;ado por el matrimonio de Alicante dando cuenta de unas raciones de productos gallegos, pulpo, empanada y pimientos de Padr&oacute;n, todo regado con generoso vino turbio. En este pueblo, de poco m&aacute;s de mil habitantes, hay abundantes bares y restaurantes.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Al ser bastantes independientes las habitaciones, y el hospitalero no muy exigente con la hora de cierre, mantuvimos la charla en la pradera aleda&ntilde;a al albergue hasta las doce de la noche. &iexcl;Qu&eacute; diferencia con las rigidez de otros!</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt 63pt"><span></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Kil&oacute;metros 20,6</span></h2><strong><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial"><br /></span></strong><h1 style="margin: 12pt -60.8pt 3pt -9pt"><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 14. Triacastela &ndash; Portomar&iacute;n. 9-05-2003</span></h1><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt 63pt"><span></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Amanec&iacute; temprano y con ganas de caminar. Con la mochila a cuestas baj&eacute; por las calles des&eacute;rticas hasta el final del pueblo. Donde se tiene que decidir el camino para llegar a Sarria. Yo escog&iacute; el camino de la derecha que lleva a San Xil.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">La ma&ntilde;ana era brumosa y durante la subida consegu&iacute; una fant&aacute;stica placidez interior observando un paisaje de enso&ntilde;aci&oacute;n. Los robles y casta&ntilde;os a&ntilde;ejos me susurraban con sus ramas. Se llega pronto a Balsa, concejo eminentemente agr&iacute;cola donde las casas de piedra y madera parecen a punto de caer. En las calles las gallinas, los gatos, los perros y sobre todo las vacas pasean con tranquilidad. Este es para mi una de las zonas m&aacute;s rom&aacute;nticas y bellas del camino. La subida es fuerte pero vale la pena. Todo el rato se va por caminos y correidoras.</span></h2><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">La realice en soledad y disfrute much&iacute;simo de la primera hora y media, luego contin&uacute;a siendo bello pero no me lleno tanto.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Hacia la mitad de la cuesta se puede observar una hermosa fuente con forma de viera. </span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">En San Xil encontr&eacute; a un matrimonio leones con los que realice el recorrido hasta Sarria. La conversaci&oacute;n f&aacute;cil y la hermosura del lugar hicieron que se acortaran los quil&oacute;metros. El era un minero jubilado de 46 a&ntilde;os y ella su esposa dedicada a sus labores. Estaban disfrutando del camino y gozaban contando lo que hab&iacute;an comido y bebido el d&iacute;a anterior.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Los &uacute;ltimos quil&oacute;metros hasta Sarria se hacen pesado al ir al lado de la carretera y parece que no se llega nunca.<span>&nbsp; </span>Nada m&aacute;s llegar me separ&eacute; de la pareja y aproveche un bar para tomar un buen almuerzo, con su caf&eacute; y copa de orujo revitalizante. Estuve alrededor de una hora en estas labores energ&eacute;ticas. Cuando sal&iacute; era la una y decid&iacute; continuar el recorrido. </span></h2><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">El camino atraviesa toda la poblaci&oacute;n y pasa por el puente, y luego por las escaleras de piedra, que se hacen infinitas con la mochila acuestas. .</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Sarria es la localidad m&aacute;s poblada del Camino Franc&eacute;s en Galicia a parte de Santiago. El rey Alfonso IX<span>&nbsp; </span>fue el fundador de esta villa y los burgos de Triacastela y Portomarin.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"><span></span></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Del pasado medieval sarriano subsiste la iglesia de San Salvador, de origen rom&aacute;nico y con fachada g&oacute;tica del S. XIV, y el Monasterio de la Magdalena (actualmente convento de padres Mercedarios) fundado a principios del S. XII como hospital de peregrinos (San Roque), por dos religiosos italianos de la Orden de los Bienaventurados M&aacute;rtires de Cristo, tambi&eacute;n peregrinos.</span></h2><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Poco fui saliendo de la poblaci&oacute;n por el cementerio y despu&eacute;s por un peque&ntilde;o puente. Aqu&iacute; empieza una arboleda con bastante cuesta que me fascin&oacute; por su belleza y encanto. </span></h2><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Llegu&eacute; en una hora a Barbadelo donde me detuve a ver la iglesia de Santiago. Esta fue construida en el siglo XII y es uno de los mejores exponentes del rom&aacute;nico gallego.</span></h2><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Pasado Barbadelo par&eacute; en una casa rural y com&iacute; ligero para continuar la marcha antes de las tres de la tarde.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Cuando sal&iacute; de comer encontr&eacute; a una pareja de Navarros que llevaban un buen ritmo. Iban r&aacute;pidos y no se por qu&eacute; me puse a su ritmo hasta el final de la etapa. Yo no suelo correr pero en ese momento estaba euf&oacute;rico y con la conversaci&oacute;n de los diversos caminos que hab&iacute;an realizado me estimularon para seguir a su paso.</span></h2><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Desde aqu&iacute; las poblaciones se concatenan sin parar, todas peque&ntilde;as pero todas hermosas y enclavadas en un lugar &uacute;nico. Recuerdo Rente, Peruscallo, Lavandeira, Brea y Ferreiro. En esta par&eacute; en el mes&oacute;n al lado del albergue a reposar las piernas un poco despu&eacute;s de las 5 de la tarde, no fue m&aacute;s que un respiro. Continu&eacute; pasando por infinidad de aldeas, Couto, Rozas, Mercadoiro y Vilach&aacute; son algunas de ellas.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Poco antes de llegar a Portomar&iacute;n el camino sorprende con una bajada de apenas un quil&oacute;metro que machaca los ya maltrechos tobillos. Es muy corta pero muy empinada.</span></h2><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Por fin atraves&eacute; el pantano del Mi&ntilde;o y llegue a Portomar&iacute;n al filo de las siete de la tarde. La mayor&iacute;a de los peregrinos que hab&iacute;an salido de Sarria llevaban horas descansando y me preguntaban de donde ven&iacute;a. Coloque los b&aacute;rtulos en la litera que me asignaron en el albergue y me lanc&eacute; a hacer un poco turismo.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Visit&eacute; la iglesia-fortaleza de los Caballeros de San Juan de Jerusal&eacute;n. Est&aacute; fue trasladada piedra a piedra desde su antigua ubicaci&oacute;n en la mitad del pantano. Tambi&eacute;n visit&eacute; la iglesia de San Nicol&aacute;s.</span></h2>&nbsp; <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Con bastante cansancio marche a cenar y luego a dormir. Tuve que tomar una aspirina para aliviar el dolor de piernas de esta magn&iacute;fica etapa. Tengo un grat&iacute;simo recuerdo de la subida de San Xil.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt"><span style="font-weight: normal">Kil&oacute;metros 40,6</span></h2><strong><span style="font-size: 14pt; font-family: Arial"><br /></span></strong><h1 style="margin: 12pt -60.8pt 3pt -9pt"><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 15. Portomar&iacute;n &ndash; Palas de Rei. 10-05-2003</span></h1><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt 63pt"><span></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Inicie el recorrido solo atravesando con las primeras luces el pantano de Belesar sobre el r&iacute;o Mi&ntilde;o. El d&iacute;a estaba con niebla y hac&iacute;a fresco. Con la bruma el pantano era un poco fantasmag&oacute;rico pero muy agradable a la vista. Desde aqu&iacute; se inicia un ascenso continuo durante los pr&oacute;ximo 10 quil&oacute;metros. Hay momento que se encuentra uno rodeado de un bosque pero la mayor&iacute;a se hacen por un andadero pegado a la carretera. Bastante pesado.</span></h2><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Despu&eacute;s de la etapa larga de ayer me cost&oacute; bastante coger el ritmo y poner la cabeza a pensar para evitar que el cansancio me agobiara. Muchas veces no es el cuerpo el que est&aacute; cansado sino que es la cabeza la que dicta el estado f&iacute;sico. Si est&aacute;s en una agradable conversaci&oacute;n o disfrutando de un paisaje espl&eacute;ndido tu cuerpo no chilla por el agotamiento, pero si estamos aburridos o teniendo pensamientos negativos, &iexcl;qu&eacute; cansado estoy!, &iexcl;no puedo m&aacute;s! o &iexcl;cuantos quil&oacute;metros llevo!, se nos hacen eternas las distancias y aprovechamos cualquier resquicio para sentarse y compadecernos de nosotros mismos. Algo de esto me paso hasta Ventas de Nar&oacute;n.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Me par&eacute; en Gonzar a tomar un caf&eacute; y poco despu&eacute;s en Hospital de la Cruz me sent&eacute; en un banco. No pod&iacute;a con mi cuerpo.</span><span><span>&nbsp;&nbsp;</span></span><span>Estaba desfondado, cada paso era un esfuerzo importante.</span> </h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Cuando atraves&eacute; la nacional 540 y llegue a Ventas de Nar&oacute;n mi estado de &aacute;nimo cambi&oacute;. Quiz&aacute;s la subida termin&oacute;, quiz&aacute;s empec&eacute; una conversaci&oacute;n con unos canadienses y mi cabeza se entretuvo, o &iexcl;vaya usted a saber!</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">El caso es que mejor&oacute; mi estado de &aacute;nimo, tambi&eacute;n el d&iacute;a se hab&iacute;a despejado y empezaba a hacer calor, cosa que mi cuerpo agradeci&oacute;.</span></h2><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Pas&eacute; sin detenerme por Ligonde y Eirexe pero este d&iacute;a desafortunado me deparaba una sorpresa m&aacute;s. Una de las cinchas de la mochila cedi&oacute; y se descosi&oacute;, quiz&aacute;s por llevarla demasiado apretada. El caso es que tuve que parar a realizar la reparaci&oacute;n oportuna. Estaba en una bajada de una carreterita segundaria. Me sent&eacute; en el arc&eacute;n y con la aguja y un hilo de nylon comenc&eacute; el remiendo. Me pasaron un mont&oacute;n de peregrinos que me miraban con extra&ntilde;eza por la situaci&oacute;n. Menos mal que el sol calentaba y no pasaban apenas coches. Media hora larga estuve parado remendando la mochila.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Con la esperanza de haber hecho un buen trabajo y deseando que no me pasar&aacute;n m&aacute;s cosas hoy continu&eacute; hasta el siguiente bar donde repar&eacute; mi sed con una cerveza.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Hoy hab&iacute;a salido a las 7 de la ma&ntilde;ana y eran la una larga y s&oacute;lo hab&iacute;a hecho 15 quil&oacute;metros, as&iacute; que apret&eacute; un poco el paso y a las dos y media de la tarde llegue al alto del Rosario donde en un restaurante aproveche para comer un reconstituyente chulet&oacute;n que remendara mi esp&iacute;ritu y mi &aacute;nimo.</span></h2><span>&nbsp;</span> <h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">La verdad es que fue una excelente comida acompa&ntilde;ada de su orujo correspondiente.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">A las cuatro reinicie el camino acompa&ntilde;ado de un peregrino paname&ntilde;o que era la primera vez que ve&iacute;a. Iba despacio y no ten&iacute;a prisa en llegar a Santiago. Dec&iacute;a que para &eacute;l terminar el camino era volver a su realidad diaria, cosa que le amargaba bastante. Este camino hab&iacute;a sido un sue&ntilde;o y un par&eacute;ntesis de los problemas familiares y laborales. Mencionaba que el camino quedar&iacute;a impreso en su cabeza para siempre como un lugar donde obtuvo la paz y la tranquilidad durante todo un mes.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Con estas conversaciones llegamos a Palas de Rei, &eacute;l se qued&oacute; en el albergue y como hab&iacute;a tenido tan mal d&iacute;a decid&iacute; ir a una pensi&oacute;n a dormir y descansar lo m&aacute;ximo posible. Tras la ducha la siesta fue inevitable.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">A las siete de la tarde sal&iacute; a dar una vuelta por el pueblo. Primero me acerqu&eacute; a la iglesia de San Tirso a que me sellar&aacute;n la credencial y pude observar la portada rom&aacute;nica. </span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Despu&eacute;s yendo por la calle principal me encontr&eacute; a Everson. Un brasile&ntilde;o que conoc&iacute; en la bajada del Acebo y que le hab&iacute;a perdido de vista desde hac&iacute;a unos d&iacute;as. El hab&iacute;a ido por Samos y estaba entusiasmado de la belleza del monasterio. </span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Nos sentamos en una terraza a tomar una cerveza y en eso aparecieron una pareja de peregrinos gallegos, Alba y Tes, con la que compartimos conversaci&oacute;n y experiencias camineras hasta la hora de la cena. </span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Everson es vegetariano estricto, no toma tan siquiera huevos, y tuvo ciertos problemas, como nos explic&oacute; cosa bastante habitual,<span>&nbsp; </span>para encontrar algo que comer que se ajustara a sus creencias, en fin, tom&oacute; una ensalada con arroz y fruta. Los dem&aacute;s dimos buena cuenta de unas raciones de pulpo y lac&oacute;n.</span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal"></span></h2><h2 style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 36pt; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">A las 10 de la noche estaba en la cama pensando que este hab&iacute;a sido un d&iacute;a duro y deseando que llegara ma&ntilde;ana para que mejorar&aacute; la suerte.<span>&nbsp; </span></span></h2><span>&nbsp;</span> <h1 style="margin: 12pt -60.8pt 3pt -9pt; text-indent: 44.4pt"><span style="font-weight: normal; font-size: 12pt">Kil&oacute;metros 24,3</span></h1>]]></description><pubDate>Thu, 05 Apr 2007 18:41:00 +0000</pubDate></item><item><title>Terradillo de los Templarios - Rabanal del Camino</title><link>https://aig02.blogia.com/2007/040504-terradillo-de-los-templarios-rabanal-del-camino.php</link><guid isPermaLink="true">https://aig02.blogia.com/2007/040504-terradillo-de-los-templarios-rabanal-del-camino.php</guid><description><![CDATA[<h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm"><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 5. Terradillo de los Templarios &ndash; Bercianos del R. Camino. 30-04-2003.</span></h1><span>&nbsp;</span><span>Puedo decir que esta noche dorm&iacute; como un lir&oacute;n. La noche anterior hab&iacute;a tenido la preocupaci&oacute;n de la ampolla y me hab&iacute;a creado intranquilidad, pero hoy ya con la seguridad que la ampolla no me impedir&iacute;a continuar, y el haber dormido con s&aacute;banas en una cama sumamente c&oacute;moda me facilitaron descansar adecuadamente.</span><span>&nbsp;</span><span>El d&iacute;a anterior hab&iacute;a tenido toda la tarde para reposar, esto tambi&eacute;n facilit&oacute; la sensaci&oacute;n de relajo de todas mis articulaciones.</span><span>&nbsp;</span><span>Nos levantamos a las 6,30 de la ma&ntilde;ana, como siempre, me prepar&eacute; r&aacute;pidamente y me acerqu&eacute; al comedor, donde pudimos desayunar adecuadamente, aunque creo que el precio fue un poco caro (3 &euro; por un caf&eacute; con leche y bollo).</span><span>&nbsp;</span><span>Este desayuno me relentiz&oacute; un poco, y en vez de salir solo lo hice acompa&ntilde;ado de Javier. Este est&aacute; prejubilado y seg&uacute;n comenta se aburre en casa. Descubri&oacute; el camino hace un par de a&ntilde;os y de vez en cuando hace recorridos de una semana. Hace dos a&ntilde;os inicio la andadura en Roncesvalles y se enamor&oacute; del Camino. Tiene un paso lento pero constante, nunca hace etapas de m&aacute;s de 25 kil&oacute;metros. Desde ayer tiene una molestia en la pierna derecha (tendinitis) que le obliga a cojear ligeramente y decidi&oacute; volver a casa en Sahag&uacute;n. El camino da libertad de realizaci&oacute;n y se puede adaptar a las posibilidades de cada persona.</span><span>&nbsp;</span><span>Con esta charla iniciamos el recorrido, este es m&aacute;s variado que el del d&iacute;a anterior. Este se hace por caminos agr&iacute;colas y se pasa por m&aacute;s pueblos lo que anima al caminante y le marca peque&ntilde;as metas que facilitan el paseo.</span><span>&nbsp;</span><span>El d&iacute;a era claro y el frescor de la ma&ntilde;ana ayudaba. El primer pueblo es Moratinos el cual lo atravesamos sin ver a ning&uacute;n habitante. Despu&eacute;s llegamos a San Nicol&aacute;s del Real Camino este es el &uacute;ltimo pueblo de la provincia de Palencia. Esta nos ha mostrado un terreno duro y llano que marcan la personalidad de sus gentes acogedoras.</span><span>&nbsp;</span><span>Despu&eacute;s de serpentear por caminos agr&iacute;colas siempre pegados a la nacional 120 llegamos a Sahag&uacute;n. </span><span>&nbsp;</span><span>La rica historia de la villa facundina se refleja en un importante conjunto hist&oacute;rico art&iacute;stico que engloba obras de diferentes periodos y estilos. No existen indicios de la capilla dedicada a los m&aacute;rtires, han llegado vestigios de la antigua iglesia moz&aacute;rabe, sobre todo capiteles. Aunque esta se situar&iacute;a en la tipolog&iacute;a com&uacute;n de templo de tres naves con cabecera tripartita recta. Pero curiosamente las manifestaciones art&iacute;sticas m&aacute;s significativas son coet&aacute;neas a los momentos de mayor apogeo del monasterio. Pocos restos son los que perviven de la majestuosa Abad&iacute;a Cluniacense exceptuando la magn&iacute;fica capilla de San Mancio, aunque si se conservan algunas obras ejemplares en estilo mud&eacute;jar, reflejo arquitect&oacute;nico de la rica integraci&oacute;n cultural que se produc&iacute;a en el Burgo.</span><span>&nbsp;</span><span>Paramos a almorzar un apetitoso queso de cabra y un vino recio de la tierra. Hab&iacute;amos recorrido trece kil&oacute;metros y no ten&iacute;a ninguna molestia en el pie, a diferencia de mi compa&ntilde;ero que en los &uacute;ltimo metros la cojera era notoria. Con tristeza y d&aacute;ndonos las direcciones nos despedimos. Otro amigo que se marcha de la aventura emprendida.</span><span>&nbsp;</span><span>Sahag&uacute;n desempe&ntilde;o un papel importante en la historia religiosa. En el siglo XII se estableci&oacute; all&iacute; la sede de la orden benedictina en Espa&ntilde;a, en un monasterio del que s&oacute;lo queda un arco, bajo el que pasa la carretera. En cambio, las iglesias rom&aacute;nicas de ladrillo edificadas por una importante colonia mud&eacute;jar que permaneci&oacute; en el lugar se conservan bien. Todas est&aacute;n construidas con id&eacute;ntica planta, con arcadas ciegas sobre los &aacute;bsides y un macizo campanario de planta cuadrada que se eleva por encima del coro. De este estilo son las iglesias de San Tirso, San Lorenzo y la famosa Peregrina, en un descampado en las afueras.</span><span>A las 12 de la ma&ntilde;ana reemprend&iacute; la marcha, despu&eacute;s de hacer una visita r&aacute;pida por la poblaci&oacute;n. Atravesando el puente romano sobre el r&iacute;o Cea y luego por un andadero para realizar los &uacute;ltimos 10 kil&oacute;metros de la etapa.</span><span>&nbsp;</span><span>Empezaba a hacer calor y mi &aacute;nimo no estaba muy boyante despu&eacute;s de despedir a un compa&ntilde;ero. A poco de comenzar distingu&iacute; en la distancia a Fernando, el ma&ntilde;o de paso lento y mi cabeza se centr&oacute; en darle alcance. El camino se empina un poco hasta Calzadilla de Coto.</span><span>&nbsp;</span><span>Sin forzar mucho el paso, no me apetec&iacute;a en absoluto, fui alcanzado a Fernando que fue mi acompa&ntilde;ante hasta Calzadilla en que me distancie poco a poco.</span><span>&nbsp;</span><span>El calor se hacia presente y las ganas de llegar ostensibles. Mi pie no me molestaba pero las piernas las ten&iacute;a cargadas. Ten&iacute;a dudas sobre quedarme o continuar hasta El Burgo Ranero, ocho kil&oacute;metros m&aacute;s. Estaba triste y cansado, por lo que decid&iacute; tomarme algo en el pueblo y luego visitar el albergue, seg&uacute;n fuera as&iacute; quedarme o continuar. Eran sobre las dos de la tarde y me encontr&eacute; con el bar donde tom&eacute; una coca revitalizante. Cuando sal&iacute;<span>&nbsp; </span>volv&iacute; a encontrar a Fernando que me dijo que hoy se quedaban en este pueble. Le acompa&ntilde;e hasta el albergue.</span><span>&nbsp;</span><span>Este es una vieja casona de labranza castellana. La entrada es por un portal&oacute;n que da acceso a un paso de carruajes todo enlosado con piedrecitas.</span><span>&nbsp;</span><span>Est&aacute; rehabilitada la parte de la izquierda. Por el pasillo se llega al sal&oacute;n, luego a la cocina y al final a un ba&ntilde;o amplio, ero como el de cualquier casa pensado para un uso individual. Al final del pasillo se asciende por unas escaleras de madera a medio terminar a las habitaciones. Hay cuatro con colchonetas finas en el suelo de madera vieja y sin barnizar. El adobe de sus muros da un frescor muy agradable que invitan al descanso.</span><span>&nbsp;</span><span>La primera impresi&oacute;n cuando se ven las colchonetas es de incomodidad, luego descubrir&iacute;a lo bien que se duerme. El recibimiento de la hospitalera fue fant&aacute;stico. Era una alemana enfermera que se hab&iacute;a enamorado del camino y viv&iacute;a todo el a&ntilde;o en el mismo en los diferentes albergues de la Asociaci&oacute;n. Su sonrisa manifestaba un coraz&oacute;n sincero y abierto que invitaban al peregrino a que se sintiera como en su casa. Tanta amabilidad y simpat&iacute;a me decidi&oacute; definitivamente a quedarme aqu&iacute;.</span><span>&nbsp;</span><span>Nos sentamos en el sal&oacute;n mientras que nos invitaba a tomar una infusi&oacute;n con sabor a fresa. Se preocup&oacute; por mi pie y se ofreci&oacute; a levantar el ap&oacute;sito y a limpiarlo, cosa que le agradec&iacute; pues era mejor que una profesional lo hiciera. La herida estaba mucho mas seca y me aconsej&oacute; que continuara con las sandalias durante unos d&iacute;as m&aacute;s y que la mantuviera tapada.</span><span>&nbsp;</span><span>Aprovechando la cura nos dio una clase sobre el calzado y sobre por que sufr&iacute;an tanto los pies. Para ella las botas ayudan a caminar porque sujeta el tobillo, pero tienen el inconveniente de que son muy cerradas. Para la monta&ntilde;a donde el paso de ascensi&oacute;n es lento y la bajada peligrosa por la postura del pie son ideales, pero para el camino en el que su mayor problema es las muchas horas, ser&iacute;a conveniente conseguir algo con suelas duras, aunque no r&iacute;gidas, y que estuviera suficientemente aireado el pie.</span><span><span>&nbsp;</span></span><span>A las cinco de la tarde nos fuimos a una reconstituyente siesta antes de que a las 8 de la tarde inici&aacute;ramos una maravillosa cena peregrina.</span><span>&nbsp;</span><span>-<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span><span>Kil&oacute;metros.- 24.</span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;"><br /></span><span>-<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>&nbsp;<span></span> <h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm"><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 6. Bercianos del Real Camino &ndash; Mansilla de Mulas. 1-05-2003</span></h1><span>&nbsp;</span><span>Me despert&eacute; a las 6de la ma&ntilde;ana despu&eacute;s de pasar una noche en la que no me enter&eacute;. Creo que me despert&eacute; s&oacute;lo una vez para ir al servicio. La colchoneta hab&iacute;a sido mucho m&aacute;s c&oacute;moda que su apariencia presagiaba. Aguant&eacute; hasta las seis y media para levantarme, no quer&iacute;a despertar a mis compa&ntilde;eros.</span><span>&nbsp;</span><span>La hospitalera hab&iacute;a dejado preparado el desayuno en la cocina para que nos sirvi&eacute;ramos nosotros mismos. Tom&eacute; una taza de cola cao y un par de magdalenas, que me dieran el &aacute;nimo y la fuerza necesaria para emprender una nueva andadura.</span><span>&nbsp;</span><span>En la caja de la entrada donde se dejaba la voluntad, dej&eacute; lo mismo que en los albergues privados m&aacute;s una cantidad m&aacute;s por la cena y el desayuno. Hay que compensar los gastos y dejar algo m&aacute;s para que sitios como este perduren, pues hacen que la camarader&iacute;a y el esp&iacute;ritu del camino se incrementen.</span><span>&nbsp;</span><span>Nada m&aacute;s salir se vuelve a coger el andadero artificial que s&oacute;lo nos da monoton&iacute;a y rutina.</span><span>&nbsp;</span><span>Hice s&oacute;lo el recorrido pues volv&iacute; a salir el primero y sin entretenerme en demas&iacute;a. La gente a primera hora les cuesta ponerse en marcha.</span><span>&nbsp;</span><span>El camino aunque llano ya no era tan mon&oacute;tono o por lo menos a mi no me lo pareci&oacute;, mi &aacute;nimo, estaba feliz por la experiencia vivida. Me sent&iacute; mimado en un lugar como Bercianos, y mis fuerzas renovadas.</span><span>&nbsp;</span><span>El recorrido me llev&oacute; en un par de horas hasta Burgo Ranero. Nada m&aacute;s llegar supe por que se llamaba de esa manera. Un par de charcas grandes se pod&iacute;an distinguir a la izquierda donde el croar era continuo y penetrante en una ma&ntilde;ana que amenazaba con much&iacute;simo calor.</span><span>&nbsp;</span><span>Por la calle que pas&eacute; no encontr&eacute; ninguna tienda abierta y no quise desviarme para ir a un bar, as&iacute; que pas&eacute; sinti&eacute;ndome fuerte aunque ya llevaba dos horas andando.</span><span>&nbsp;</span><span>De nuevo en el andadero se distingu&iacute;an grandes distancias y volv&iacute; a sentir las soledades, pues aunque el camino va junto a una carreterita esta es totalmente solitaria. No pas&oacute; ni un solo coche en todo el recorrido. La vista se pod&iacute;a perder en el horizonte y los pensamientos y los recuerdos volvieron a mi cabeza.</span><span>&nbsp;</span><span>De vez en cuando en el andadero te encuentras unos banquitos blancos que decoran el paisaje pero son para mi una ruptura total de la armon&iacute;a mesetaria.</span><span>&nbsp;</span><span>Este tramo de trece<span>&nbsp; </span>kil&oacute;metros desde Burgo a Reliegos se me hicieron bastante pesados y en la &uacute;ltima hora s&oacute;lo pensaba en llegar. Hab&iacute;a cometido el peque&ntilde;o error de no parar un poco a descansar en Burgo y convert&iacute; 3 horas en cinco.</span><span>&nbsp;</span><span>Cuando quedaba una hora par&eacute; un rato en uno de los banquitos con un matrimonio valenciano que estaban realizando su camino en etapas cortas. Se les ve&iacute;a felices de poder estar aqu&iacute;. Hab&iacute;an so&ntilde;ado durante toda su vida laborar con realizarlo, pero los hijos y las necesidades econ&oacute;micas se lo hab&iacute;an impedido. Ahora ya jubilados<span>&nbsp; </span>el tiempo no era un inconveniente. Hac&iacute;an etapas de 12 o 15 kil&oacute;metros y alternaban albergues y pensiones.</span><span>&nbsp;</span><span>Se notaba en sus felices rostros el haber conseguido un objetivo so&ntilde;ado durante muchos a&ntilde;os. Las cosas cuando cuestan y al fin se consiguen, generan en nosotros los seres humanos una felicidad inmensa, lo f&aacute;cil se valora poco.</span><span>&nbsp;</span><span>Me contaron que durante a&ntilde;os hab&iacute;an estado recopilando libros e informaciones del Camino y antes de iniciarlo ya conoc&iacute;an la historia y las caracter&iacute;sticas de los pueblos por donde pasaban. Estas informaciones ahora les serv&iacute;a para valorar m&aacute;s el entorno.</span><span>&nbsp;</span><span>Calculaban que tardar&iacute;an en llegar unos cincuenta d&iacute;as desde que salieron de Roncesvalles</span><span>&nbsp;</span><span>Cuando me qued&eacute; de nuevo s&oacute;lo medit&eacute; la idea que hab&iacute;a le&iacute;do en alg&uacute;n sitio de que el camino hay que realizarlo en tres tempos, uno antes, donde se absorbe la documentaci&oacute;n del viaje y los sue&ntilde;os vuelan en imaginar como ser&aacute;n las cosas. Despu&eacute;s durante, en la que se tiene que fundamentalmente vivir la realidad y complementar lo so&ntilde;ado. Y por fin despu&eacute;s, donde recordaremos toda la vida la experiencia que se tuvo. Los tres momentos marcan procesos felices y complementarios. Al primero hay que darle el tiempo que necesito y si no lo tenemos o es demasiado corto, nos perderemos el aspecto ilusionante de la aventura y cuando lleguemos a la segunda no sabremos valorar lo que estamos viviendo con la misma plenitud.</span><span>&nbsp;</span><span>Con un gran cansancio llegu&eacute; a Reliegos sobre las 12 de la ma&ntilde;ana con m&aacute;s de 20 kil&oacute;metros recorridos casi sin paradas. Directamente busque la fuente de la plaza donde me refresque y repose 10 minutos. Lleg&oacute; Fernando con su ritmo acelerado. Como ten&iacute;a que esperar a Antonio nos fuimos al bar que estaba al lado y nos metimos entre pecho y espalda una tortilla de patata que me supo exquisita. Me coment&oacute; que hoy era su &uacute;ltimo d&iacute;a de andadura, se les acababa las vacaciones.</span><span>&nbsp;</span><span>Juntos recorrimos la legua que hay de Reliegos a Mansilla por unos campos mucho m&aacute;s variados. Tambi&eacute;n se empezaba a notar la proximidad de una gran ciudad.</span><span>&nbsp;</span><span>La conversaci&oacute;n ayud&oacute; a llegar casi sin darnos cuenta a Mansilla de Mulas. Aqu&iacute; fui directamente al albergue. Me dieron acogida en la primera planta en una habitaci&oacute;n de diez literas. Este albergue tiene cabida para much&iacute;simos peregrinos, yo calculo que casi un centenar.</span><span>&nbsp;</span><span>Tras una ducha y una ligera colada baj&eacute; a despedir a mis compa&ntilde;eros ma&ntilde;os. Despu&eacute;s de esto fui a reposar en el patio lleno tiestos del albergue. Aunque hac&iacute;a calor aqu&iacute; se estaba relativamente fresco. Aproveche para escribir postales a mis amigos y hacerles part&iacute;cipes de mi experiencia.</span><span>&nbsp;</span><span>A &uacute;ltima hora sal&iacute; a dar una vuelta s&oacute;lo, no me apetec&iacute;a la conversaci&oacute;n y si la soledad. Medit&eacute; un rato en todos los compa&ntilde;eros que hab&iacute;an ido apareciendo y desapareciendo desde Burgos. S&oacute;lo quedaba yo de los que hab&iacute;a intimado. Me sent&iacute; bien y satisfecho, hab&iacute;a conseguido pasar la crisis del tobillo, ya no me molestaba. Hab&iacute;a conocido unos albergues maravillosos y s&oacute;lo llevaba una semana. Con estos pensamientos pasee por las calles peatonales llegando hasta el puente sobre el r&iacute;o Esla, donde me entretuve viendo como corr&iacute;a el agua. Mi cabeza compar&oacute; el agua que corre bajo un puente con todos estos pueblos que durante siglos han visto pasar peregrinos. </span><span>&nbsp;</span><span>Compr&eacute; unos yogures y algo de embutido para la cena en el albergue y a las nueve y media ya ten&iacute;a la mochila preparada para el d&iacute;a siguiente y estaba tumbado en la litera observando los preparativos de los dem&aacute;s peregrinos. Al alucinante la cantidad de veces que en el Camino se hace y rehace la mochila. Se puede llegar a saber la personalidad de una persona en la forma en que se rellena. Los hay meticulosos y los hay desordenados, los hay austeros y los hay despilfarradores, los hay pulcros y los hay dejados. En alg&uacute;n momento alguien podr&aacute; realizar un estudio psicol&oacute;gico teniendo por base la mochila.<span>&nbsp; </span></span><span>&nbsp;</span><span>&nbsp;</span><span>-<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span><span>Kil&oacute;metros.- 26.</span><strong><span style="font-size: 16pt; font-family: Arial"><br /></span></strong><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm"><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 7. Mansilla de Mulas &ndash; Villar de Mazarife. 2-05-2003</span></h1>&nbsp;<span>Despert&eacute; en lo alto de la litera y sent&iacute; un cierto agobio. El ambiente en aquella habitaci&oacute;n con veinte personas con una s&oacute;lo ventana era de un calor asfixiante.</span><span>&nbsp;</span><span>Algunos peregrinos estaban colocando sus cosas en las mochilas, intentando hacer el m&iacute;nimo ruido pero para nuestra desgracia utilizaban bolsas de pl&aacute;stico que cruj&iacute;an. Eran las seis y cuarto de la ma&ntilde;ana y amenazaba un d&iacute;a muy caluroso.</span><span>&nbsp;</span><span>Ante la imposibilidad de dormir me levant&eacute; y me asee r&aacute;pidamente. En apenas 10 minutos estaba en la calle. Eran las seis y media de la ma&ntilde;ana, no hab&iacute;a amanecido todav&iacute;a. El puente estaba solitario y no encontr&eacute; ning&uacute;n bar donde meter algo al cuerpo. Concentrado en mis pensamientos y viendo como iba amaneciendo llegue en menos de una hora por un camino de concentraci&oacute;n hasta Villamoros.</span><span>&nbsp;</span><span>Vi un bar que estaba abriendo y no lo dude entre a tomar el obligatoria comida que anima el cuerpo por la ma&ntilde;ana. Fue apenas un caf&eacute; con leche y un bollo pero suficiente para terminar de templar el cuerpo.</span><span>&nbsp;</span><span>Al salir continu&eacute; con mi ritmo y en solitario. Algunos peregrinos madrugan mucho, nos despiertan a todos y luego les cuesta ponerse en marcha. Al poco de partir llegue a Puente de Villarente donde hay que resaltar la peligrosidad del puente que da nombre sobre el r&iacute;o Porma. En tantos sitios se hacen andaderos o se buscan caminos que alargan recorridos con la excusa de la seguridad y aqu&iacute; justo lo contrario, meten al peregrino en un atolladero donde los coches pasan a escasos metros de distancia.</span><span>&nbsp;</span><span>Este pueblo es una largu&iacute;sima &aacute;rea de servicios, con bares, restaurante, hostales y gasolineras a lo largo de la carretera nacional. </span><span>&nbsp;</span><span>De aqu&iacute; hasta Le&oacute;n los pueblos se van sucediendo por los extrarradios de la ciudad, donde los pol&iacute;gonos industriales devoran los pensamientos y la moral del caminante. Hasta Puente Castro se va en ascenso pero desde aqu&iacute; se inicia una bajada hasta Le&oacute;n. Este pueblo y la bajada siguiente se hacen por el arc&eacute;n de una carretera con much&iacute;simo tr&aacute;fico, convirtiendo este tramo en uno de los m&aacute;s feos del camino. </span><span>&nbsp;</span><span>Ya se sabe que las entradas a ciudades son de forma inevitable tr&aacute;mites que no siempre se pueden hacer por sitios hermosos.</span><span>&nbsp;</span><span>Eran las once y media cuando atraves&eacute; el Puente sobre el r&iacute;o Tor&iacute;o y me absorbi&oacute; esta ciudad. Al poco llegue al albergue de las Carvajalas. Estaban limiando el suelo y ya hab&iacute;a cinco o seis peregrinos esperando para hospedarse all&iacute;. La gente aprovecha para llegar pronto a estas ciudades monumentales y poder visitarlas tranquilamente. La verdad es que Le&oacute;n merece la pena. A mi particularmente me agobian en el camino y prefiero el campo y los peque&ntilde;os pueblos, me encuentro m&aacute;s integrado. En las grandes poblaciones tengo la sensaci&oacute;n de estar desubicado.</span><span>&nbsp;</span><span>Como era tan pronto decid&iacute; continuar y ver hasta donde llegaba. Despu&eacute;s de sellar me dirig&iacute; a la Catedral por las calles estrechas y llenas de encanto. La explanada de catedral muestra la majestuosidad de este fant&aacute;stico monumento g&oacute;tico, s&oacute;lo comparable con las mejores del mundo.</span><span>&nbsp;</span><span>Pas&eacute; al interior y me maraville de las prodigiosas vidrieras. Estuve durante diez minutos sentado en un banco respirando la espiritualidad que este edificio tiene. Pens&eacute; en la Edad Media y en la cantidad de peregrinos que pasar&iacute;an por este lugar. En ese momento la Iglesia daba acogida en su interior a los pobres peregrinos. </span><span>&nbsp;</span><span>Coincid&iacute; con el inicio de una visita guiada (2 &euro;) y no lo dude. Con la mochila a cuestas, no pude dejarla en las taquillas, segu&iacute; a la gu&iacute;a por las dependencias catedralicias. El resto de visitantes, en su mayor&iacute;a espa&ntilde;oles, me miraban con extra&ntilde;eza por mi indumentaria. Ellos iban con ropas informales pero impolutos, en cambio yo iba con mi pantal&oacute;n corto de deporte, una camiseta sin mangas, unas sandalias con calcetines no demasiado limpios, ya hab&iacute;an hecho hoy 20 kil&oacute;metros, y una mochila con una gorra enganchada. No me import&oacute; demasiado, y es m&aacute;s me sent&iacute; orgulloso de poder haber ido desde la Catedral de Burgos hasta esta otra maravilla andando y como peregrino.</span><span>&nbsp;</span><span>Se visitan los claustros y la exposici&oacute;n<span>&nbsp; </span>y es incre&iacute;ble el patrimonio de la iglesia. Especial atenci&oacute;n preste a una fant&aacute;stica exposici&oacute;n de im&aacute;genes de V&iacute;rgenes rom&aacute;nicas, recopiladas de todas las parroquias de Le&oacute;n. Dentro de su sencillez de rasgos marcan una espiritualidad sublime. Bien vale un viaje por s&oacute;lo ver esta sala llena de esculturas en madera policromada.</span><span>&nbsp;</span><span>Este recorrido dur&oacute; una hora y a la una del mediod&iacute;a estaba de nuevo en la calle. Me dirig&iacute; a San Isidoro y posteriormente a San Marcos, ya sin pararme en visitarlos.</span><span>&nbsp;</span><span>Si la entrada es mala, la salida no es mejor, para mi mucho peor. Se llega a Trobajos del camino por aceras. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n el cruce del r&iacute;o Bernesga y despu&eacute;s una iglesia peque&ntilde;ita con un Santiago Matamoros policromado. Se atraviesa por un puente horrible la v&iacute;a de ferrocarril. </span><span>&nbsp;</span><span>Como eran las dos y cuarto y las piernas las ten&iacute;a un poco cargadas, decid&iacute; parar a comer. Encontr&eacute; un restaurante lleno de obreros de la construcci&oacute;n y estuve seguro de que era un buen lugar. Cuando entr&eacute; volv&iacute; a sentir las miradas de extra&ntilde;eza por ver un mochilero con unas pintas que se sal&iacute;an de lo normal. Me dieron una mesa en un rinc&oacute;n. El men&uacute; del d&iacute;a era contundente, ensaladilla de primero, callos con garbanzos y arroz con leche de postre. Como no hab&iacute;a cenado la noche anterior y tampoco almorzado, y del desayuno casi ya no me acordaba, tom&eacute; con apetito todo lo que me pusieron. La verdad es que los callos estaban buen&iacute;simos. Un caf&eacute; solo complet&oacute; esta op&iacute;para comida. </span><span>&nbsp;</span><span>Despu&eacute;s de una hora larga volv&iacute; a cargar la mochila. Los primeros pasos se me hicieron muy pesados por la comida, por la fealdad del pol&iacute;gono industrial y por el calor. A las cuatro y media estaba frente al santuario mariano de la Virgen del Camino. La fachada con las figuras de los ap&oacute;stoles y la Virgen me parecieron fant&aacute;sticos, es incre&iacute;ble que un hombre pueda tener la sensibilidad de Joseph Mar&iacute;a Subirachs para fundir en bronce semejantes esculturas.</span><span>&nbsp;</span><span>Intent&eacute; entrar al interior pero estaba cerrado, as&iacute; que con resignaci&oacute;n segu&iacute; la marcha. </span><span>&nbsp;</span><span>En este punto se puede ir por la autopista o por el campo. Por la primera se pasa por Villadangos y por la segunda por Villar de Mazarife. Como estaba harto de tanta civilizaci&oacute;n eleg&iacute; la segunda.</span><span>&nbsp;</span><span>Coincid&iacute; con dos peregrinos que uno de ellos llevaba el pie muy mal, lleno de ampollas. Les acompa&ntilde;e un rato hasta Oncina de Valdoncina. All&iacute; en un parque infantil nos refrescamos en una fuente y yo decid&iacute; continuar y no esperar al descanso de mis acompa&ntilde;antes.</span><span>&nbsp;</span><span>Despacito y con los ojos bien abiertos para ver la campi&ntilde;a leonesa, se ve una inmensa pradera con alg&uacute;n que otro roble. Fue una alegr&iacute;a volver a ver el horizonte que hab&iacute;a perdido durante bastantes kil&oacute;metros. El campo hab&iacute;a cambiado, se notaba que ya o se llaneaba y que los mont&iacute;culos eran m&aacute;s pronunciados, no ten&iacute;an nada que ver con la monoton&iacute;a de los d&iacute;as anteriores.</span><span>&nbsp;</span><span>Con estas visiones en menos de una hora y media llegue a Chozas de Abajo, un pueblec&iacute;n casi abandonado a estas horas de la siesta. Sab&iacute;a, por la gu&iacute;a, que hab&iacute;a un bar y pregunt&eacute; por &eacute;l a una chiquilla que jugaba con su bicicleta. Muy dispuesta me gui&oacute; hasta &eacute;l mientras que me preguntaba si era franc&eacute;s , su madre la hab&iacute;a dicho que el camino era el franc&eacute;s y ella hab&iacute;a supuesto que eran de esa nacionalidad todos los que pasaban por &eacute;l.</span><span>&nbsp;</span><span>El bar estaba lleno y en las mesas se jugaba al tute. Tom&eacute; una t&oacute;nica y llena la botella de agua me lanc&eacute; a otra hora de paseo. Estaba ya cansado por esta larga jornada y estaba deseando llegar a destino.</span><span>&nbsp;</span><span>Villar de Mazarife me esperaba con su albergue ubicado en una t&iacute;pica casa labriega de dos plantas. Muros de adobe, patio trasero, peque&ntilde;a cocina y habitaciones peque&ntilde;as tanto en la planta baja como alta. Una escalera estrecha y empinada une las dos plantas. La planta superior tiene un corredor de suelo de madera muy agradable.</span><span>&nbsp;</span><span>No estaba lleno y Jes&uacute;s, el hospitalero, me ofreci&oacute; una cama de matrimonio para mi solo en una habitaci&oacute;n peque&ntilde;a que daba al patio. Dormir&iacute;a s&oacute;lo en una cama grande, que lujo. El colch&oacute;n viejo era cubierto por una manta de lana. </span><span>&nbsp;</span><span>Jes&uacute;s es tremendamente agradable, un agricultor que despu&eacute;s de la tarea diaria se dedica a mantener estas instalaciones. Por la voluntad da todo el calor humano que el peregrino necesita.</span><span>&nbsp;</span><span><span>&nbsp;</span>Me duche y realic&eacute; la colada. A diferencia de otros d&iacute;as sent&iacute;a muy cargadas las piernas, cuarenta kil&oacute;metros es bastante esfuerzo. Despacito y con ropa limpia me dirig&iacute; a recorrer el pueblo, quer&iacute;a cenar pronto para irme r&aacute;pidamente a la cama.</span><span>&nbsp;</span><span>Despu&eacute;s de unos centenares de metros me encontr&eacute; con el Mes&oacute;n Rosi, hab&iacute;a le&iacute;do que era famoso su cocido, as&iacute; que entr&eacute; a comprobarlo.</span><span>&nbsp;</span><span>Me recibi&oacute; una se&ntilde;ora mayor, Rosi, que con mucho cari&ntilde;o me dijo que ten&iacute;a que esperar a las ocho para la cena. Tiempo que emple&eacute; en tomar una jarra de cerveza con lim&oacute;n y en hablar con esta se&ntilde;ora que alardea de su cocido. Cocido madrile&ntilde;o y no leones o maragato. </span><span>&nbsp;</span><span>Me oblig&oacute; a escribir en su libro de peregrinos antes de empezar a cenar. Como no, tom&eacute; el cocido ante el empe&ntilde;o de la misma. Aunque hab&iacute;a tomado unos callos con garbanzos para comer el cocido me entr&oacute; maravillosamente. La verdad es que esta bueno y la cantidad muy abundante. Lo acompa&ntilde;&eacute; con media botella de vino de la tierra. Es una sorpresa encontrar un lugar tan peque&ntilde;o como Villar de Mazarife y donde dan tan buena acogida al peregrino.</span><span>&nbsp;</span><span>A las nueve y media ya me encontraba en la cama con las piernas muy cargadas, tuve que tomar una aspirina que me relajara y me hiciera descansar mejor.</span><span>&nbsp;</span><span>En este d&iacute;a no ten&iacute;a intenci&oacute;n de hacer tantos kil&oacute;metros pero el camino me llev&oacute;, y as&iacute; debe ser. Nosotros tenemos que dejarnos por lo que &eacute;l nos imponga.</span><span>&nbsp;</span><span>-<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span><span>Kil&oacute;metros.- 39,8.</span><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: Arial"><br /></span></strong><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm"><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 8. Villar de Mazarife &ndash; Murias de Rechivaldo. 3-05-2003</span></h1><h2 style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm"><span>&nbsp;</span></h2><span>&nbsp;</span><span>Dorm&iacute; de un tir&oacute;n hasta las siete de la ma&ntilde;ana en que son&oacute; el despertador. No se o&iacute;a nada, estaba en una habitaci&oacute;n privada dentro de un albergue. Me encontraba bien pero se notaba el esfuerzo realizado el d&iacute;a anterior.</span><span>&nbsp;</span><span>Me levant&eacute; y despu&eacute;s de asearme emprend&iacute; la marcha. La gente ya hab&iacute;a partido y por una carreterita llana y sin apenas circulaci&oacute;n fui dando cuenta de los primeros kil&oacute;metros. El tobillo del pie izquierdo, el contrario al de la herida, me empez&oacute; a molestar, pero no me imped&iacute;a caminar.</span><span>&nbsp;</span><span>Despu&eacute;s de unos seis kil&oacute;metros se acab&oacute; la carretera y se convirti&oacute; en un camino pero a&uacute;n me quedaban otros 4 para llegar al pueblo de Villavante. Nada me impresion&oacute; o despert&oacute; la curiosidad, as&iacute; que continu&eacute; el camino.</span><span>&nbsp;</span><span>Mi mente se entretuvo en el vuelo de unas cig&uuml;e&ntilde;as sobre los campos de cereal. Es curiosa la recuperaci&oacute;n de estas aves que hace unos a&ntilde;os escaseaban. Parec&iacute;a que no hac&iacute;an ning&uacute;n esfuerzo durante su vuelo, se deslizaban entre los aires puros de estas tierras. </span><span>&nbsp;</span><span>Eran las once y cuarto cuando llegue a Hospital de &Oacute;rbigo, donde pase por su famoso puente, donde se desarrollaron las conocidas fustas. Este puente romano est&aacute; rodeado de arbolado y praderas la mar de apetecibles despu&eacute;s de pasar por el p&aacute;ramo en un d&iacute;a de calor. Durante todo este tramo no me encontr&eacute; con ning&uacute;n otro peregrino.</span><span>&nbsp;</span><span>Ahora os contar&eacute; la historia de este puente espectacular.</span>&nbsp;<span style="color: black">&ldquo;<em>El <strong>puente de 19 arcos</strong> sobre el r&iacute;o &Oacute;rbigo, de origen romano aunque remodelado en el siglo XVIII, es famoso por un suceso hist&oacute;rico que le dio fama. En 1434 el caballero leon&eacute;s don <strong>Suero de Qui&ntilde;ones</strong> organiz&oacute; un torneo de armas, retando a todo caballero que quisiera transitar por el puente, a romper tres lanzas contra &eacute;l y sus nueve acompa&ntilde;antes. Todo para conquistar a su dama Leonor Tovar. Se corrieron 727 carreras y se rompieron 166 lanzas durante un mes, con la excepci&oacute;n del d&iacute;a de Santiago. Cumplido el torneo -s&oacute;lo muri&oacute; un caballero- peregrinaron a Santiago donde entreg&oacute; al ap&oacute;stol una cinta azul que pertenec&iacute;a a su dama. Don Suero, 24 a&ntilde;os despu&eacute;s, morir&iacute;a en otro torneo contra uno de los caballeros que hab&iacute;a vencido en el Paso Honroso de &Oacute;rbigo</em>.&rdquo;</span><span style="color: black"></span><span>&nbsp;</span><span>Pasado el puente par&eacute; en un bar a tomar el desayuno. Tras un descanso de media hora recorr&iacute; las calles de este pueblo donde las mujeres con sus bolsas hac&iacute;an la compra diaria. </span><span>&nbsp;</span><span>Volv&iacute; a salir al camino y el paisaje volvi&oacute; a cambiar para convertirse en peque&ntilde;os montes que amenizaban el recorrido. En una hora m&aacute;s llegue a Villares de &Oacute;rbigo donde par&eacute; a tomar una coca cola en el bar del pueblo. </span><span>&nbsp;</span><span>Media hora despu&eacute;s llegue a Santib&aacute;&ntilde;ez de Valdeiglesias un pueblo peque&ntilde;o con un albergue en la antigua casa del cura. Entre en &eacute;l y repos&eacute; un rato hablando con unos peregrinos. Hab&iacute;a uno de Almer&iacute;a que presum&iacute;a de sus etapas largas, me pareci&oacute; que era uno de esos que fanfarronean cuando la realidad puede ser otra. </span><span>&nbsp;</span><span>El frescor del lugar y el cansancio del d&iacute;a anterior me tentaron a quedarme, pero eran solamente la una de la tarde y no me apetec&iacute;a encerarme entre aquellos muros sin hacer nada. El pueblo es muy solidario pero no ofrece ning&uacute;n atractivo excepto la tranquilidad.</span><span>&nbsp;</span><span>Sal&iacute; del pueblo por una finca de ganado vacuno donde pod&iacute;a ver a unas cuantas terneras en el establo.</span><span>&nbsp;</span><span>Con paso lento y sosegado emprend&iacute; un bello recorrido por unos arbolados que me llevaron hasta el alto de San Ant&oacute;n donde un cruceiro y unos bancos de piedra animan a la parada. Cosa que hice. El pie me empezaba a molestar bastante.</span><span>&nbsp;</span><span>Tras este descanso de media hora emprend&iacute; la marcha hacia Astorga.</span><span>&nbsp;</span><span>A las 5 de la tarde con un calor importante llegu&eacute; al centro de esta poblaci&oacute;n digna de una parada tur&iacute;stica </span><span>&nbsp;</span><span>Son impresionantes el palacio episcopal de Gaud&iacute;, su Catedral y las murallas. Visit&eacute; el palacio y la sensaci&oacute;n que tuve fue la de entrar en un castillo de hadas y cuento. La genialidad de Gaud&iacute; se hace patente pues con toques modernos integra perfectamente el edificio en un entorno eminentemente g&oacute;tico.</span><span>&nbsp;</span><span>Pude visitar sus salas con la mochila al hombre. Dentro, disfrut&eacute; del frescor y de la soledad, a esas horas apenas ten&iacute;a visitantes. Eso si, me cobraron 3 euros por el recorrido, ninguna consideraci&oacute;n por ser peregrino.</span><span>&nbsp;</span><span>La catedral la visite por el exterior, estaba cerrada y hasta las 19 horas no la abr&iacute;an. Estaba cansado y me apetec&iacute;a un lugar tranquilo donde descansar, as&iacute; que decid&iacute; marchar a Murias de Rechivaldo que sab&iacute;a ten&iacute;a un peque&ntilde;o albergue.</span><span>&nbsp;</span><span>La solanera era importante pero poquito a poco llegue al cruce de la carretera a Murias y encontr&eacute; un bar donde tomarme una cerveza con lim&oacute;n. Estuve parado un rato y con mucho calor reemprend&iacute; la marcha hasta la peque&ntilde;a ermita del Ecce Homo donde pude ver su interior y su famosa imagen.</span><span>&nbsp;</span><span>Pas&eacute; por encima de la AP-6 y en tres cuartos de hora llegu&eacute; al albergue. Tuve que conseguir la llave en una casa pr&oacute;xima. Este era una antigua escuela hoy convertida en albergue. Se compone de un gran sal&oacute;n con colchones y dos habitaciones con dos literas, y por &uacute;ltimo dos ba&ntilde;os peque&ntilde;os pero ambos con duchas.</span><span>&nbsp;</span><span>Me acopl&eacute; en una de las habitaciones y despu&eacute;s de una ducha estuve casi dos horas reposando. Estaba agotado y el pie me molestaba. Era claro que ten&iacute;a un principio de tendinitis.</span><span>&nbsp;</span><span>Cuando sal&iacute; a cenar no hab&iacute;a llegado nadie al albergue. Cen&eacute; en uno de los restaurantes y a las 10 estaba en este albergue, por esta noche privado.</span><span>&nbsp;</span><span>Hay d&iacute;as con compa&ntilde;&iacute;a y d&iacute;as solitarios, depende de c&oacute;mo te encuentres. Disfrut&eacute; de mis pensamientos y de una ciudad preciosa como es Astorga.</span><span>&nbsp;</span><span>-<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span><span>Kil&oacute;metros.- 35,2.</span><span><br /><br /></span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;"><br /></span>&nbsp;<span></span> <h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm"><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 9. Murias de Rechivaldo &ndash; Rabanal del Camino. 4-05-2003</span></h1><h2 style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm"><span>&nbsp;</span></h2><span>El d&iacute;a anterior no ten&iacute;a intenci&oacute;n de hacer tantos kil&oacute;metros pero el camino me llev&oacute;, y as&iacute; debe ser. Nosotros tenemos que dejarnos hacer por lo que &eacute;l nos imponga.</span><span>&nbsp;</span><span>Me levant&eacute; como todos los d&iacute;as a las 7 de la ma&ntilde;ana con el cuerpo descansado y el pie con dolores cuando caminaba. Decid&iacute; hacer una etapa corta para intentar recuperarme.</span><span>&nbsp;</span><span>Deje la llave en el buz&oacute;n, donde me dijeron, y empec&eacute; el camino lentamente por que el dolor me imped&iacute;a mi ritmo normal.</span><span>&nbsp;</span><span>Al poco de comenzar me encontr&eacute; un peregrino de Madrid que hab&iacute;a visto la tarde anterior en Astorga. Levaba buen paso y enseguida me adelant&oacute;. Sobreponi&eacute;ndome a mis molestias le segu&iacute; a una cierta distancia, para que fuera un est&iacute;mulo a mi paso. Consegu&iacute; seguirle durante un par de horas hasta el Ganso.</span><span>&nbsp;</span><span>El terreno era claramente en ascenso por campos muy hermosos. Pasamos a cosa de una hora por Santa Catalina de Somoza.</span>&nbsp;<span>El dolor era casi insoportable, por lo que decid&iacute; ponerme de nuevo las botas para que me sujetaran mejor el pie, pero el dolor segu&iacute;a estando ah&iacute;.</span><span>&nbsp;</span><span>En el Ganso paramos en el bar vaquero donde tom&eacute; el desayuno del d&iacute;a. Estuve parado durante una hora. No ten&iacute;a prisa en llegar a Rabanal.</span><span>&nbsp;</span><span>Cuando reemprend&iacute; el camino el dolor continu&oacute;. A las 12 de la ma&ntilde;ana llegu&eacute; a Rabanal, donde se acab&oacute; la etapa por hoy. Empec&eacute; a tener dudas si podr&iacute;a continuar ma&ntilde;ana, pero decid&iacute; descansar y ver que pasaba.</span><span>&nbsp;</span><span>Me qued&eacute; en el albergue privado del Pilar. Fui el primero en llegar y pude escoger la primera litera. En el patio descans&eacute; durante todo el d&iacute;a d&aacute;ndome masajes con voltaren crema.</span><span>&nbsp;</span><span>Desde mi rinc&oacute;n pude observar la llegada de los peregrinos y charlar con algunos de ellos. El sitio es tremendamente agradable y sociable, ayudando mucho la amabilidad de la hospitalera. Com&iacute; un trozo de empanada y la siesta fue inevitable para el buen reposo del pie.</span><span>&nbsp;</span><span>S&oacute;lo por la tarde me anim&eacute; y me decid&iacute; visitar este peque&ntilde;o pueblo.</span><span>&nbsp;</span><span>En la iglesia rom&aacute;nica hay una comunidad de monjes que todas las tardes rezan las v&iacute;speras con un rito antiguo y lleno de espiritualidad.</span><span>&nbsp;</span><span>Es digno de observarlo pues la paz interior llena los corazones de los asistentes. Es como una sobredosis de tranquilidad y misticismo.</span><span>&nbsp;</span><span>Esta localidad de casonas macizas de piedra sirvi&oacute; de avanzadilla de los Templarios de Ponferrada para proteger a los peregrinos hasta su llegada al Bierzo. Rabanal fue tambi&eacute;n albergue (en la Casa de las Cuatro Esquinas) de Felipe II en su peregrinaci&oacute;n a Santiago. Desde esta villa, seg&uacute;n la leyenda, Carlomagno y su fiel caballero bret&oacute;n Anse&iuml;s contemplaban Astorga y Sahag&uacute;n. Durante la Edad Media existieron varios hospitales e iglesias. Los peregrinos paraban aqu&iacute; a recobrar fuerzas y agruparse para pasar las cumbres del peligroso monte Irago donde acechaban los bandidos. Antes de entrar en el pueblo se encuentra la ermita de la Vera Cruz, ya en la calle Mayor se pueden contemplar la ermita de San Jos&eacute; y el Hospital de San Gregorio. En la parte alta del pueblo se halla la iglesia parroquial de Santa Mar&iacute;a, uno de los pocos ejemplos rom&aacute;nicos que se pueden encontrar en esta zona. Pese a tener 60 habitantes mantiene tres refugios, adem&aacute;s hay una tienda que vende pan y alg&uacute;n hostal donde se puede comer.</span><span>&nbsp;</span><span>&nbsp;</span><span>-<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span><span>Kil&oacute;metros.- 15,9.</span> <h2 style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm"><span>&nbsp;</span></h2><h2 style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm"><span>&nbsp;</span></h2><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;"><br /></span>]]></description><pubDate>Thu, 05 Apr 2007 18:35:00 +0000</pubDate></item><item><title>Burgos - Terradillo de los Templarios</title><link>https://aig02.blogia.com/2007/040503-burgos-terradillo-de-los-templarios.php</link><guid isPermaLink="true">https://aig02.blogia.com/2007/040503-burgos-terradillo-de-los-templarios.php</guid><description><![CDATA[<h1 style="margin: 12pt 11.2pt 3pt 9pt" align="center"><span style="font-size: 14pt">Pr&oacute;logo Continuaci&oacute;n</span></h1><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Ya se acerca de nuevo el momento de continuar la aventura dejada hace seis meses. Ah&iacute; llegue hasta Burgos, no pudiendo continuarla por la lesi&oacute;n del tobillo que me produc&iacute;a un dolor considerable que afectaba a mi estado de &aacute;nimo. Tambi&eacute;n el mal tiempo tuvo su influencia, en octubre tuve cuatro d&iacute;as seguidos de lluvias que increment&oacute; la tendinitis.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Una vez recuperado, mi cabeza volvi&oacute; a planificar la continuaci&oacute;n. En enero comenc&eacute; a entrenarme de nuevo. No estaba dispuesto a sufrir otra dolencia por la falta de preparaci&oacute;n. Estuve durante tres meses andando de 3 a 5 horas diarias y los fines de semana me iba a la sierra a pasear durante todo el d&iacute;a.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt" class="MsoBodyTextIndent"><span>Tambi&eacute;n hab&iacute;a aprendido que el peso era un lastre que hab&iacute;a que reducir al m&aacute;ximo. Un semana con una mochila a tope podr&iacute;a terminar derribando a cualquiera. As&iacute; que mont&eacute; una mochila con s&oacute;lo 7 kilos. Esperaba que el tiempo me respetara. Mi cuerpo m&aacute;s de cuatro d&iacute;as de lluvia no lo soporta bien y mi &aacute;nimo se deprime.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Compr&eacute; el billete del autob&uacute;s que va a Burgos a primera hora de la tarde, para llegar al albergue antes de las ocho. Esto me permitir&iacute;a un rato de charla con los peregrinos e ir integr&aacute;ndome en el mismo.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>El nerviosismo volvi&oacute; la noche anterior a la partida y las dudas tambi&eacute;n. Todo son preguntas, aunque he de reconocer que haber estado y saber lo que pod&iacute;a llegar a pasar me alivi&oacute; bastante. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>La ma&ntilde;ana antes de la partida fui a trabajar teniendo todo preparado. A la una me fui para casa para cambiarme y recoger la mochila, no quiero perder ni un minuto de mi tiempo de vacaciones. Esto tambi&eacute;n me impide pensar demasiado.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>El autob&uacute;s se coge en la Avda. Am&eacute;rica y puntual se puso en marcha. El viaje fue r&aacute;pido y c&oacute;modo, y a las 18:30 estaba ya en la estaci&oacute;n de Burgos. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Ya con la mochila me dirig&iacute; lo primero a la Catedral. Yo considero que esta es una de las m&aacute;s maravillas catedrales del mundo y me es imposible pasar por esta ciudad y no visitarla con un cierto detenimiento, siempre encuentro detalles y lugares que me embelesan. Sus torres g&oacute;tica me hicieron sentir de nuevo peregrino.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>De all&iacute; me fue hasta el albergue del parque del Parral. Los d&iacute;as anteriores hab&iacute;a estado lloviendo y la tarde amenazaba tormenta, aunque de momento la luz era espl&eacute;ndida.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Ante el albergue lo primero que distingu&iacute; fue un gran charco de agua que imped&iacute;a el paso franco a la caseta prefabricada de los dormitorios, y era necesario andar con cuidado para no mojarse. Sell&eacute; y tom&eacute; posesi&oacute;n de la parte de abajo de una litera cerca del ba&ntilde;o. Las sensaciones se repet&iacute;an respecto a la &uacute;ltima vez que estuve aqu&iacute;. Hay demasiadas literas aunque tuve suerte de que no estuviera demasiado lleno.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>La cama de arriba estaba ocupada por un madrile&ntilde;o llamado Miguel que tambi&eacute;n iniciaba hoy el camino. Estuvimos hablando un rato de nuestras anteriores experiencias. El realiza el camino en trozos de 6 o 7 d&iacute;as. Esta vez va hasta Le&oacute;n.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Tambi&eacute;n estuvimos hablando con dos se&ntilde;ores que terminaban hoy. Hab&iacute;an empezado en Roncesvalles y nos contaron que hab&iacute;an tenido varios d&iacute;as de lluvias y que se iban con mucha pena.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Pronto me met&iacute; en la cama con el ansia de que el tiempo pasara r&aacute;pidamente y as&iacute; empezar a caminar y volver a sentir viejos sentimientos.</span></p><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;"><br /></span><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 27pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><h1 style="margin: 12pt 11.2pt 3pt 9pt" align="center"><span style="font-size: 14pt">&nbsp;Burgos &ndash; Castrojeriz. </span><span>26 de abril del 2003</span><span style="font-size: 14pt"></span></h1><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>La noche pas&oacute; tranquila aunque me despert&eacute; tres o cuatro veces. A las cinco de la ma&ntilde;ana me despert&eacute; definitivamente y estuve repasando el camino desde Roncesvalles que hab&iacute;a realizado en octubre. Volvieron a mi cabeza momentos, personas y paisajes tan a&ntilde;orados por mi. Tambi&eacute;n record&eacute; lo que dec&iacute;a la gu&iacute;a del d&iacute;a de hoy, esta anuncia un recorrido llano en los primeros kil&oacute;metros y luego subidas y bajadas a tres mesetas, en principio un autentico sube y baja.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Con estos pensamientos y poco a poco las manecillas del reloj fueron avanzando. Cuando anhelamos que pase el tiempo &iexcl;que despacio va!, pero cuando queremos lo contrario, &iexcl;VUELA!.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>A las seis y media empezaron los ruidos de los m&aacute;s madrugadores. Sin pensarlo, me levant&eacute; y tras un r&aacute;pido aseo met&iacute; en la mochila el saco y sal&iacute; al exterior.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Yo habitualmente en el camino, dejo la noche anterior todas las cosas ya recogidas y s&oacute;lo queda fuera el saco y la ropa que voy a utilizar al d&iacute;a siguiente. De este modo en muy poco tiempo, y con muy poco ruido, estoy dispuesto. La ropa con la que ando es un pantal&oacute;n corto de deporte, una camiseta de algod&oacute;n, la gorra, unos calcetines sin costuras y las botas o sandalias, seg&uacute;n la etapa. Cuando hace fresco me pongo un polar con cremallera.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Esa ma&ntilde;ana sal&iacute; con el polar, la noche hab&iacute;a estado lloviendo y hac&iacute;a fresco, el cielo estaba despejado y el d&iacute;a ser&iacute;a claro y soleado.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Fui el primero en salir. Por el parque hacia la puerta del Rey fui dando mis primeros pasos de peregrino que me llevar&iacute;an a los pies del ansiado destino, Santiago.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>La salida de Burgos se hace mucho m&aacute;s deprisa que la entrada. Se coge un camino agr&iacute;cola que en alg&uacute;n momento se mete en medio de una hermosa chopera, que a esas horas y entre dos luces parece fantasmal. En una hora por camino llano se llega a Villalbilla. Este pueblo se pasa por la zona perif&eacute;rica donde un s&aacute;bado a las 8 de la ma&ntilde;ana no hay ning&uacute;n servicio para el peregrino.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Ya empezaba a necesitar un desayuno adecuado. Esta ma&ntilde;ana no hab&iacute;a tomado nada por los nervios de la partida. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>De este pueblo a Tardajos se atraviesa un entramado de carreteras en construcci&oacute;n bastante desagradable y peligroso. Pero con resignaci&oacute;n y sin pensar demasiado en el entorno y mucho en mis propios pensamientos fui avanzando por este recorrido no demasiado bello. A las 9 llegue a Tardajos despu&eacute;s de atravesar el puente del Arzobispo sobre el r&iacute;o Ubierna.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>En Tardajos pude desayunar en un bar al lado de la Iglesia de la Asunci&oacute;n. El bar estaba reci&eacute;n abierto y me ofrecieron croisanes calientes, que sin dudarlo acept&eacute;.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>A los 20 minutos reemprend&iacute; la marcha por la carretera que en poco tiempo atraviesa el r&iacute;o Urbel por un puente. Rab&eacute; se encuentra a menos de dos kil&oacute;metros. En este pueblo hay un albergue que ofrece caf&eacute; al peregrino a esta primera hora. Yo no par&eacute; pues acababa de desayunar.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>A la salida del pueblo hay una ermita con dos caminos que se vuelven a reunir m&aacute;s adelante, concretamente 5 kil&oacute;metros despu&eacute;s. Las flechas marcan &eacute;l de la izquierda y ese cog&iacute;. Pero cuando llevaba medio kil&oacute;metro, un agricultor se me acerc&oacute; y me dijo que por el otro hab&iacute;a visto una peregrina con un ni&ntilde;o en un carro, y que si cambiaba de recorrido la podr&iacute;a ayudar, pues el barro la entorpec&iacute;a much&iacute;simo el recorrido. Me pareci&oacute; absurda la situaci&oacute;n, pero ante la insistencia retroced&iacute; y tom&eacute; el otro camino agr&iacute;cola. Este estaba mucho m&aacute;s definido y seguro que m&aacute;s utilizado por los tractores pues su firme era mejor.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>A los 10 minutos encontr&eacute; un ciclista quitando el barro de las ruedas en una acequia. Le pregunt&eacute; por la peregrina y no la hab&iacute;a visto. As&iacute; que<span>&nbsp; </span>continu&eacute;. Al poco rato en la distancia la vi y la di alcance. Estaba tirando, o mejor empujando, de un carro plegable de ni&ntilde;o, con el correspondiente chaval de 3 o 4 a&ntilde;os encima, en la bandeja del carro las cosas del ni&ntilde;o y ella con una mochila abultada. Le costaba mucho avanzar,<span>&nbsp; </span>las ruedas del carro se llenaban de barro y se bloqueaban, haciendo dif&iacute;cil moverlo y adelantar camino.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Eran franceses y el ni&ntilde;o se llamaba Mateo, hab&iacute;an empezado el Camino el d&iacute;a anterior en Burgos llegando hasta el albergue de Tardajos. Hoy pensaba llegar a Hornillos, pero la lluvia de la noche<span>&nbsp; </span>hab&iacute;a creado un peque&ntilde;o suplicio para ella.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>La ayud&eacute; a tirar del carro hasta el alto. Era agotador, pues adem&aacute;s de la mochila era necesario empujar de la silla con el ni&ntilde;o encima y con un barro que clavaba. Fueron tres kil&oacute;metros no demasiados empinados pero sud&eacute;<span>&nbsp; </span>de forma inolvidable.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>En el punto donde se juntan los dos caminos me desped&iacute; de ella y del ni&ntilde;o, ellos quer&iacute;an descansar un rato en la meseta, tomando el sol y respirando el aire l&iacute;mpido de la ma&ntilde;ana.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Ba&ntilde;ado de sudor recorr&iacute; tranquilamente el alto, sufriendo un aire fresco bastante desagradable. El d&iacute;a estaba muy limpio y trasparente, s&oacute;lo algunas nubes algodonosas atravesaban el cielo. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>En la bajada, y ya casi en el cruce de la carretera de Estepara a Villanueva, me junt&eacute; con una pareja que hac&iacute;an etapas cortas. Hab&iacute;an empezado en Roncesvalles y hoy desde Tardajos. No pensaban llegar m&aacute;s all&aacute; de Hornillos. Hablando y comentando nuestros caminos llegamos a la famosa plaza del Gallo. Visit&eacute; el albergue e intent&eacute; hacer lo mismo con la iglesia pero fue imposible al estar cerrada, cosa muy habitual en todo el camino.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Mis acompa&ntilde;antes se quedaron en la puerta del albergue esperando a terminaran de limpiarlo. Busque un<span>&nbsp; </span>bar donde me ventil&eacute; un bocata de los que levanta un muerto.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Con las fuerzas renovadas, al salir del bar me encontr&eacute; a Miguel, el peregrino de Madrid. En un suave ascenso y por un camino carretero perfectamente se&ntilde;alizado se llega hasta el arrollo Sambol. Aqu&iacute; la gu&iacute;a marca que hay un albergue a la izquierda. Decid&iacute; visitarlo mientras Miguel continu&oacute; adelante.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>A cosa de medio kil&oacute;metro, hay una casa rodeada por una peque&ntilde;a valla. Todo ello pintado con dibujos de colores llamativos, que rememoran las &eacute;pocas medievales y un hermoso juego de la oca, en medio de la nada este albergue parece un oasis de tranquilidad. Con el ejercicio realizado las tentaciones de quedarse fueron muy altas. Estaba cerrado y un cartel anunciaba que el hospitalero tardar&iacute;a un par de horas. Disfrutando de la alameda toda verde y por un banco de madera, descargue la mochila y me lav&eacute; en la fuente de aguas heladas, sent&aacute;ndome a continuaci&oacute;n a descansar un rato.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Cuando estaba reposando vi a una peregrina de unos sesenta a&ntilde;os que estaba sentada junto a un &aacute;rbol. No hablaba casi espa&ntilde;ol, era alemana y con mi pobre ingl&eacute;s<span>&nbsp; </span>Tuvimos una agradable conversaci&oacute;n. Decidimos reemprender el recorrido aunque su paso era lento y pausado, pero no me import&oacute;, hay momentos que valoro una conversaci&oacute;n inteligente y tranquila.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Sin darnos cuenta desandamos el recorrido hasta el puente y luego por una suave cuesta ascendimos la tercera y &uacute;ltima meseta del d&iacute;a. Al poco encontramos que el camino se hac&iacute;a casi impracticable por el mucho barro. Las botas se llenaban de barro, haciendo muy engorroso el caminar. Terminamos haci&eacute;ndolo por el sembrado, que con la hierbas permit&iacute;a un paso m&aacute;s c&oacute;modo.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Esta alemana se llama Marie y todos los a&ntilde;os hace largos recorridos por todo el mundo. Fue fascinante su descripci&oacute;n de su estancia en los parques naturales del Canad&aacute;.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Con una conversaci&oacute;n fascinante y, mucho m&aacute;s deprisa de lo que yo deseaba, en poco m&aacute;s de una hora y cuarto nos encontramos el pueblo de Hontanas. Este se encuentra en el fondo de una hondonada. Es curioso que no se ve hasta que se est&aacute; encima del mismo. Se llega con una bajada pronunciada que nos lleva a la bella Iglesia de la Inmaculada del siglo XV. Casi enfrente, se encuentra un reformado albergue que tiene todas las comodidades.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Aqu&iacute; nos encontramos con Miguel que estaba descansando en un poyo a la puerta del albergue. Eran sobre las tres de la tarde y el hambre arreciaba, la hospitalera nos ofreci&oacute; un magn&iacute;fico bocata de salchich&oacute;n y una coca cola. M&aacute;s que comer devor&eacute; mientras que mis pies descansaban despu&eacute;s de 29 kil&oacute;metros. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Siendo todav&iacute;a temprano, decid&iacute; con Miguel continuar hasta Castrojeriz. Despu&eacute;s de despedirme de Marie reemprendimos el paseo.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Al poco de iniciarlo encontramos un se&ntilde;or mayor que nos ofreci&oacute; un trago de la bota de vino y nos invit&oacute; a entrar en el patio de su casa. Este estaba bellamente decorado con ra&iacute;ces de &aacute;rboles. Fueron s&oacute;lo 10 minutos pero vali&oacute; la pena que nos explicara como recog&iacute;a las ra&iacute;ces y como las mimaba hasta formar aut&eacute;nticas esculturas con formas un poco fantasmales.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>En seguida se atraviesa la carretera y por un puente un peque&ntilde;o r&iacute;o. Ya por camino y siguiendo la margen derecha del r&iacute;o se continua durante unos cuatro kil&oacute;metros. El sol empezaba a apretar y en esta hondonada se notaba m&aacute;s. Al poco se llega a la carretera que antes atravesamos. Esta tiene muy poco tr&aacute;fico pero es conveniente recorrerla por su margen izquierda pues alg&uacute;n que otro coche pas&oacute;.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>A los 20 minutos aparece el simb&oacute;lico arco del Convento de San Ant&oacute;n. Estaba cerrado y no nos qued&oacute; m&aacute;s remedio que continuar. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Este convento en ruinas fue construido sobre el palacio y la huerta del rey Pedro I de Castilla. Este convento fue erigido por los antonianos, que se dedicaban a cuidar de los enfermos que llegaban haciendo el Camino, sobre todo de los que presentaban la enfermedad llamada del fuego de San Ant&oacute;n. Este monasterio estuvo bajo la protecci&oacute;n real, por eso hay escudos reales en la portada de la iglesia y en las claves de las b&oacute;vedas. Lo fund&oacute; Alfonso VII en el siglo XII y las ruinas actuales son del siglo XIV. El hospital tuvo mucha importancia. Tambi&eacute;n es destacable que la cruz llamada Tau o Thau, fue usada por el fundador de la orden en memoria de la liberaci&oacute;n de los primog&eacute;nitos de los hebreos, los cuales ten&iacute;an sus puertas marcadas con este s&iacute;mbolo.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>En un prado a la derecha Miguel me dijo que se paraba a descansar, yo aunque cansado estaba deseando llegar a destino as&iacute; que segu&iacute; la marcha por la carretera en un terreno totalmente llano. Los dos kil&oacute;metros de recta se me hicieron especialmente largos. El cansancio empezaba a hacer mella. Los prados estaban verdes y los cereales altos. Me entretuve en las olas que formaban con el poco viento que corr&iacute;a. Al fondo se pod&iacute;a ver la Colegiata en lo alto. El paisaje era tremendamente bello en estos d&iacute;as de primavera.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Cuando llegue a la Colegiata me dej&oacute; impresionado la belleza de su fachada. Intent&eacute; visitarla pero tuve la mala suerte de que el s&aacute;bado por la tarde no se aceptaban visitas, as&iacute; que entre en el bar que hay enfrente a tomar un refresco, que bien me hac&iacute;a falta. Seg&uacute;n me cont&oacute; el propietario del bar, este pueblo fue </span>la antigua <strong>Castrum Sigerici</strong>, y tiene forma de pueblo del Camino. Esta configuraci&oacute;n es una calle, por la que pasan los peregrinos,<span>&nbsp; </span>que recorr&eacute; toda la poblaci&oacute;n teniendo a su vera los edificios m&aacute;s representativos.</p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Tambi&eacute;n hay un castillo en lo alto fundado por el conde Nu&ntilde;o , que defendi&oacute; la fortaleza a finales del siglo IX contra los &aacute;rabes. Antes hab&iacute;a sido fortaleza celt&iacute;bera, romana y visigoda.</p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Al poco de estar all&iacute; volvi&oacute; a aparecer Miguel y con &eacute;l nos dirigimos por hermosas calles hasta el albergue, este est&aacute; situado en la calle del Cord&oacute;n. Tiene dos plantas, cocina y un patio donde reposar. Nos tocaron las dos &uacute;ltimas camas en el piso de arriba.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Despu&eacute;s de una reconstituyente ducha y de reparar la primera ampolla del camino, march&eacute; a recorrer sus calles tranquilamente. Aprovech&eacute; para comprar algo de fruta para el d&iacute;a siguiente y despu&eacute;s visit&eacute; la Iglesia de San Juan. Est&aacute; en la calle-camino. De aspecto castrense con una esbelta torre y restos rom&aacute;nicos en la base de la iglesia. Inmenso templo de 3 naves, b&oacute;vedas con nervios que se abren como si fueran palmeras. Perteneci&oacute; a los templarios y m&aacute;s tarde a la orden de los hospitalarios. En lo alto se ve el roset&oacute;n, soberbio ejemplar de estrella de cinco puntas, pent&aacute;gono invertido que tradicionalmente sirvi&oacute; para representar el carnero diab&oacute;lico en contraste con el pent&aacute;culo recto que representaba el Hombre C&oacute;smico.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>A las ocho y media entr&eacute; a cenar en un mes&oacute;n donde coincid&iacute; con dos peregrinos que ten&iacute;an una agradable charla frente a una jarra de vino. Uno de ellos era franc&eacute;s y tendr&iacute;a unos 70 a&ntilde;os. Se llamaba Andr&eacute; y era agricultor. Hab&iacute;a empezado el camino en el centro de Francia junto con dos compa&ntilde;eras de una asociaci&oacute;n religiosa del camino, los afiliados a la misma para no hacerlo solos se agrupan, aunque ni siquiera se conozcan de antes. Sus compa&ntilde;eras se hab&iacute;an quedado en Hontanas y el hab&iacute;a marchado delante. El otro se llamaba Javier y era un marino mercante jubilado que hab&iacute;a iniciado el camino en Burgos el pasado viernes. Hoy ven&iacute;a desde Boadilla. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Hablando de las cosechas y de bouquet de los vinos se paso una agradable cena. A las 9 y media ya est&aacute;bamos de vuelta en el albergue y deseando dormir para reponer las fuerzas perdidas durante el d&iacute;a.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span><span></span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Esa noche no saque el saco, no era necesario. La manta que ten&iacute;a en la cama fue suficiente para no pasar fr&iacute;o. A las 10 en punto se apagaron las luces y no me dio tiempo a rememorar mentalmente la etapa, me dorm&iacute; inmediatamente.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 21.3pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: -18pt; text-align: justify; tab-stops: list 53.5pt" class="MsoNormal"><span>-<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span><span>Kil&oacute;metros.- 38,7.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>.</span></p><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;"><br /></span><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt" class="MsoNormal"><span></span></p><h1 style="margin: 12pt 11.2pt 3pt 9pt" align="center"><span style="font-size: 14pt">Castrojeriz &ndash; Fr&oacute;mista. 27-04-2003</span></h1><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>A las 6 de la ma&ntilde;ana me despert&eacute; en una habitaci&oacute;n un poco cargada. No me atrev&iacute; a levantarme pues el hospitalero nos hab&iacute;a dicho expresamente que no lo hici&eacute;ramos hasta que las luces se encendieran a las siete de la ma&ntilde;ana. Tambi&eacute;n es cierto que todav&iacute;a era oscuro y estaba tremendamente c&oacute;modo en la cama. Es incre&iacute;ble que durante el camino puedo dormir sin ning&uacute;n problema de 8 a 10 horas, mientras que en casa es dif&iacute;cil que duerma m&aacute;s de seis y media. Record&eacute; todo lo ocurrido en el d&iacute;a anterior y tuve un especial pensamiento en Mateo y en su madre. &iquest;D&oacute;nde habr&iacute;an llegado? Lo m&aacute;s probable es que nunca lo sepa. Esto es una realidad diaria del peregrino, conoces gentes que ayudas o te ayudan y luego desaparecen, normalmente para siempre, pero en tu recuerdo prevalecen en el tiempo.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Con estos pensamientos se llego a las siete de la ma&ntilde;ana, donde una m&uacute;sica gregoriana invita a levantarse a los peregrinos. Tras un r&aacute;pida abluci&oacute;n baj&eacute; con la mochila para empezar el camino. En la puerta el hospitalero nos invit&oacute; a desayunar en la cocina. Este gesto se agradece, pues la mayor&iacute;a de los d&iacute;as hay que conformarse con alguna que otra galleta y algo de zumo. El hospitalero tiene una imponente barba cana y un vozarr&oacute;n que impone, pero se nota que la bondad se extiende m&aacute;s all&aacute; de su ser. Mi experiencia con estas personas con voces de tenor es que ladran mucho, pero esconden una gran bondad, y este no iba a ser una excepci&oacute;n. Tom&eacute; un vaso de caf&eacute;, una manzana y unas magdalenas, acompa&ntilde;ado del resto de peregrinos.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>A las siete y 20 comenc&eacute; la marcha acompa&ntilde;ado por Miguel, Javier y por dos peregrinos ma&ntilde;os, Antonio y Fernando. Estos los acababa de conocer. En seguida sal&iacute; a campo abierto por un camino muy bien marcado que se dirige directamente a un puente y despu&eacute;s a una cuesta que parece dura desde la lejan&iacute;a. Se trata de la cuesta de Mostelares. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Antes del puente ya hab&iacute;an marchado por delante Miguel y Antonio. Yo me qued&eacute; con Javier y un poco atr&aacute;s ven&iacute;a Fernando. La cuesta es tremendamente brusca pero apenas dura 25 minutos. A Javier le costaba subir y le fui marcando un ritmo lento pero constante, haci&eacute;ndole indicaciones que redujera el paso y que entre paso y paso realizara una respiraci&oacute;n. Tambi&eacute;n le indique que no se fijara en la parte alta sino solamente se concentrara en el siguiente paso. As&iacute; conseguimos pasar la cuesta sin mayor inconveniente.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Arriba se tienen unas vistas magn&iacute;ficas y es necesario aprovecharla pues en muchos d&iacute;as no volveremos a tener una subida de este tipo. Arriba se qued&oacute; Javier descansando y yo march&eacute; por la meseta donde un aire fresco revitalizaba el &aacute;nimo. La ampolla del pie me molestaba un poco, pero pod&iacute;a soportarlo sin mayor impedimento, estaba todav&iacute;a fuerte.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>En la bajada, tambi&eacute;n bastante brusca, pod&iacute;a divisar la Tierra de Campos con sus llanuras. Delante pod&iacute;a ver a Miguel y a Antonio que a su vez se hab&iacute;an separado. Paso a paso y con la mente muy despejada fui cruzando diversos caminos hasta que llegue a la fuente del Piojo y despu&eacute;s a una carretera comarcal que dirige a la Ermita g&oacute;tica de San Nicol&aacute;s.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Esta es una ermita-albergue en la que en el verano hospitaleros italianos de la orden de Malta dan cobijo a los peregrinos. Es un edificio robusto al lado del Puente Fitero. En esta &eacute;poca todav&iacute;a est&aacute; cerrado, por lo que no tuve ocasi&oacute;n de visitarlo.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>En el puente se termina la provincia de Burgos y comienza la de Palencia, esta<span>&nbsp; </span>me acoger&aacute; durante los pr&oacute;ximos d&iacute;as. El puente Fitero fue mandado construir por Alfonso VI.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Aqu&iacute; es importante rememorar la belleza del camino burgal&eacute;s. Se inicia en Redecilla del Camino, se atraviesa los Montes de Oca llegando a la espiritualidad y misticismo de San Juan de Ortega. Luego se da un paso por la prehistoria en Atapuerca y por la historia con el g&oacute;tico m&aacute;s puro en la Catedral de Burgos. Y todo ello con la acogida cari&ntilde;osa de todas sus gentes.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Con estos pensamientos atraves&eacute; el Puente medieval sobre el r&iacute;o Pisuerga. Enseguida se tuerce a la derecha y por un camino se llega Itero de la Vega. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Fue fundado como pueblo de behetr&iacute;a (a</span><span class="eacep">ntiguamente, poblaci&oacute;n cuyos vecinos, como due&ntilde;os absolutos de ella, pod&iacute;an recibir por se&ntilde;or a quien quisiesen</span><span>) por Fernando Ment&aacute;lez, el conde <a href="http://cultura.pueblos-espana.org/contempor%E1neo/"><span style="color: windowtext; text-decoration: none; text-underline: none">contempor&aacute;neo</span></a> de <a href="http://cultura.pueblos-espana.org/Fern%E1n+Gonz%E1lez/"><span style="color: windowtext; text-decoration: none; text-underline: none">Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez</span></a> que fund&oacute; Melgar de Fernamental en la provincia de Burgos. Aparece citado en el poema de <a href="http://cultura.pueblos-espana.org/Fern%E1n+Gonz%E1lez/"><span style="color: windowtext; text-decoration: none; text-underline: none">Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez</span></a> como uno de los v&eacute;rtices del tri&aacute;ngulo que fue el primer condado castellano: Pe&ntilde;a Amaya al norte de la provincia de Burgos, Villafranca Montes de Oca al este de la capital e Itero de la Vega al oeste.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>El cuerpo ya estaba cansado y necesitaba un reposo, as&iacute; que busque un bar donde reponer fuerzas. Encontr&eacute; a mis compa&ntilde;eros que estaban reposando en una mesa a la puerta de una tienda-bar. Quit&aacute;ndome las botas y tomando una apetecible coca charlamos sobre el tramo recorrido. Eran las 10 de la ma&ntilde;ana y el d&iacute;a amenazaba calor, ni una sola nube se distingu&iacute;a. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>A las 10 y media reemprend&iacute; s&oacute;lo el recorrido. Este se inicia por un camino parcelario muy recto y perfectamente definido. En la lejan&iacute;a se ve un peque&ntilde;o collado al que llegue despu&eacute;s de pasar el Canal del Pisuerga. En este tramo coincid&iacute; con un grupo de peregrinos de la Asociaci&oacute;n de Burgos. Estos estaban haciendo el camino los fines de semana. Era un grupo de unas 50 personas que hab&iacute;an empezado en Itero de la Vega y que llegar&iacute;an hasta Fr&oacute;mista.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Los fui adelantando pese a llevar yo mochila y ellos ir descargados. Con algunos de ellos charl&eacute; y compart&iacute; las incidencias del camino. Estas asociaciones permiten mantener las infraestructuras de se&ntilde;alizaci&oacute;n y albergues. Al mismo tiempo agrupan a todas aquellas personas que han quedado prendadas del camino y<span>&nbsp; </span>son un medio de que compartan su experiencias y esperanzas. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Con estos amigos super&eacute; el collado y en una recta de tres o cuatro kil&oacute;metros llegamos a Boadilla del Camino, fueron dos horas muy agradables y en buena compa&ntilde;&iacute;a.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>En Boadilla del Camino es m&aacute;s que destacable su famoso y bell&iacute;simo Rollo Jurisdiccional, este monumento representa el lugar donde se impart&iacute;a justicia a los reos, d&aacute;ndoles de latigazos cuando correspond&iacute;a. Este acto tan macabro no resta belleza a esta columna decorada del siglo XV.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Al lado se encuentra una hospeder&iacute;a privada donde aproveche para refrescarme y descansar un rato. Eran las 12 y media de la ma&ntilde;ana y ya hab&iacute;a recorrido unos 20 kil&oacute;metros. La ampolla del pie empezaba a molestar bastante, aproveche el descanso para cambiar de calcetines y refrescar los pies.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>A la una reemprend&iacute; el paseo. A poca distancia se llega al canal de Castilla que ser&aacute; mi acompa&ntilde;ante hasta el final de etapa. Esta fue una obra fara&oacute;nica de la ingenier&iacute;a civil. Se inici&oacute; en el siglo XVIII por el marqu&eacute;s de la Ensenada, para transportar el grano desde esta Tierra de Campos hasta el puerto de Santander. Los desniveles se salvaban por esclusas y las barcazas eran tiradas por mulas, as&iacute; el Canal con unos cinco metros por encima del nivel del suelo y con un ancho de unos 10 metros permitir&iacute;an un transporte masivo. La obra qued&oacute; inconclusa con un recorrido de m&aacute;s de 200 kil&oacute;metros. Actualmente sus aguas sirven de canal de riego a las huertas circundantes, tambi&eacute;n se est&aacute;n haciendo recorridos tur&iacute;sticos. Aprovechando sus aguas es posible ver multitud de aves que lo utilizan de criadero y<span>&nbsp; </span>para beber.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Con un dolor cada vez m&aacute;s fuerte y haciendo un par de paradas para reposar fui llegando a la esclusa de Fr&oacute;mista y posteriormente a este fant&aacute;stico pueblo. Digo esto por que desde la lejan&iacute;a es posible ver las tres obras maestras de este pueblo fant&aacute;stico venido a menos. Tiene tres iglesias a cual mejor. Una del siglo XI, otra del XIII y por &uacute;ltimo una del XV. De todas ellas destaca la iglesia de San Mart&iacute;n, uno de los m&aacute;s brillantes ejemplos del rom&aacute;nico espa&ntilde;ol.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Despu&eacute;s de disfrutar de una primera vista de San Mart&iacute;n me dirig&iacute; al albergue, donde me recibi&oacute; una hospitalera que me ubic&oacute; en la planta superior. Tras una reconstituyente ducha y de una peque&ntilde;a colada fui a comer a uno de sus m&uacute;ltiples restaurantes junto con los ma&ntilde;os, Antonio y Fernando. Estos son compa&ntilde;eros de trabajo que todos los a&ntilde;os dedican una semana para realizar el camino. En esta ocasi&oacute;n empezando en Burgos quieren llegar hasta Le&oacute;n.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Con la barriga llena la siesta fue imprescindible.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Me despert&eacute; con el ruido de los peregrinos que iban llegando, muchos de ellos eran los mismos con los que hab&iacute;a estado en Castrojeriz y otros que ven&iacute;an desde Hontanas. Para evitar el bullicio sal&iacute; a conocer las maravillas de esta poblaci&oacute;n junto con Miguel. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Visitamos las tres iglesias y quedamos anonadados por la hermosura de San Mart&iacute;n. Despu&eacute;s nos sentamos en una terraza tomando una apetitosa cerveza mientras que depart&iacute;amos con los sucesos del d&iacute;a.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>A las ocho y media nos juntamos los cinco que hab&iacute;amos empezado el d&iacute;a para hacer una cena comunitaria a base de embutidos y frutas que aportamos entre todos. Estas cenas son muy satisfactorias para relacionarnos y vivir un poco m&aacute;s el camino.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Esta jornada ha sido variada y amena, desde ma&ntilde;ana el camino empieza a ser mucho m&aacute;s austero y mon&oacute;tono. La llanura nos acompa&ntilde;ara de forma cruda durante las pr&oacute;ximos d&iacute;as, y se a&ntilde;orar&aacute;n las subidas y bajadas. Nuestros ojos no tendr&aacute;n el l&iacute;mite y no habr&aacute;n monta&ntilde;as que nos hagan perder la l&iacute;nea de horizonte.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 21.3pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: -18pt; text-align: justify; tab-stops: list 53.5pt" class="MsoNormal"><span>-<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span><span>Kil&oacute;metros.- 24,9.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span><span>&nbsp; </span></span></p><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: Arial"><br /></span></strong><h1 style="margin: 12pt 11.2pt 3pt 9pt" align="center"><span style="font-size: 14pt">Fr&oacute;mista &ndash; Carri&oacute;n de los Condes. 28 de abril del 2003.</span></h1><h1 style="margin: 12pt 11.2pt 3pt 9pt"><span style="font-size: 14pt"><span></span></span></h1><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>La noche pas&oacute; en un suspiro. Muy temprano empezaron a o&iacute;rse ruidos de pl&aacute;stico y movimientos de peregrinos madrugadores. A las 6:30 decid&iacute; levantarme pues ya era imposible seguir en la cama con tanto ruido.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>En seguida me prepar&eacute; y con una peque&ntilde;a molestia en el pie derecho debido a una hermosa, en cuanto a tama&ntilde;o, ampolla. Estaba &ldquo;gorda&rdquo; e inflamada.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Pese a estas condiciones me era posible todav&iacute;a andar con soltura y sin demasiado dolor. Estas dolencias son debidas a los excesos, ayer como primer d&iacute;a hab&iacute;a andado casi 40 kil&oacute;metros, lo cual para un primer d&iacute;a es excesivo para mi. Las ansias de estar en el Camino me hicieron alargar demasiado la etapa.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Nada m&aacute;s salir busqu&eacute; un bar para tomar caf&eacute; y encontr&eacute; uno que estaba reci&eacute;n abierto y que todav&iacute;a estaba limpiando. Amablemente me sirvieron un taz&oacute;n de caf&eacute; con leche y dos magdalenas.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Ya con la barriga llena y la cabeza despejada comenc&eacute; el paseo. Este es por un andadero perfectamente marcado, paralelo a la carretera. As&iacute; es durante los 20 kil&oacute;metros de la etapa. S&oacute;lo se despista el andadero en los pueblos. La mayor&iacute;a del mismo es llano y resto. Solos los poyos que marcan el camino rompen la rutina.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Entre dos luces pase el puente sobre la autov&iacute;a e inicie el camino. Se pod&iacute;a palpar la amplitud de la llanura, se distingu&iacute;an muchos kil&oacute;metros a la redonda.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Aunque no hab&iacute;a sido el primero en levantarme si fui el primero en iniciar la andadura, as&iacute; que no ten&iacute;a a nadie por referencia.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Como entretenimiento de mi mente me dediqu&eacute; a contar cuantos kil&oacute;metros hacia por hora. En este tramo es muy sencillo, sistem&aacute;ticamente cada kil&oacute;metro hay un poyete con la distancia. Llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n que mi paso era de 5 kil&oacute;metros a la hora.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Ante esta monoton&iacute;a la cabeza volaba en pensamientos y recuerdos. La rememoranza de momentos y lugares es inevitable cuando la soledad nos acompa&ntilde;a, el &uacute;nico elemento que distorsiona es la cercan&iacute;a de la carretera. Yo intent&eacute; centrarlos en sitios felices y positivos que me dieran buenas sensaciones. Consegu&iacute; durante muchos tramos que mi cuerpo estuviera en el camino pero mi mente vagara por los senderos del recuerdo y de mi historia. El tiempo se me abrevi&oacute; cuando me olvidaba de donde estaba.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>S&oacute;lo la llegada a pueblos como Poblaci&oacute;n de Campos me apartaba del andadero durante unos centenares de metros y me hac&iacute;an despistarme de los pensamientos. Este pueblo tiene un albergue municipal en las antiguas escuelas. No es demasiado utilizado al estar tan cerca de Fr&oacute;mista, algo menos de 4 kil&oacute;metros. La distracci&oacute;n de este pueblo apenas de dur&oacute; 5 minutos, el andadero de tierra y las piedrecitas blancas continuaron.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>En esta poblaci&oacute;n es posible escoger una variante que aleja de la carretera durante 6 kil&oacute;metros. La ampolla de mi pie empezaba a protestar as&iacute; que decid&iacute; continuar pegado a la carretera.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Pas&eacute; por los pueblos de Revenga de Campos, Villarmenteros de Campos y por &uacute;ltimo Villalc&aacute;zar de Sirga. Aqu&iacute; hice la parada para almorzar enfrente de la Iglesia de Santa Mar&iacute;a la Blanca. Este es un impresionante templo rom&aacute;nico con ampliaciones g&oacute;ticas. Me fue imposible visitarlo, como me suele suceder en numerables ocasiones en el Camino.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Eran las diez y poco de la ma&ntilde;ana cuando realic&eacute; esta parada para reposar mi da&ntilde;ado pie y alimentar el cuerpo con un fabuloso bocata de tortilla. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>En esta parada estuve cerca de una hora, la ampolla se hab&iacute;a reventado y la piel levantado. Cuando volv&iacute;a a calzarme cojeaba ostensiblemente y ten&iacute;a un serio dolor. Con resignaci&oacute;n y con paso lento afront&eacute; el &uacute;ltimo tramo que es algo menos llano que todo lo anterior.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Antonio me alcanz&oacute; cuando llevaba 10 minutos andando, y me acompa&ntilde;&oacute; hasta Carri&oacute;n.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Es muy curioso que Antonio tiene un paso muy r&aacute;pido y aunque va acompa&ntilde;ado por Fernando siempre se separa en la andadura, este tiene un paso muy pausado. Aunque muchas veces incomprensible tiene una raz&oacute;n inapelable, cada persona tiene un ritmo de paso que hay que respetar para no da&ntilde;ar las articulaciones. Tan malo es que una acelere el paso como que otro lo relentice.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Con la charla en poco tiempo llegamos al alto de un repecho donde ya es posible ver Carri&oacute;n, aunque todav&iacute;a faltan 3 kil&oacute;metros para destino.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Nos dirigimos al centro, junto a la iglesia de Santa Mar&iacute;a del Camino, buscando el albergue. Este se encontraba cerrado y hasta la una no se abr&iacute;a. Aprovechamos para disfrutar el magn&iacute;fico p&oacute;rtico rom&aacute;nico que escenifica el tributo de las cien doncellas.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Poco a poco fueron llegando los compa&ntilde;eros, primero Miguel y luego Fernando. Cuando est&aacute;bamos todos reunidos nos replanteamos continuar hasta Calzadilla, pero mi pie maltratado, no pod&iacute;a dar un paso m&aacute;s, y el poder visitar este pueblo con tranquilidad nos convenci&oacute; a terminar aqu&iacute; la etapa del d&iacute;a.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>A la 13:30 abri&oacute; el albergue Margarita, la hermana del p&aacute;rroco de Santa Mar&iacute;a. Esta es una anciana encantadora que da conversaci&oacute;n al peregrino y &aacute;nimos para que se sienta c&oacute;modo durante su estancia en este albergue. Este alojamiento est&aacute; compuesto por dos habitaciones grandes con literas. El ba&ntilde;o aunque tiene lo imprescindible necesita un repaso importante pues se le ve viejo y un poco escaso para los peregrinos que se pueden llegar a hospedar.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Despu&eacute;s de asearnos Fernando y Antonio me acompa&ntilde;aron al centro de salud de Carri&oacute;n para que me atendieran el pie. Yo me suelo resistir bastante antes de acudir al m&eacute;dico pero ante la insistencia de Fernando, que alardea de haber visitado casi todos los centros de salud, y las molestias no me qued&oacute; m&aacute;s remedio. La enfermera me repar&oacute; con un mimo incre&iacute;ble mi ampolla, primero levant&oacute; la piel y la corto con un bistur&iacute;, despu&eacute;s la desinfect&oacute; y la tap&oacute; con un ap&oacute;sito resistente. Me aconsejaron que durante dos d&iacute;as no levantara el vendaje, que lo protegiera con calcetines y que me olvidara de andar con las botas, que no pod&iacute;a tener ning&uacute;n tipo de rozadura sobre la misma. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Con muchas dudas de c&oacute;mo iba a continuar ma&ntilde;ana salimos del centro de Salud. La verdad que con las sandalias que llevaba la herida no me molestaba y decid&iacute; continuar con este calzado pues para retirarse siempre hay tiempo.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Nos fuimos a tomar una cerveza y un bocata que repusiera las fuerzas. Hoy, pese a la herida, hab&iacute;a sido una etapa corta en comparaci&oacute;n de la de los d&iacute;as anteriores, as&iacute; que ten&iacute;as fuerzas suficientes para pasear por las calles de Carri&oacute;n y visitar la iglesia de Santiago y despu&eacute;s llegar a trav&eacute;s del puente sobre el r&iacute;o Carri&oacute;n visitar el monasterio de San Zoilo. Estuvimos un rato largo descansando en el claustro renacentista.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Por la noche cenamos todos juntos en un restaurante cercano al albergue y a las nueve y media ya me encontraba en la cama con las botas empaquetadas en la mochila. En mi cabeza rondaban dudas de si podr&iacute;a continuar y con estas inseguridades me qued&eacute; dormido pensando que no hab&iacute;a que anticipar las cosas y que el propio camino dictara su veredicto al d&iacute;a siguiente.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: -18pt; text-align: justify; tab-stops: list 53.5pt" class="MsoNormal"><span>-<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span><span>Kil&oacute;metros.- 19,2.</span></p><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: Arial"><br /></span></strong><h1 style="margin: 12pt 11.2pt 3pt 9pt" align="center"><span style="font-size: 14pt">Carri&oacute;n de los Condes &ndash; Terradillo de los Templarios. 29-04-2003</span></h1><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>La noche fue magn&iacute;fica y mi &uacute;nica preocupaci&oacute;n era como andar&iacute;a con la ampolla en el pie que me imped&iacute;a ponerme las botas. Con las sandalias al no presionar en el tobillo no me dol&iacute;a, pero nunca hab&iacute;a andado tanto con sandalias.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Con estos pensamientos y dudas, a las seis y media de la ma&ntilde;ana me tir&eacute; de la cama. R&aacute;pidamente me prepar&eacute; y sal&iacute; a la calle. Todos los bares que me encontr&eacute; estaban cerrados, as&iacute; que hoy no tocaba desayunar en barra por lo que tuve que tirar de la manzana que siempre llevo como reserva para las emergencias.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Con paso lento, pero sin molestias, emprend&iacute; el recorrido por las calles de Carri&oacute;n. Pas&eacute; el puente y poco despu&eacute;s el monasterio de San Zoilo.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Adem&aacute;s de la duda por mi pie ten&iacute;a el temor por los 17 kil&oacute;metros sin ning&uacute;n pueblo que anunciaba la gu&iacute;a, ella hablaba de un gran reto de soledad. Me propuse que si llegaba como ayer a Carri&oacute;n, me retirar&iacute;a en Calzadilla de Cueza. De momento me encontraba muy bien.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Atraves&eacute; el cruce de carreteras a la salida de Carri&oacute;n y por una carreterita secundaria de muy poco tr&aacute;fico y con un arbolado muy agradable emprend&iacute; camino hacia el monasterio de Benev&iacute;vere. A estas horas de la ma&ntilde;ana el frescor estimula el disfrute del Camino, adem&aacute;s un precioso amanecer en la naturaleza fortalecen la moral y me llenan de positivos pensamientos. Sin apenas darme cuenta recorr&iacute; los primeros kil&oacute;metros hasta las ruinas del monasterio, del que apenas queda un recuerdo de lo que fue un centro de oraci&oacute;n y acogimiento de peregrinos. A este punto se tarda aproximadamente una hora y media.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Por arte de magia el arbolado desaparece y nos encontramos con un camino recto y llano que permit&iacute;a ver el horizonte. A la derecha y a bastante distancia se insinuaba la autopista y de frente, casi en el horizonte, sobre una peque&ntilde;a loma unos arbolitos, a los cuales llegar&iacute;a dos horas despu&eacute;s. A la izquierda se ve&iacute;an grandes fincas de cereal, donde un tractor roturaba la tierra. Las fincas eran enormes, al tractor le costaba bastantes minutos recorrer la longitud de las misma.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Ni por delante ni por detr&aacute;s hab&iacute;a ning&uacute;n peregrino, estos hab&iacute;an esperado la apertura de los bares para desayunar. Tiempo que yo les llevaba de ventaja, esto me permit&iacute;a ir en soledad y no tener que compartir conversaci&oacute;n. En las primeras horas me apetece ir s&oacute;lo con mis pensamientos gozando de la paz y tranquilidad del campo abierto.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Mi cabeza volvi&oacute; a volar por los recovecos de mis recuerdos. Las distracciones eran nulas, mucho menores que en la etapa del d&iacute;a anterior, aqu&iacute; ni tan siquiera hab&iacute;a poyetes que interrumpieran mi marcha.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>El vuelo de algunos p&aacute;jaros y los tractores fueron mi entretenimiento. A las 10 de la ma&ntilde;ana llegue a una granja y a un cruce de caminos, all&iacute; aprovech&eacute; para descansar un rato. No se ve&iacute;a a ning&uacute;n peregrino. El cielo estaba despejado aunque corr&iacute;a algo de aire.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>La fila de arbolitos se ve&iacute;a en la distancia y me parec&iacute;a imposible que el camino no torciera nada y se llegara hasta ellos, cosa que efectivamente hizo. Cuando llevaba casi 4 horas empec&eacute; a notar el cansancio y mis ojos trataban de buscar una se&ntilde;al del pueblo de Calzadilla, pero no se pod&iacute;a distinguir nada. Este pueblo est&aacute; en una hondonada y hasta que se est&aacute; al lado no se puede ver la torre de su iglesia.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Entre las primeras casas est&aacute; el albergue. Estaban limpi&aacute;ndolo y me dirig&iacute; al &uacute;nico bar-restaurante, donde llegue sobre la 11 y media.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Estaba cansado pero el pie no me dol&iacute;a. Solt&eacute; la mochila y me tom&eacute; un merecido desayuno. Estaba cansado pero feliz por ver que no solo con las botas se puede hacer el camino. Revis&eacute; el ap&oacute;sito del pie y comprob&eacute; que estaba perfecto. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>All&iacute; estuve parado durante una hora en la que no lleg&oacute; ning&uacute;n peregrino.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Con las fuerzas renovadas volv&iacute; a cargar la mochila y por un terreno algo m&aacute;s ondulado reemprend&iacute; la marcha. Agradec&iacute; las ondulaciones, me hab&iacute;a saturado de la monoton&iacute;a de la llanura. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>A mitad de camino de L&eacute;digos se pasa por los restos del hospital de las Tiendas que entretienen durante un rato al caminante, este nombre viene de que los frailes colocaban lonas en el exterior del monasterio para albergar a los peregrinos durante la Edad Media. En hora y media llegue a L&eacute;digos. Este es un pueblec&iacute;n sin servicios para el peregrino, a parte del albergue<span>&nbsp; </span>y del refugio privado anexo al mismo. Aproveche y tome una coca cola que me refrescara.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Estando aqu&iacute; parado me alcanz&oacute; Antonio con su marcha r&aacute;pida y con &eacute;l hice la &uacute;ltima media hora hasta Terradillo de los Templarios.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Este pueblo casi abandonado de casas de adobe tiene un remanso de tranquilidad en el albergue privado. Este tiene en la fachada una enorme flecha amarilla y una cruz templaria muy grandes que hacen casi imposible salt&aacute;rselo. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Fuimos los primeros en<span>&nbsp; </span>llegar. Nos recibi&oacute; Marisa que nos coloco en una habitaci&oacute;n de cuatro personas que compartir&iacute;amos con Miguel y Fernando. Las camas ten&iacute;an s&aacute;banas y ser&iacute;a un lugar perfecto de descanso.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Despu&eacute;s de la ducha nos sentamos a reposar en el patio rodeados de la ropa tendida del albergue. Los peregrinos fueron llegando durante toda la tarde. Aqu&iacute; volvimos a encontrarnos con Javier, el marino mercante y con el agricultor franc&eacute;s que ya se hab&iacute;a juntado con sus compa&ntilde;eras. Javier ten&iacute;a una tendinitis y decidi&oacute; terminar ma&ntilde;ana en Sahag&uacute;n. </span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>S&oacute;lo salimos para dar una vuelta por el pueblo. Este apenas tiene diez habitantes empadronados. No hab&iacute;a ni tienda ni bar ni ning&uacute;n servicio para el peregrino. El &uacute;nico sitio que permite alguna comodidad es el albergue privado en el que te venden pan, embutido y la bebida que quieras. Si el camino no pasara por aqu&iacute; este pueblo ser&iacute;a uno m&aacute;s de los muchos abandonados que ya hay en Espa&ntilde;a.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>Por la noche nos reunimos todos los peregrinos a cenar el men&uacute; de Marisa (7 &euro;). Este es un negocio seguro en un lugar donde no hay nada y en las proximidades tampoco. S&oacute;lo Sahag&uacute;n tiene los servicios necesarios, pero se encuentra demasiado lejos para hacerlo, se convertir&iacute;a en una etapa muy larga.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span>A las 10 de la noche ya me encontraba en la cama dispuesto a dormir y feliz por haber vivido una etapa dura y al mismo tiempo tremendamente hermosa.</span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 9pt; text-indent: 36pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">Kil&oacute;metros.- 26,2.</span>]]></description><pubDate>Thu, 05 Apr 2007 17:35:00 +0000</pubDate></item><item><title>Los Arcos - Burgos</title><link>https://aig02.blogia.com/2007/040502-los-arcos-burgos.php</link><guid isPermaLink="true">https://aig02.blogia.com/2007/040502-los-arcos-burgos.php</guid><description><![CDATA[<h1 style="margin: 12pt 11.2pt 3pt 0cm"><a name="_Toc27551764" title="_Toc27551764"></a><a name="_Toc27551834" title="_Toc27551834"></a><h1 style="margin: 12pt 11.2pt 3pt 0cm" align="center"><a name="_Toc27551764" title="_Toc27551764"></a><a name="_Toc27551834" title="_Toc27551834"></a><a name="_Toc27551898" title="_Toc27551898"></a><a name="_Toc35831347" title="_Toc35831347"></a><span><span><span><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 7 Los Arcos &ndash; Logro&ntilde;o (11/10/2002)</span></span></span></span></h1><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm" class="MsoBlockText"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm" class="MsoBlockText"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm" class="MsoBlockText"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dorm&iacute; espl&eacute;ndidamente y aguant&eacute; en la cama hasta las 7:30. Cosa que me impuso ir con gente todo el camino.</span></p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Desayun&eacute; en el albergue, croissant reci&eacute;n hecho y caf&eacute; con leche. En seguida cog&iacute; la mochila y emprend&iacute; la ruta. Hoy era m&aacute;s tarde y se notaba en la luz ambiente, el d&iacute;a anterior hab&iacute;a andado m&aacute;s de una hora cuando amaneci&oacute; y hoy ya lo hab&iacute;a hecho. Despu&eacute;s de dos d&iacute;as nublados hoy estaba despejado y el aire era puro y la ma&ntilde;ana resplandeciente. El esp&iacute;ritu lo ten&iacute;a elevado y el tiempo ayudaba a caminar despu&eacute;s de dos d&iacute;as de lluvia.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">El camino era llano y blanco y se pod&iacute;an ver las monta&ntilde;as nevadas por los dos &uacute;ltimos d&iacute;as de temporal. Esta llanura permit&iacute;a ver a los peregrinos a lo largo de los Km. que separaban de Sansol. Al poco rato adelant&eacute; a Danny y pese a que intento la charla conmigo continu&eacute; andando, no me apetec&iacute;a la charla tan temprano, quer&iacute;a disfrutar de la ma&ntilde;ana maravillosa.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Un poco antes de Sansol me alcanz&oacute; David, el vasco. Con el que estuve desayunando en Torres del R&iacute;o, y que ser&iacute;a mi acompa&ntilde;ante durante toda la etapa. All&iacute; nos encontramos con un paisano que nos habl&oacute; de los problemas de los pueblos y de las envidias entre sus habitantes. Este personaje me lo volver&iacute;a a encontrar en Logro&ntilde;o y me hizo un favor importante, m&aacute;s adelante lo contar&eacute;.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">David se meti&oacute; entre pecho y espalda un bocata de jam&oacute;n y yo un caf&eacute; con leche, no ten&iacute;a ganas de comer.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Sobre las 10:15 salimos para dirigirnos a Viana. Aqu&iacute; comienza un constante sube y baja de vallecitos. La primera subida y tal vez la m&aacute;s fuerte es la de la ermita de Nuestra Se&ntilde;ora del Poyo. Posteriormente se sube a Cornava y por &uacute;ltimo se sigue un camino paralelo a la carretera. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">David y yo fuimos adelantando a gente. En las cuestas yo iba m&aacute;s despacio y se alejaba, pero en el llano le alcanzaba. A mitad del mismo nos encontramos al catal&aacute;n de Ba&ntilde;olas ayudando, o ligando que uno nunca sabe, con una francesa que se dejaba querer. Ella estaba lesionada en el tobillo y &eacute;l la acompa&ntilde;aba. Posteriormente alcanzamos a los otros 2 catalanes que estaban cogiendo almendras que se hab&iacute;an ca&iacute;do de unos &aacute;rboles. Con ellos estuvimos un rato sentados y por fin en el tramo paralelo a la carretera se hizo el gran sprint. David, Enrique (el madrile&ntilde;o) y alg&uacute;n otro empezaron a apretar el paso y yo por detr&aacute;s a seguirles despu&eacute;s de que la &uacute;ltima rampa se me atragant&oacute; un poco. El &uacute;nico que se resisti&oacute; a ser alcanzado fue David pero al entrar en Viana se equivoc&oacute; de camino y yo se lo indique desde la distancia, entonces me esper&oacute; y entramos juntos en este magnifico pueblo navarro. Viana tiene unos edificios espl&eacute;ndidos y con unas vistas sin iguales sobre Logro&ntilde;o, aunque el sea el &uacute;ltimo de Navarra.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">David y yo despu&eacute;s de visitar Viana y esperando la llegada de Emilio y Mariana, con los que hab&iacute;a quedado David, nos fuimos a comer a Casa Pitu, donde comimos magn&iacute;ficamente. Al final de la comida lleg&oacute; el catal&aacute;n de Ba&ntilde;olas del que nos despedimos pues &eacute;l se quedaba en Viana y al d&iacute;a siguiente marchaba a casa desde Logro&ntilde;o. Tambi&eacute;n nos despedimos de los otros dos catalanes. Las despedidas en el camino son dolorosas aunque no se contacte muy bien con la gente, cuando esta marcha es como si algo se acabara. La otra vez ya sent&iacute; la soledad pero esta vez la he sentido todav&iacute;a m&aacute;s pues me he despedido de m&aacute;s gente. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Despu&eacute;s de comer marchamos al albergue donde nos despedimos de Mariana que terminaba el camino y de Emilio que qued&oacute; en alcanzarnos en N&aacute;jera. David y &eacute;l quedaron en verse por la ma&ntilde;ana en Logro&ntilde;o e ir juntos. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Mariana es una muchacha de una mirada encantadora de la que es muy f&aacute;cil enamorarse. Es tierna y afectuosa. Apenas la hab&iacute;a tratado dos ratos y en mi coraz&oacute;n cre&oacute; chispa. La proporcione mi e-mail y ver&eacute; si escribe. Tambi&eacute;n comprendo perfectamente que Emilio se quedara prendido de ella y con un comentario continuo de su amor por ella ( 24/11/02 todav&iacute;a continua).</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">El albergue era peque&ntilde;o y formado por literas de 3 lo cual era tremendamente agobiante. Pero el entorno donde se encuentra, al lado de una antigua iglesia y con unas vistas magn&iacute;ficas.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">David y yo sobre las 4 marchamos hacia Logro&ntilde;o. Aunque son s&oacute;lo ocho kil&oacute;metros que se realizaron en menos de dos horas, se hizo muy pesado, eran 6 Km. m&aacute;s que los d&iacute;as anteriores y eso se nota. Las entradas a las ciudades aunque el albergue est&eacute; al principio se hacen siempre pesadas. Los pol&iacute;gonos industriales y las carreteras despu&eacute;s de todo un d&iacute;a pateando es agotador.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">En Logro&ntilde;o se llega r&aacute;pidamente al albergue cosa que se agradece. Pero estando registr&aacute;ndonos al coger la mochila una de las costuras del tirante se descosi&oacute;. Esto me oblig&oacute; a despu&eacute;s de ducharme y lo m&aacute;s r&aacute;pidamente posible encontrar un zapatero. Vaci&eacute; la mochila<span>&nbsp; </span>y tras preguntar a la hospitalera, que no conoc&iacute;a ninguno, me dirig&iacute; a la calle. Iba a preguntar a los polic&iacute;as municipales cuando de repente encontr&eacute; al paisano de Torres del R&iacute;o con su mujer y una amiga. Le pregunt&eacute; y me llevaron a una tienda de marroquiner&iacute;a donde un dependiente encantador cosi&oacute; y remacho los 2 tirante para que no se volvieran a romper. Me cost&oacute; s&oacute;lo un euro. A veces las cosas que m&aacute;s valoramos son las que menos cuestan.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">A la vuelta al albergue volv&iacute;a montar la mochila y me esperaba David para ir a tomar unos vinos. Dimos una vuelta con una pareja de vascos, &eacute;l muy alto y ella muy menudita pero con una sonrisa maravillosa.<span>&nbsp; </span>Se nos unieron consecutivamente otro vasco Luis Fernando y posteriormente Emilio, Mariana y Enrique. Cenamos de tapas y a las 21:45 est&aacute;bamos en el albergue. La zona de tapas de Logro&ntilde;o es como las calles de alrededor de la Puerta al Sol. Lleno de bares con tapas.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">El albergue estaba formado por literas con maderas de separaci&oacute;n. Era un poco agobiante por el poco espacio pero las maderas de separaci&oacute;n daban una cierta independencia que se agradec&iacute;a. Cobraron 3 euros sin derecho a desayuno. Hab&iacute;a sido un d&iacute;a agotador pues desde las 8 de la ma&ntilde;ana apenas me sent&eacute; una hora para comer. (28 Km).</p><span style="font-size: 12pt; font-family: Arial"><br /></span><h1 style="margin: 12pt 11.2pt 3pt 0cm" align="center"><a name="_Toc27551765" title="_Toc27551765"></a><a name="_Toc27551835" title="_Toc27551835"></a><a name="_Toc27551899" title="_Toc27551899"></a><a name="_Toc35831348" title="_Toc35831348"></a><span><span><span><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 8 Logro&ntilde;o &ndash; N&aacute;jera (12/10/2002)</span></span></span></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span></span></h1>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Dorm&iacute; como un lir&oacute;n, con Luisfer en la cama de arriba y dos australianas en la cama de al lado. Una de ellas llevaba unas mallas sobre un trasero impresionante, sobre todo por la ausencia de sexo desde hac&iacute;a una semana.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Del d&iacute;a anterior ten&iacute;a una ampolla en el pie izquierdo debajo de los dedos, que molestaba cuando comenzaba a caminar, luego se calentaba y dejaba de doler.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Me levant&eacute; temprano y sal&iacute; el primero del albergue. En seguida encontr&eacute; un bar lleno de inmigrantes donde entre a desayunar. Daba un poco de miedo por las pintas, pero el desayuno primaba sobre el miedo. Tom&eacute; caf&eacute; y magdalenas y continu&eacute; el camino. Eran las 7:30 cuando encontr&eacute; a Enrique y juntos emprendimos la salida de Logro&ntilde;o. Est&aacute; confusa la salida y en uno de los parque tuvimos que preguntar. Por fin enfilamos el camino que lleva al parque de la Gr&aacute;jera. Es un camino llano y f&aacute;cil. Nos encontramos con diversas personas haciendo footing. Enrique quer&iacute;a descansar o ir s&oacute;lo y par&oacute; en un banco mientras yo continu&eacute;. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Me alcanz&oacute; un se&ntilde;or que resulto ser el Presidente de la Asociaci&oacute;n del Camino de Santiago de Logro&ntilde;o, al mismo le plantee el problema de la se&ntilde;alizaci&oacute;n y me cont&oacute; lo que me deparar&iacute;a el d&iacute;a. Con &eacute;l fui hasta pasado el embalse de la Gr&aacute;jera. All&iacute; nos encontramos a un personaje que ofrece manzanas, peras y galletas a todos los peregrinos. Este hombre ha realizado en m&uacute;ltiples ocasiones el Camino de Santiago vestido con el atuendo tradicional y con un burrito, se encuentra una foto suya en casi todos los albergues. Este a&ntilde;o le han operado del bazo y como no ha podido hacer el camino se coloca aqu&iacute; para dar &aacute;nimo a los peregrinos.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Es un personaje tremendamente simp&aacute;tico que se despide con un beso y el deseo de un buen camino. Gracias por los &aacute;nimos.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Mientras estaba conversando me alcanz&oacute; Enrique el cual tambi&eacute;n comi&oacute; manzanas y galletas. Con &eacute;l reemprend&iacute; el camino hasta Navarrete. Se asciende el alto de la Gr&aacute;jera donde los peregrinos han llenado una valla de cruces, yo puse la m&iacute;a y continu&eacute;.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">En Navarrete volvi&oacute; a descansar y yo fui al bar a tomar una caf&eacute; y un bocata de beicon con queso. Al rato continu&eacute; con Enrique.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Desde aqu&iacute; se inicia una constante subida hasta el alto de San Ant&oacute;n. Al principio lo inicie con Enrique pero le deje con sus pensamientos y me entretuve hablando con un se&ntilde;or en una depuradora vitivin&iacute;cola, me rellen&oacute; la cantimplora.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Estando en la depuradora me alcanz&oacute; un suizo que llevaba 66 d&iacute;as andando. Es incre&iacute;ble la fortaleza de algunos jubilados centro-europeos. Este se&ntilde;or practicaba yoga y era totalmente atl&eacute;tico. Con &eacute;l estuve andando durante 2 horas, pr&aacute;cticamente sin hablar. Este tramo es de 15 Km. y medio sin ning&uacute;n pueblo y se hace largo y cansado.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">En el alto de San Ant&oacute;n paramos a tomar algo. Yo una manzana y unos panchitos. Me encontraba desfallecido, y s&oacute;lo la incomodidad del suelo y la gran cantidad de moscas que se congregaron alrededor me obligaron a continuar tan r&aacute;pidamente.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">En 20 minutos reemprendimos la marcha, aunque se ve&iacute;a N&aacute;jera todav&iacute;a quedaba hora y media para llegar. Este tramo se me hizo agotador y tras pasar el r&iacute;o Yalde por el puentecito de madera dej&eacute; al suizo que continuara y yo me descalce y me tumb&eacute; en la hierba. Estaba sin fuerzas, el pie izquierdo dolorido y bastante tocada la moral.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Estando tumbado habl&eacute; con unos ciclistas y me adelantaron las australianas. Al cuarto de hora comenc&eacute; la marcha y al poco tiempo se encuentran unos poemas escritos en la pared.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Entrando en N&aacute;jera me alcanz&oacute; Enrique, que aunque yo cre&iacute;a que iba por delante, hab&iacute;a parado a descansar. Esta entrada se hace muy pesada pues el albergue est&aacute; en el casco antiguo pegado a la monta&ntilde;a. Llegamos a las 14:30. El hospitalero que nos esperaba era de Bilbao y<span>&nbsp; </span>estr&aacute;bico. El albergue es coqueto al ser de madera pero inc&oacute;modo porque la habitaci&oacute;n est&aacute; en el &aacute;tico y los ba&ntilde;os en el bajo.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Me duche enseguida y con Enrique marchamos a comer a las 15:30.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">A la vuelta, estaba agotado y me eche un rato. Las dos &uacute;ltimas etapas hab&iacute;an sido agotadoras. Y esta &uacute;ltima la peor. Por la tarde visite el Monasterio de Santa Mar&iacute;a y fuimos a cenar con David, Enrique y unas vascas que estaban haciendo 2 etapas del camino, la de Logro&ntilde;o-N&aacute;jera y la de N&aacute;jera- Santo Domingo de la Calzada. Antes de irnos a la cama me tom&eacute; un vodka con naranja que me supo a gloria. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">El pie le ten&iacute;a bastante fastidiado pero aguantaba el dolor. Llevaba dos d&iacute;as agotadores pero ten&iacute;a la esperanza que los dos pr&oacute;ximos d&iacute;as iban a ser m&aacute;s suaves. Hoy hab&iacute;a hecho 30,7 Km. y las piernas lo notaban.</p><span style="font-size: 12pt; font-family: Arial"><br /></span><h1 style="margin: 12pt 11.2pt 3pt 0cm" align="center"><a name="_Toc27551766" title="_Toc27551766"></a><a name="_Toc27551836" title="_Toc27551836"></a><a name="_Toc27551900" title="_Toc27551900"></a><a name="_Toc35831349" title="_Toc35831349"></a><span><span><span><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 9 N&aacute;jera &ndash; Santo Domingo de la Calzada (13/10/2002)</span></span></span></span></h1>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Qued&eacute; en realizar la etapa con Emilio y su perro Tysson. Es un rottwailer, supongo que se escribe as&iacute;. Parece pac&iacute;fico pero tiene sus momentos violentos. Es un tipo de perro guerrero y pele&oacute;n, aunque est&eacute; s&oacute;lo en alg&uacute;n momento. Bajo este planteamiento salimos con el sol ilumin&aacute;ndonos las espaldas sobre las 8. En el refugio nos dieron de desayunar leche y galletas todo por los 5 euros, que fue mi voluntad. Se inicia el camino con una fuerte cuesta que se hizo tranquilamente. Tras la cuesta inicial se recorre una carretera secundaria que nos lleva hasta Azofra. En un bar tomamos el almuerzo y repusimos fuerzas para continuar. Como salimos tarde mucha gente nos anteced&iacute;a, as&iacute; fuimos acompa&ntilde;ados todo el camino. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">El siguiente tramo se hizo c&oacute;modamente y solamente en un repecho antes de Cirue&ntilde;a emprendimos una aceleraci&oacute;n que nos permiti&oacute; adelantar a 10 o 12 personas. Fue un spring que puso de manifiesto que pese a mi pie pod&iacute;a rendir mejor y que mi forma f&iacute;sica iba mejorando. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">En Ciri&ntilde;uela, Tysson tuvo una pelea con un perro. Bastante desagradable. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Tambi&eacute;n recuerdo que alcanzamos a una siciliana que mostraba orgullosa su cuerpo. Ten&iacute;a unos amplios pechos rematados por unos pezones en punta que resaltaban sobre su camiseta. &iexcl;Dios como nos haces esto despu&eacute;s de 10 d&iacute;as de abstinencia!. Era muy simp&aacute;tica y estaba haciendo el camino con su novio holand&eacute;s.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">En Cirue&ntilde;a paramos un rato en la plaza y encontramos a Luisfer y al matrimonio venezolano que adelant&eacute; en la etapa de Estella-Los Arcos. Hab&iacute;an<span>&nbsp; </span>adelantado camino en bus. Daban pena por su cansancio. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Despu&eacute;s de Cirue&ntilde;a hay una peque&ntilde;a cuesta que da paso a una recta de m&aacute;s de 2 Km. que muestra la entrada a Santo Domingo de la Calzada. Este pueblo se encuentra enclavado en una llanura impresionante. El campo ha cambiado y de zonas monta&ntilde;osas dan lugar a llanuras. De cultivos de huertas y vides a productos de secano.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">A la entrada hay un par de almacenes impresionantes de patatas. Daba tentaci&oacute;n de coger alguna para la cena. A las 13:00 llegamos a Santo Domingo donde nos duchamos y marchamos a comer. El albergue es muy grande y lo lleva la cofrad&iacute;a del Santo. S&oacute;lo estaba abierto el &aacute;tico formado por camas individuales separadas de 4 en 4. Era un lujo aunque el ba&ntilde;o era un poco deficitario, solo 2 duchas para hombres, tuvimos que hacer cola.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Esta etapa la definir&iacute;a como sencilla y reconfortante despu&eacute;s de la etapa de ayer. Salimos a las 8:00 y a las 13:00 est&aacute;bamos en destino habiendo parado en 2 ocasiones un cuarto de hora. Un paseo para estas alturas del camino.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Emilio fue a buscar su coche mientras que nosotros com&iacute;amos. Coincidimos David, Luisfer y un alem&aacute;n que no hablaba espa&ntilde;ol. Fue una aventura traducirle los platos, pero conseguimos que quedara satisfecho.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">En este d&iacute;a Emilio me manifest&oacute; que estaba perdidamente enamorado de Mariana y nos pidi&oacute; consejo a David y a mi. Aunque le animamos y le sugerimos calma, no me extra&ntilde;a que se enamorar&aacute; de esa forma pues, como he dicho antes, es una persona maravillosa con una sonrisa encantadora. El tema es que fue un flechazo, que le obligada a cada 2 por 3 a estar hablando de ella, cosa que parec&iacute;a un poco pesado.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Despu&eacute;s de comer repose en la cama la comida y pensando que Emilio ten&iacute;a coche decid&iacute; descargar peso, concretamente 4 Kg., quit&eacute; cosas in&uacute;tiles. Forro polar, chubasquero, camiseta, zapatillas de ba&ntilde;o. Fue una pena que tardara tanto en llegar a esta conclusi&oacute;n. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Por la tarde estuvimos viendo la catedral y los alrededores. Realmente es un pueblo precioso. Recuerdo como an&eacute;cdota que cuando nos &iacute;bamos a la cama, pasamos por la cocina y vimos a la siciliana peg&aacute;ndose el lote con el holand&eacute;s, hecho que nos llevo de iron&iacute;a y de envidia por no ser &eacute;l de los pa&iacute;ses bajos. Hab&iacute;a sido una etapa suave de 20 Km. realizada en 5 horas.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 21.25pt; text-align: justify" class="MsoNormal"></p><h1 style="margin: 12pt 11.2pt 3pt 0cm" align="center"><a name="_Toc27551767" title="_Toc27551767"></a><a name="_Toc27551837" title="_Toc27551837"></a><a name="_Toc27551901" title="_Toc27551901"></a><a name="_Toc35831350" title="_Toc35831350"></a><span><span><span><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 10 Santo Domingo de la Calzada - Tosantos (14/10/2002)</span></span></span></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span></span></h1>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Otra etapa en la que fui con Emilio casi toda ella. Etapa que fue sencilla hasta Viloria y muy pesada por el aire, el camino y el tiempo hasta Belorado. Por la tarde hasta Tosantos fue un paseo de 1 hora. Ten&iacute;a el pie dolorido y me costo calentarlo.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">En Gra&ntilde;&oacute;n fuimos al bar y nos dijeron que no hab&iacute;a bocadillos. As&iacute; que, compr&eacute; 2 tomates, 3 pl&aacute;tanos y jam&oacute;n de york en una tienda, luego fui a la panader&iacute;a donde me regalaron una barra de pan del d&iacute;a anterior, parece incre&iacute;ble.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Part&iacute; por la mitad la barra y se la di a Emilio. De mi mitad solo pude comerme la mitad y la otra se la di a David. As&iacute; que con medio bocadillo, un pl&aacute;tano y un caf&eacute; con leche marchamos. El camino hasta Viloria es sencillo sin complicaciones. Pero cuando afrontamos el tramo final, que marcha junto a la carretera y con un tiempo cambiante, con mucho aire de frente, las piernas empezaron a flojear y la sensaci&oacute;n de cansancio se me acentu&oacute;. El pie me dol&iacute;a y me oblig&oacute; a sentarme a poco menos de 3 Km. de Belorado. Tambi&eacute;n es causa que yo necesita realizar paradas cada 3 horas y cuando se afrontan trechos de 15 o m&aacute;s Km. es necesario reposarlos.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">La entrada a Belorado, que se realiza cuesta abajo, se me hizo muy pesado. David hab&iacute;a acelerado e iba s&oacute;lo con Emilio y Tysson. En el albergue de Belorado el tiempo era fr&iacute;o y nublado, dejamos las mochilas y marchamos a comer. Sab&iacute;amos que en Tosantos se compart&iacute;a la cena, as&iacute; que compr&eacute; espaguetis, tomate frito, pan y chorizo.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Comimos en un restaurante donde nos despedimos de David que quer&iacute;a llegar a Villafranca Montes de Oca y ma&ntilde;ana hasta Burgos. Yo le dije a Emilio que mi pie estaba mal y que ten&iacute;a intenci&oacute;n de ir muy despacio hasta Tosantos.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">As&iacute;, hecho el planteamiento, despu&eacute;s de comer ellos marcharon r&aacute;pidamente y yo poco a poco y sufriendo bastante con la ampolla del pie, llegue a Tosantos en 1 hora y un poquito.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Llegue casi al tiempo de Emilio pues andando, las distancias de 4 o 5 Km. por muy deprisa que hagan, no representan m&aacute;s de 10 o 15 minutos. Tosantos es una aldea en la que las Asociaciones del Camino est&aacute;n haciendo un albergue al estilo de Arre, con un concepto de hospital. En ellos se comparte todo, dentro de la humildad, hermandad y camarader&iacute;a. Tienen un esp&iacute;ritu eminentemente religioso. Y realizan el rito de acercarse a la Iglesia despu&eacute;s de cenar, como oraci&oacute;n nocturna.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Las camas est&aacute;n en la primera planta y son simples colchonetas en el suelo. Nosotros pudimos colocar 2 al pernoctar s&oacute;lo 4 peregrinos. Cuando llegue ya estaba Emilio, que enseguida se fue a buscar el coche, Miguel el argentino y Rito un muchacho suizo que conoc&iacute; aqu&iacute;.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">La ducha era de agua caliente pero como yo no atin&eacute; me toc&oacute; ducharme con agua fr&iacute;a, cosa que me revitaliz&oacute;. Despu&eacute;s de cambiarme, baj&eacute; a la cocina donde tuve un rato de charla agradable con el hospitalero que era de Madrid y 2 socios de la Asociaci&oacute;n de Granada que estaban arreglando una habitaci&oacute;n m&aacute;s en el piso superior. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Hubo una charla interesante sobre como deb&iacute;a ser el Camino y los servicios que ofrec&iacute;a y los que deber&iacute;a ofrecer. As&iacute; mismo se habl&oacute; de las actitudes de los peregrinos, la mayor&iacute;a habla de motivos deportivos o art&iacute;sticos, cuando la base del Camino es su aspecto espiritual.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Mi opinion es que el Camino es eminentemente un hecho religioso y como tal deber&iacute;a haber albergues espec&iacute;ficos para tales peregrinos y que fuera la Iglesia quien articulara las condiciones de pernoctaci&oacute;n en los mismos. Tambi&eacute;n la Iglesia se deber&iacute;a preocupar que las Parroquias del camino se ofrecieran a los peregrinos, es indignante la cantidad de pueblos que tiene las Iglesias cerradas y los corazones de los P&aacute;rrocos endurecidos a la peregrinaci&oacute;n.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Todos estuvimos de acuerdo que las credenciales s&oacute;lo las deb&iacute;a dar la Iglesia y en ning&uacute;n caso las Asociaciones. Estas se deber&iacute;an dar en el confesionario y que fuera un sacerdote quien se responsabilizar&aacute; de nombrar a alguien como peregrino. El resto de gente ser&iacute;an deportistas en el Camino de Santiago, y las instituciones civiles fueran quienes les proporcionaran los servicios necesarios.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">A las 7 de la tarde nos pidi&oacute; ayuda el hospitalero para preparar la cena entre todos. Yo estuve picando la cebolla, tomate y lechuga para la cena. Los otros hicieron los espaguetis y los hospitaleros pusieron lentejas del mediod&iacute;a y el vino.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">La cena fue espl&eacute;ndida y sin apreturas. En ning&uacute;n momento se pidi&oacute; dinero y s&oacute;lo una caja marcaba que se pagara la voluntad. El sello no le pusimos nosotros mismos junto con la inscripci&oacute;n en el libro.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Despu&eacute;s de cenar fuimos a la Iglesia, se puso una vela en el suelo y se hizo una plegaria, posteriormente se leyeron las peticiones de peregrinos de d&iacute;as anteriores. Todas las plegarias fueron en espa&ntilde;ol, menos 1 en alem&aacute;n que hizo Rito.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Este acto fue vivificante y me lleno de buenas energ&iacute;as. De hecho al d&iacute;a siguiente me encontraba mejor.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Rito es un joven que ten&iacute;a un problema en la rodilla izquierda que le obligaba a ir despacio. Acordamos levantarnos a las 7:30 al d&iacute;a siguiente. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Etapa de 27,2 Km. que se hizo larga aunque al final vino la recompensa de un lugar entra&ntilde;able y que siempre recordar&eacute;.</p><span style="font-size: 12pt; font-family: Arial"><br /></span><h1 style="margin: 12pt 11.2pt 3pt 0cm" align="center"><a name="_Toc27551768" title="_Toc27551768"></a><a name="_Toc27551838" title="_Toc27551838"></a><a name="_Toc27551902" title="_Toc27551902"></a><a name="_Toc35831351" title="_Toc35831351"></a><span><span><span><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 11<span>&nbsp; </span>Tosantos - Atapuerca (15/10/2002)</span></span></span></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span></span></h1><span style="font-size: 14pt">&nbsp;</span> <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Nos levantamos a las 7:30 y despu&eacute;s de vestirnos y plegar los sacos nos dieron de desayunar con mucho amor y cari&ntilde;o lo que hizo levantar nuestro &aacute;nimo. Salimos casi a las 9 de la ma&ntilde;ana Rito, Emilio, Tysson y yo pues Miguel hab&iacute;a marchado un poquito antes. Era un d&iacute;a que amenazaba lluvia y me puse el poncho, el pantal&oacute;n de agua y las polainas, con estos b&aacute;rtulos hice toda la etapa.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Enseguida de partir observamos que Tysson cojeaba as&iacute; que decidi&oacute; Emilio dejarle y en Burgos volver por &eacute;l. Rito y yo continuamos lentamente esperando que Emilio nos alcanzara.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">El esp&iacute;ritu estaba satisfecho y la conversaci&oacute;n con Rito agradable, as&iacute; que en poco m&aacute;s de hora y media est&aacute;bamos en Villafranca Montes de Oca. El d&iacute;a estaba nublado y en determinados momentos chispeaba. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Como Emilio no hab&iacute;a llegado decid&iacute; entrar en un bar y esperarle. Rito continu&oacute; con Miguel al cual le vimos en la distancia. Aproveche el tiempo para desayunar, estuve esperando un buen rato cerca de &frac34; de hora. A las 11,15 decid&iacute; reemprender el camino.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">En este punto una cuesta de un kil&oacute;metro que dura desde la entrada del pueblo hasta la fuente de Mojapan te deja casi sin aliento, pero como me lo tom&eacute; con calma y con la lluvia como compa&ntilde;era casi ni me enter&eacute;. Poco despu&eacute;s me encontr&eacute; con un Neozeland&eacute;s que me preguntaba cosas en ingl&eacute;s sin preocuparse de articular una sola palabra en castellano y cre&aacute;ndome un complejo de idiota, al no dominar suficientemente el ingl&eacute;s. Pero al poco rato me di cuenta que est&aacute;bamos en Espa&ntilde;a y el que ten&iacute;a obligaci&oacute;n de hablar espa&ntilde;ol era &eacute;l. No somos un pa&iacute;s secundario y eso lo tienen que entender.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Aprovechando una cuesta le deje que marchar&aacute; por delante. Enseguida se cogen unas pistas cortafuego bastante pesadas por los muchos kil&oacute;metros que dura. Aunque el ir rodeado de arbolado, en momentos robles y en momentos pinos, hacen mucho m&aacute;s llevaderos los 14 kil&oacute;metros desde Villafranca Montes de Oca a<span>&nbsp; </span>San Juan de Ortega.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Hay un momento en que dude de llevar buen camino pues adelante al Neozeland&eacute;s y a un grupo de franceses y al no haber se&ntilde;ales me cre&iacute; perdido.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Cuando llevaba 2 horas y media par&eacute; para consultar la gu&iacute;a y tomar oxigeno 10 minutos. Como no ve&iacute;a a nadie continu&eacute; hasta que de repente una flecha me desvi&oacute; a la izquierda a un camino que en poco rato me ense&ntilde;&oacute; San Juan de Ortega.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Llegu&eacute; a la puerta de San Juan junto a Miguel y a Rito con los que vi la Iglesia. Les hab&iacute;a recuperado 45 minutos en estos 12 kil&oacute;metros, creo que hab&iacute;a ido m&aacute;s deprisa de lo adecuado. Ellos debieron parar en alg&uacute;n momento.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">A la salida me sorprendi&oacute; ver a Emilio que ya hab&iacute;a saltado la mochila y se hab&iacute;a registrado en San Juan de Ortega. &iquest;Por donde hab&iacute;a ido? Ni yo, ni Miguel, ni Rito le hab&iacute;amos visto. Dec&iacute;a que se encontraba dolorido y que se quedaba all&iacute; y que hab&iacute;a ido por un camino diferente &iquest;?. No lo entiendo, si hubiera pasado mientras estaba desayunando la brasile&ntilde;a no me hubiera dicho que iba por detr&aacute;s, pero a&uacute;n as&iacute; si hubiera pasado mientras desayunaba se habr&iacute;a encontrado con Miguel y Rito. &iexcl;Bueno el sabr&aacute;!.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Como el dec&iacute;a que ten&iacute;a comida lo hizo en el albergue,<span>&nbsp; </span>mientras yo acompa&ntilde;ado por Miguel com&iacute; en el bar. Fue colesterol en estado puro, morcilla, lomo, chorizo con un poco de lechuga acompa&ntilde;ado de una coca cola y un caf&eacute; con leche. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Com&iacute; de 2:30 a 4:00 . A esta hora me desped&iacute;a de Emilio hasta Burgos y emprendimos una hora y media (6 Km.) bajo una constante lluvia. En los primeros 2 kil&oacute;metros por monte y con bastante barro y los &uacute;ltimos cuatro por carretera pero chorreando de agua.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Cuando llegamos al albergue est&aacute;bamos calados y con mucho fr&iacute;o, as&iacute; que me met&iacute; en la cama despu&eacute;s de una ducha para entrar en calor.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">A las 17 horas me acerque al &uacute;nico bar para tomar un descafeinado y entrar en calor. El pie le ten&iacute;a bastante mal. A las 20 horas fuimos a cenar Rito y yo. Sopa y lomo con pimientos. Me hubiera apetecido algo m&aacute;s contundente, pasta o arroz, pero no pudo ser.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">A las 21:30 estaba durmiendo como &uacute;nico entretenimiento. Hay que decir que el albergue es privado pero muy original, han aprovechado unas antiguas cuadras. El techo es un entramado de maderas tremendamente curioso y bonito. Aunque hac&iacute;a fr&iacute;o por lo desagradable de la tarde y por la mojada, con las mantas se solucion&oacute; el problema.</p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Se realizaron 26 kil&oacute;metros en unas seis horas y media. Etapa muy bella por los montes que atraviesa.</p><span style="font-size: 12pt; font-family: Arial"><br /></span><h1 style="margin: 12pt 11.2pt 3pt 0cm" align="center"><a name="_Toc27551769" title="_Toc27551769"></a><a name="_Toc27551839" title="_Toc27551839"></a><a name="_Toc27551903" title="_Toc27551903"></a><a name="_Toc35831352" title="_Toc35831352"></a><span><span><span><span style="font-size: 14pt">D&iacute;a 12 Atapuerca - Burgos (16/10/2002)</span></span></span></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span></span></h1>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">A las 6:45 estaba arriba prepar&aacute;ndome. El tiempo era horrible. Llov&iacute;a copiosamente y a ratos hab&iacute;a una gran ventolera. Me prepar&eacute; con los pantalones de agua, las polainas, el poncho y las botas todav&iacute;a h&uacute;medas del d&iacute;a anterior, aunque hab&iacute;a tenido la prevenci&oacute;n de meter papel de peri&oacute;dico. </p><span style="font-size: 8pt">&nbsp;</span> <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Se inicia subiendo hasta un collado. Esta subida se hac&iacute;a por un camino lleno de agua y de barro. Intentaba ir por la hierba del borde para no pisar el barro. En un par de ocasiones pis&eacute; charcos de manera que el agua me entr&oacute; dentro de la bota. El chapoteo era muy inc&oacute;modo, pero aqu&iacute; no se acababa la desgracia pues el aire hacia que el agua golpeara en la cara haciendo aut&eacute;ntico da&ntilde;o.</p><span style="font-size: 8pt">&nbsp;</span> <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Hubo un momento que una pareja me adelantaron pero cuando se llego al alto del collado donde hay una cruz se tuvieron que parar a colocarse los ponchos.</p><span style="font-size: 8pt">&nbsp;</span> <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Despu&eacute;s del collado se inici&oacute; la bajada a Carde&ntilde;uela-Riopico. Con tiempo normal el recorrido durar&iacute;a hora y cuarto sin ning&uacute;n problema, en estas condiciones dur&oacute; hora y media larga y repercuti&oacute; en el &aacute;nimo.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Desde Carde&ntilde;uela a Orbaneja se va por carretera secundaria. Se me hizo interminable hasta que llegu&eacute; al lugar donde pude almorzar. Quiz&aacute;s fueron las 2 horas m&aacute;s deprimentes del Camino. El dolor del pie izquierdo, la lluvia, el aire, la falta de desayuno y el cansancio de los d&iacute;as me terminaron de deprimir.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">En Orbaneja me tom&eacute; un par de huevos con jam&oacute;n y un caf&eacute; con leche todo por 3 euros (parece incre&iacute;ble).</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">A las 10 me puse en camino para Villafr&iacute;a donde llegue a las 11:15. Todo el recorrido es por carreteras secundarias. Aqu&iacute; termin&eacute; mi camino, cogiendo un autob&uacute;s que me acerc&oacute; al centro de Burgos y me evit&oacute; los &uacute;ltimos 10 kil&oacute;metros por carretera, soportando la lluvia y el aire. Este recorrido en bus lo hice con un peregrino de Bilbao, con Miguel y con Emilio. Estos dos &uacute;ltimos nos alcanzaron un poquito antes de ponerse en marcha el bus (12:00).</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify" class="MsoNormal">Antes de acercarnos al albergue visitamos la Catedral. Es grandiosa aunque est&eacute; en obras. Me impresion&oacute; la c&uacute;pula central. La blancura de la piedra limpiada junto con la luz da la sensaci&oacute;n de estar en el aire sin la suficiente sustentaci&oacute;n. Sal&iacute; impresionado. Marchamos al albergue, cosa que nos cost&oacute; mas de media hora. All&iacute; me duche y cambi&eacute;, marchando luego a comer. La comida fue opulenta consistente en sopa de pescado y chulet&oacute;n.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; vertical-align: baseline; punctuation-wrap: simple" class="MsoBodyTextIndent2"><span>Por la tarde estuve con Emilio visitando de nuevo la Catedral y comprando el billete de vuelta a Madrid (8:15 d&iacute;a 17/10/2002).Entablamos conversaci&oacute;n con un enfermero gaditano, con el que nos fuimos a cenar. A las 10:30 estaba en la cama. El albergue de Burgos est&aacute; formado por casas prefabricadas bastante fr&iacute;as y desangeladas. Esta en los terrenos de las Huelgas Reales, es decir a las afueras. No me gust&oacute; este tipo de albergue para una ciudad tan importante en el Camino como Burgos.<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></p><span style="font-size: 16pt; font-family: Arial"><br /></span><h1 style="margin: 12pt 11.2pt 3pt 0cm" align="center"><a name="_Toc27551770" title="_Toc27551770"></a><a name="_Toc27551840" title="_Toc27551840"></a><a name="_Toc27551904" title="_Toc27551904"></a><a name="_Toc35831353" title="_Toc35831353"></a><span><span><span><span style="font-size: 14pt">Ep&iacute;logo (17/10/2002).</span></span></span></span><span style="font-size: 14pt"></span></h1><u><span style="font-size: 14pt">&nbsp;</span></u> <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; vertical-align: baseline; punctuation-wrap: simple" class="MsoBodyTextIndent2"><span>A las 6:45 nos levantamos. Emilio me llev&oacute; a la estaci&oacute;n, &eacute;l se volv&iacute;a a Valencia para arreglar unos asuntos. A las 7:30 estaba en la estaci&oacute;n esperando el autob&uacute;s que ven&iacute;a de Vitoria. Muy puntual se present&oacute; y fue muy agradable pues me dieron de desayunar mientras se pod&iacute;a ver una pel&iacute;cula.</span></p><span>&nbsp;</span> <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; vertical-align: baseline; punctuation-wrap: simple" class="MsoBodyTextIndent2"><span>A las 11 de la ma&ntilde;ana lleg&oacute; al intercambiador de M&ordf; de Molina y a las 11:30 ya estaba en casa.</span></p><span>&nbsp;</span> <p style="margin: 0cm 11.2pt 0pt 0cm; vertical-align: baseline; punctuation-wrap: simple" class="MsoBodyTextIndent2"><span>Esto representa el fin del viaje que continuar&aacute; el a&ntilde;o que viene.</span></p><span>&nbsp;</span><span style="font-size: 16pt">Ultrieia e Suseia.</span><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;"><span>&nbsp;</span></span><a name="_Toc27551898" title="_Toc27551898"></a></h1>]]></description><pubDate>Thu, 05 Apr 2007 17:19:00 +0000</pubDate></item><item><title>Roncesvalles - Los Arcos</title><link>https://aig02.blogia.com/2007/040501-roncesvalles-los-arcos.php</link><guid isPermaLink="true">https://aig02.blogia.com/2007/040501-roncesvalles-los-arcos.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-family: Arial;"><span style="font-size: 14pt;"><h1 style="text-align: justify; margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">Pr&oacute;logo.&nbsp;</h1><p><p style="text-align: justify;"><p><p><p><p><p><p><p><p>&nbsp;</p></p></p></p></p></p></p></p></p></p></span><h1 class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt; margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm;">En este viaje me acoplo a los d&iacute;as de vacaciones, estas imponen el tiempo a los que trabajamos y no nos queda otro remedio que ajustarnos a estos requisitos. Me gustar&iacute;a tener el tiempo suficiente para realizarlo de una tacada, pero esta vez es imposible. Espero de todas formas sentir profundamente los sentimientos y las sensaciones peregrinas.<a></a></h1><p style="text-align: justify;"><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; En el primer Camino las dudas eran inmensas, no hab&iacute;a estado nunca, ahora ya conoc&iacute;a lo que supone una serie de d&iacute;as de esfuerzo y las energ&iacute;as que suponen caminar unas 7 horas cada d&iacute;a. La verdad es que este a&ntilde;o tengo una peor preparaci&oacute;n. Las circunstancias me han impedido prepararme como a m&iacute; me hubiera gustado, pero esas mismas circunstancias me aproximan al Camino con la esperanza de poder olvidar en algunos casos, y en otros casos asentar las nuevas situaciones de mi vida. Me apetece un recorrido en soledad para poder recapacitar sobre mis cosas y no tener que estar hablando de necedades o de cosas que no me interesan.</h1></p><p style="text-align: justify;"><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Este viaje puedo decir que se inicio en el mismo momento que se termin&oacute; el anterior. La ilusi&oacute;n ha sido permanente, y una constante en mi cabeza, poder volver al Camino y continuar la tarea que deje a medias en Agosto del 2001.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Realmente la preparaci&oacute;n se inicio en Enero, cuando empec&eacute; a pasear y realice 4 etapas del Camino de Madrid en fines de semana consecutivos, repitiendo incluso la etapa de Cercedilla- Segovia, por el paisaje magnifico.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Por otro lado inicio el viaje en Octubre como &uacute;nico tiempo disponible, y con la esperanza que los refugios y albergues no est&eacute;n tan llenos como hace un a&ntilde;o. Me apetece hablar con gente, pero sobretodo me apetece tener momentos donde la soledad sea mi compa&ntilde;era, para poder asentar mi cabeza y mi situaci&oacute;n vital.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp;</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;"><a name="_Toc27551758" title="_Toc27551758"></a><p>&nbsp;</p><a name="_Toc27551828" title="_Toc27551828"></a>&nbsp;<a name="_Toc27551892" title="_Toc27551892"></a>&nbsp;<a name="_Toc35831341" title="_Toc35831341"></a>&nbsp;D&iacute;a 1&nbsp; 5/10/2002&nbsp; Inicio del viaje.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp;</h1></p><p style="text-align: justify;"><h1 class="MsoBodyTextIndent3" style="text-align: justify; margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm;">Hoy inicio de nuevo el Camino. Las sensaciones son muy parecidas a los del a&ntilde;o pasado. La intranquilidad y un cierto temor a perder la seguridad de lo conocido invaden mi &aacute;nimo.</h1><p><h1 style="text-align: justify; margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; El inicio siempre plantea preguntas. &iquest;Porqu&eacute; me lanzo a la aventura? &iquest;Habr&eacute; calibrado bien mis fuerzas? &iquest;Tendr&eacute; todo lo necesario para la aventura?</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Estas son algunas de las preguntas que me planteo y, excepto la primera, se quedan sin contestar. La contestaci&oacute;n a la&nbsp; primera es la necesidad de establecer una distancia con mi realidad diaria y poder analizar mi situaci&oacute;n familiar y personal.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; A las 7:15 sale el tren para Pamplona, me he levantado a las 5:30 y tras una ducha me he vestido y cerrado la casa. Con la mochila a cuestas he llegado a Atocha a las 6:15 donde he cogido un cercan&iacute;as a Chamart&iacute;n. Tras tomar un caf&eacute; en el bar de la estaci&oacute;n he montado en el tren Altaria, coche 5, asiento 3 D.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Aunque el billete es de turista al ir casi vac&iacute;o el tren es muy c&oacute;modo. Han dado cascos y era posible ir oyendo m&uacute;sica o viendo una pel&iacute;cula. Yo prefiero la m&uacute;sica para relajarme.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Enseguida vi al primer peregrino, con su mochila y su gu&iacute;a del Pa&iacute;s-Aguilar. Parece que lleva poco equipaje. Yo debo ser un desastre pero la mochila pesa 12 Kg. (&iexcl;una barbaridad!). El peregrino se llama V&iacute;ctor. Quiere ir a Saint Piet de Port y llegar a Logro&ntilde;o en 6 d&iacute;as (mucho para m&iacute;).</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Nada m&aacute;s llegar a Pamplona nos dirigimos andando a la estaci&oacute;n de autobuses. Esta se encuentra a unos 20 minutos andando. Suficiente para sudar un poquito, y comenzar a conocer la ciudad. En la estaci&oacute;n dejamos las mochilas en consigna y nos dirigimos a dar una vuelta por Pamplona. Fue una vuelta de un par de horas que nos llevo a visitar la ciudadela y el centro de Pamplona. Vimos una exposici&oacute;n alimentaria que hab&iacute;a en la ciudadela.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; V&iacute;ctor es un personaje curioso. Fue monta&ntilde;ero-aventurero, ha estado en Nepal y en Am&eacute;rica, subiendo y bajando montes. Dice que padece una lesi&oacute;n que le impide andar durante mucho tiempo, pero est&aacute; dispuesto hacer un recorrido de 8 d&iacute;as en 6. A mi me parece muy acelerado y fuera de mi condici&oacute;n f&iacute;sica. Me dijo que no estaba interesado en los monumentos. Toma el camino como un reto deportivo y una demostraci&oacute;n de que tiene superada su lesi&oacute;n. Creo que el Camino debe ser algo m&aacute;s, el aspecto espiritual es innegable y sin &eacute;l me es dif&iacute;cil concebirlo.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Pamplona me pareci&oacute; una ciudad muy agradable y digna de ser vivida y sentida. No existe el stress de las grandes ciudades ni el cotilleo de las peque&ntilde;as. Tiene el tama&ntilde;o ideal. Adem&aacute;s se nota que el nivel econ&oacute;mico es alto.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; A las 2 de la tarde fuimos a comer y a las 4:00 cogimos el autob&uacute;s camino de Roncesvalles. Fueron 3,91 euros y 30 minutos esperando dentro del autob&uacute;s, que se iba llenando de peregrinos con sus mochilas. Algunos de estos ser&iacute;an nuestros acompa&ntilde;antes de los pr&oacute;ximos d&iacute;as. Las caras desprend&iacute;an alegr&iacute;a, esperanzas y,&nbsp; por que no decirlo, un poco de miedo a lo desconocido.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Nada m&aacute;s llegar nos recibieron rellenando un documento acreditativo y pagando 6 euros por la noche en el Albergue juvenil, el otro estaba lleno y por supuesto era m&aacute;s barato.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Nos asignaron la habitaci&oacute;n despu&eacute;s de rellenar otro documento. Empec&eacute; a conocer m&aacute;s directamente a los peregrinos que iban a marcar mi recorrido los pr&oacute;ximos d&iacute;as. Entre ellos estaba Enrique, muchacho de Madrid y que vive en Guadalajara; Jos&eacute;, director de sucursal de la Caixa y natural de Barcelona; Adolfo vendedor de Barcelona; el tr&iacute;o de catalanes, dos de Ba&ntilde;olas y uno franc&eacute;s, dos de ellos familiares y agricultores, y el otro empleado de banca y nombrado por los otros como gu&iacute;a espiritual del viaje.&nbsp;</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Una vez ubicados nos dimos una vuelta por los alrededores, vimos la Iglesia y el Claustro, interesante introducci&oacute;n al rom&aacute;nico del Camino.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Tuvimos que reservar la cena y&nbsp; pagarla antes de la misa. Es curioso que pagas 6 euros y no te dicen que vas a cenar. Siento que utilizan al peregrino como puro negocio.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; La celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica fue entra&ntilde;able, se sigui&oacute; un rito del siglo XII. La bendici&oacute;n me hizo sentir incorporado definitivamente a mi deseado camino. La bendici&oacute;n se realiza en los diversos idiomas de los peregrinos. Es algo que no se debe saltar nadie que vaya a Roncesvalles para iniciar el Camino.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Despu&eacute;s fuimos a cenar (20:00), y all&iacute; contactamos con los peregrinos de otras nacionalidades. Durante la cena se habl&oacute; en franc&eacute;s, ingl&eacute;s, alem&aacute;n, catal&aacute;n y espa&ntilde;ol. Es como una torre de Babel donde la buena voluntad permite el entendimiento.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; La cena consisti&oacute; en macarrones con tomate, trucha frita y manzana. A las 23:00 est&aacute;bamos en la cama dispuestos a pasar lo mejor posible la noche. Yo ten&iacute;a la intranquilidad del inicio de algo que hab&iacute;a estado so&ntilde;ando desde hac&iacute;a tiempo.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;"><p>&nbsp;</p><a name="_Toc27551829" title="_Toc27551829"></a>&nbsp;<a name="_Toc27551893" title="_Toc27551893"></a><a name="_Toc35831342" title="_Toc35831342"></a>D&iacute;a 2 Roncesvalles &ndash; Larrosoa&ntilde;a (6/10/2002)</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Esta noche inquieta me hizo despertarme en multitud de ocasiones. El tiempo no pasaba y las horas se hicieron interminables. No creo haber dormido m&aacute;s de dos horas. No deb&iacute;a ser el &uacute;nico intranquilo, pues constantemente se o&iacute;an ruidos de gente que se remov&iacute;a en las literas. Incluso a las 5 de la ma&ntilde;ana se levantaron los catalanes y se ducharon, montando un poco de jaleo. La desconsideraci&oacute;n a los dem&aacute;s se empieza a sentir desde el primer d&iacute;a, es una realidad a la que nos tenemos que acoplar..</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; A las 7 de la ma&ntilde;ana ya nadie aguant&oacute; m&aacute;s y se encendieron las luces. Todos nos levantamos a la vez. Yo por el nerviosismo prepar&eacute; los b&aacute;rtulos r&aacute;pidamente y fui de los primeros en salir a la calle.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Estaba amaneciendo cuando a las 8:00 sal&iacute; hacia el inicio del Camino. Fui acompa&ntilde;ado por los catalanes pero enseguida comenzaron su charla y prefer&iacute; acelerar. La poca luz me hizo que me despistara en una de las se&ntilde;ales y me oblig&oacute; a retroceder. El bosque es espl&eacute;ndido y se recorren con comodidad, son s&oacute;lo 3 Km. hasta Burguete. Aqu&iacute; busque un bar abierto y me volv&iacute; a juntar con los catalanes, desayun&eacute; un caf&eacute; con leche y delicioso bocata de jam&oacute;n.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; A las 9:00 reiniciamos todos juntos la marcha, pero enseguida me aburr&iacute; de nuevo del constante hablar y volv&iacute; a acelerar el paso, hasta que los perd&iacute; definitivamente.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; El camino discurre por terrenos ricos en ganader&iacute;a y en relativamente poco tiempo llegue al alto de Mezquiri. Es&nbsp; apenas un repecho de 200 metros. La bajada es espl&eacute;ndida por un bosque de hayas t&iacute;pico del Pirineo. El tiempo era soleado y el cielo azul claro con alguna nube blanquecina. El aire era limpio tremendamente puro. Era una gozada para un caminante. A esta primera hora no hacia calor.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Al final de esta bajada conoc&iacute; a Danny. Es un ingl&eacute;s malabarista que se gana la vida con sus habilidades. No habla nada de espa&ntilde;ol y ni tan siquiera lo intenta. Es un digno representante de un grupo de extranjeros que creen que los dem&aacute;s tenemos la obligaci&oacute;n de entenderles sin hacer ni el m&iacute;nimo esfuerzo por aprender el idioma.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Al poco rato nos juntamos con un alem&aacute;n que farfullaba ingl&eacute;s y casi nada de espa&ntilde;ol. Se llamaba Clement. Iba con un gran paraguas de colores y nos comento que hab&iacute;a dormido al aire libre disfrutando de una magn&iacute;fica noche estrellada.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Subimos los tres a la cima del Alto Erro. Un repecho un poco mayor que el anterior. La subida costo apenas 25 minutos. En el alto decid&iacute; abandonar a mis dos acompa&ntilde;antes, estaba un poco harto de hablar en ingl&eacute;s. Acompa&ntilde;ado por un chaval de un pueblo cercano y su perro, aceler&eacute; el paso en la bajada. Esta si que es fuerte y delicada para los tobillos, sobretodo por la carga que se lleva a la espalda.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; En Zubiri entre a las 13:30 y tom&eacute; una coca cola en el primer bar y posteriormente fui al albergue con la intenci&oacute;n de conocerlo. Me pareci&oacute; grande y fr&iacute;o. Son unas antiguas escuelas reconvertidas en albergue. En el parque infantil hab&iacute;a una se&ntilde;ora que me indic&oacute; que pasara, eso hice y aproveche para dejar la mochila, mientras iba a comer. Hab&iacute;a decidido continuar a Larrasoa&ntilde;a por la tarde. Pregunte por el restaurante y me indicaron frente a una gasolinera a la salida del pueblo. Recorr&iacute; cerca de un kil&oacute;metro por carretera hasta que llegue al cruce donde estaba el restaurante.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; En &eacute;l com&iacute; el men&uacute; del d&iacute;a que era &ldquo;paella&rdquo; (arroz con carne), cordero estofado y cuajada (9 euros). A las 3 reemprend&iacute; la marcha despu&eacute;s de recoger la mochila.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; En el puente de salida de Zubiri conoc&iacute; a David, muchacho vasco con el que compartir&iacute;a momentos agradables. Le comente que dejara la mochila en el albergue y se acercara a comer. Me dio gusto poder hablar en espa&ntilde;ol.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; El recorrido de Zubiri a Larrasoa&ntilde;a se hace bastante pesado aunque apenas llega a los 6 Km., quiz&aacute;s el calor, la subida, llevar la barriga llena, por los 22 Km. ya realizados, y tambi&eacute;n por que volv&iacute; a tener la compa&ntilde;&iacute;a del malabarista y del alem&aacute;n. Llegue a Larrasoa&ntilde;a bastante exhausto, fueron 28 Km. agotadores para un primer d&iacute;a.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; El albergue est&aacute; compuesto por dos plantas. En la baja tienen una habitaci&oacute;n llena de literas, un poco agobiante por el poco espacio. Tiene un servicio mixto, y un poco peque&ntilde;o. A m&iacute; me toc&oacute; ducharme con agua fr&iacute;a, cosa que me revitaliz&oacute;. En la parte superior tiene m&aacute;s habitaciones. El hospitalero nos recibi&oacute; en un saloncito lleno de toques peregrinos y nos invit&oacute; a escribir en el libro del peregrino.</h1><h1 class="MsoNormal" style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify;">Despu&eacute;s de recomponer y ordenar la mochila descans&eacute; durante media hora en la litera. Fue imposible dormir, el ir y venir de la gente era constante. Ante esta situaci&oacute;n decid&iacute; dar una vuelta por el pueblo. Este es un agradable pueblo de monta&ntilde;a con casas muy arregladas y que la gente de Pamplona utiliza para pasar los fines de semana. Hay algunos edificios sorprendentes por el trabajo de marqueter&iacute;a y ebanister&iacute;a que contienen sus fachadas. Tom&eacute; una cerveza con lim&oacute;n en una terraza con vistas al paisaje magn&iacute;fico de los Pirineos</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; La cena la realice con Enrique, David y dos franceses mayores que me acompa&ntilde;ar&iacute;an hasta Logro&ntilde;o. Fue divertida por el personaje que dirige el restaurante que entretiene y divierte a los comensales. Es un espect&aacute;culo que no se debe pasar por alto.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; A las 10 est&aacute;bamos en la cama. Las habitaciones eran tremendamente peque&ntilde;as y el n&uacute;mero de peregrinos por metro cuadrado excesivo. Estaba cansado, doloridos los pies, escocido en la entrepierna, por no ponerme el pantal&oacute;n corto desde el primer d&iacute;a, y deprimido por la claustrof&oacute;bica habitaci&oacute;n. Estuve un rato pensando si no me hab&iacute;a equivocado y aquel no era mi mundo. Dorm&iacute; como un lir&oacute;n hasta las 4: 30 que me levante al servicio y cuando volv&iacute; ca&iacute; roque hasta las 6:30.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;"><p>&nbsp;</p><a name="_Toc27551830" title="_Toc27551830"></a><a name="_Toc27551894" title="_Toc27551894"></a><a name="_Toc35831343" title="_Toc35831343"></a>D&iacute;a 3 Larrosoa&ntilde;a &ndash; Cizur (7/10/2002)</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp;</h1><h1 class="MsoNormal" style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify;">Este d&iacute;a para evitar gente inc&oacute;moda decid&iacute; emprender la marcha r&aacute;pidamente. Cuando los extranjeros empezaron a moverse me levant&eacute;, a las siete y cuarto inicie el Camino. Los dem&aacute;s estaban esperando que abrieran el bar para desayunar.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; La oscuridad lo inundaba todo pero el camino no ten&iacute;a p&eacute;rdida. Me cost&oacute; arrancar y acostumbrar a las piernas a dar los primeros pasos. Me concentr&eacute; en mis pensamientos y soledades y cuando quise darme cuenta llevaba 2 horas andando. Durante este recorrido se pasa por unos magn&iacute;ficos paisajes al lado del r&iacute;o. El aire fresco y h&uacute;medo inundaba mis pulmones. A la media hora empez&oacute; a amanecer y disfrute de la soledad y el silencio de los bosques. Despu&eacute;s de alg&uacute;n tramo por carretera y de una fuerte subida se llega a Arre. La entrada se hace por un puente que da paso al refugio. Hubo gente que realiz&oacute; la primera etapa hasta este puente, lo que representan 10 kil&oacute;metros m&aacute;s a los 28 iniciales, para mi excesivo y err&oacute;neo, los esfuerzos excesivos en el camino se pagan. Es mejor mantener un ritmo constante con paradas cada dos horas o dos horas y media, y en los primeros d&iacute;as no forzar excesivo quilometraje.</h1><h1 class="MsoNormal" style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify;">Arre y Villava est&aacute;n juntos y cuando llegu&eacute; empec&eacute; a buscar un bar donde almorzar, eran las 9:45 y era necesario recuperarse. Estaban de fiesta y en el &uacute;nico bar que encontr&eacute; abierto tom&eacute; un pincho de tortilla, coca cola y caf&eacute;. Un lugare&ntilde;o con alguna copa de m&aacute;s, una noche de parranda tiene sus efectos, me increpo pero me lo tom&eacute; con buen humor y no le di mayor importancia.&nbsp;</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Llegue a Villava cansado por la voluminosa mochila y por el paseo del d&iacute;a anterior. La entrepierna la ten&iacute;a escocida, lo que me produc&iacute;a molestias que me amargaban el camino. Estaba haciendo la etapa con el pantal&oacute;n de ch&aacute;ndal y el calor era considerable ya a esas horas.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Cuando reemprend&iacute; al marcha (10:15) me encontr&eacute; con los dos franceses mayores de la cena del d&iacute;a anterior, no hablaban casi espa&ntilde;ol. Esta pareja me la encontr&eacute; todos los d&iacute;as en las que inicie el camino temprano, ten&iacute;an las misma filosof&iacute;a que yo, iniciar antes que los dem&aacute;s y parar lo justo para no ser alcanzado. Hicimos juntos Villava-Pamplona, casi una hora de camino (11:15). En el casco antiguo se perdieron buscando el albergue para que les sellaran, y yo continu&eacute;. Pasada la ciudadela las molestias eran tan intensas que pase a una farmacia donde compre vaselina y me sent&eacute; en una terraza a tomar un caf&eacute;. Estaba dolorido y deprimido pero decid&iacute; continuar y ver como se solucionaba el escozor. Desde este punto hasta que llegue a Cizur se me hizo pesad&iacute;simo, el calor y las molestias me hicieron llegar exhausto. En el albergue me recibi&oacute; Maribel, la hospitalera, a la que cont&eacute; mi problema y me aconsej&oacute; comprar una crema de ni&ntilde;os (Mustela). La compr&eacute; y pas&eacute; a una ducha reconstituyente y solitaria en este magn&iacute;fico albergue. Hab&iacute;a sido el primero en llegar (13:30) y eso me permiti&oacute; elegir cama y darme una ducha solitaria.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; A las 14:15 me fui a comer&nbsp; y despu&eacute;s me di la pomada y me met&iacute; en la cama hasta las seis de la tarde. Este tiempo lo aproveche oyendo al resto de peregrinos que iban llegando y desordenando todo. La radio me ayudo a inhibirme del ambiente durante un rato.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; La pomada fue mano de santo. Cuando me levant&eacute; me encontraba mejor y al d&iacute;a siguiente ni me molest&oacute;.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; La tarde fue agradable hablando con Maribel, David y Enrique. Es una aut&eacute;ntica forofa de Eunate. Esta es una persona entra&ntilde;able que me ayud&oacute; a reparar mis dolencias y a estimularme para seguir. Nos llevo a la iglesia rom&aacute;nica y nos subi&oacute; a la torre. Desde all&iacute; es posible ver el camino hasta el Alto del Perd&oacute;n, mitad de camino del d&iacute;a siguiente.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Despu&eacute;s de cenar con David, Adolfo y el grupo de extranjeros me fui pronto a la cama 9:15, para echarme de nuevo la crema e intentar que hiciera el efecto deseado.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Me encontraba m&aacute;s reconfortado que el d&iacute;a anterior y m&aacute;s optimista.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;"><a name="_Toc27551761" title="_Toc27551761"></a><p>&nbsp;</p><a name="_Toc27551831" title="_Toc27551831"></a><a name="_Toc27551895" title="_Toc27551895"></a><a name="_Toc35831344" title="_Toc35831344"></a>D&iacute;a 4 Cizur &ndash; Puente la Reina (8/10/2002)</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp;</h1><h1 class="MsoNormal" style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify;">Dorm&iacute; muy bien y por la ma&ntilde;ana las molestias de la entrepierna hab&iacute;a desaparecido. Emprend&iacute; la marcha con el pantal&oacute;n corto y no tuve ninguna molestia. Comenc&eacute; el d&iacute;a saliendo r&aacute;pidamente a las 7:00. La gente estaba pensando empezar cuando y ya estaba en marcha, no quer&iacute;a que me molestaran.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Se realiza un acercamiento por caminos hacia el alto del Perd&oacute;n. Siempre va el camino hacia arriba, con alg&uacute;n repecho destacable, pero poco a poco te acerca al primer pueblo, Zariquiegui. Llegu&eacute; cuando el autob&uacute;s escolar recog&iacute;a a los chavales y las madres charlaban antes de iniciar la rutina diaria.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Sin encontrarme a nadie continu&eacute; subiendo hacia los molinos de viento que se observan en la cima. Aqu&iacute; la subida se incrementa pero apenas son 15 minutos. Pas&eacute; por la fuente de la Reniega (sin agua) y poco despu&eacute;s llegu&eacute; al alto del Perd&oacute;n (9 Km.). Despu&eacute;s de contemplar el paisaje en ambos sentidos, el monumento de hierros oxidados y la famosa frase que dice: &ldquo;Punto donde se encuentran el Camino del viento y el Camino de las estrellas&rdquo;, me dirig&iacute; hacia Uterga. Desde el Alto del Perd&oacute;n se puede observar hasta Puente la Reina (11 Km.).</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; La bajada es abrupta pero no tan&nbsp; dura como escriben en las gu&iacute;as, eso me pareci&oacute; a mi, en apenas 40 minutos se encuentra uno en Uterga. Los &uacute;ltimos quil&oacute;metros me parecieron interminables deseaba llegar para desayunar (9:45). La sorpresa fue que no pude hacerlo al no haber bar abierto, pero si pude tomar una Pepsi de una maquina y rellenar la botella de agua. Un abuelo ironiz&oacute; conmigo al preguntarle si llover&iacute;a. Ya llevaba tres horas andando y necesitaba un descanso, y que vacilen cuando estoy cansado no me agrada demasiado.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; As&iacute; que de nuevo al Camino, en otros 40 minutos estaba en Muruzabal. Pregunt&eacute; por el bar y estaba cerrado, eran las diez y media y abr&iacute;an a las 11:00 seg&uacute;n me dijo una monja. Esta amablemente me aconsej&oacute; que me acercara a Eunate. Estuve esperando media hora y al ver que no abr&iacute;an march&eacute; en pos del consejo, camino de Eunate. Aunque ya cerca de Eunate me equivoque de camino, y en vez de seguir recto despu&eacute;s de la ermita blanca de Muruzabal cog&iacute; el camino anterior, esto me costo coger la carretera durante 1 kil&oacute;metro.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Desde Muruzabal se ve Eunate y las preguntas me abordaron &iquest;por qu&eacute; una iglesia tan bella est&aacute; tan alejada de poblaciones? &iquest;qu&eacute; se quer&iacute;a ocultar?, &iquest;qu&eacute; magn&iacute;ficos conocimientos permitieron una construcci&oacute;n as&iacute;?, y much&iacute;simas m&aacute;s. A las doce estaba en Eunate, all&iacute; estaban los franceses con los que vi la iglesia rom&aacute;nica-templaria.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Es impresionante la belleza del monumento. Se respira tranquilidad y mi cabeza estaba llena de calma y espiritualidad. Despu&eacute;s de media hora march&eacute; con los franceses hacia Puente la Reina evitando Obanos. Tuvimos que recorrer aproximadamente un quil&oacute;metro al coger la carretera, fue un poco desagradable pero la espiritualidad de Eunate bien vale este peque&ntilde;o esfuerzo.&nbsp; Posteriormente un camino lleva hasta Puente de la Reina junto al albergue de los Padres Reparadores.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Mis acompa&ntilde;antes se quedaron all&iacute;, pero yo continu&eacute; por la calle Mayor. Como no hab&iacute;a desayunado me met&iacute; en un bar y tome una alpargata de tomate con jam&oacute;n y un caf&eacute; con leche, estaba desfallecido.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Eran las 13:30 cuando llegu&eacute; al albergue de arriba, es un poco fr&iacute;o por lo destartalado. La sensaci&oacute;n que tuve fue como en las instalaciones de un polideportivo, todo austero y grande. Hab&iacute;a cuatro habitaciones de veinte personas cada una de ellas. He de reconocer que pese a lo dicho anteriormente me di la mejor ducha del Camino en unas instalaciones preparadas para mucha gente en las que estaba solo.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; La ducha fue magn&iacute;fica s&oacute;lo interrumpida por Jos&eacute; que paso para preguntar si el agua estaba caliente. Hay gente inoportuna con el placer de los dem&aacute;s.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Cuando termin&eacute; lleg&oacute; Emilio con su perro. Nos hab&iacute;amos conocido en Cizur y me hab&iacute;a invitado a comer (cosa que rechace) y le pase el Betadine por que ten&iacute;a una herida en los pies. Este fue el inicio de una amistad.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Es valenciano y el compa&ntilde;ero m&aacute;s leal del Camino. Viene con su perro y con su coche. Despu&eacute;s de cada etapa vuelve al pueblo anterior a coger el veh&iacute;culo. En &eacute;l lleva la comida del perro y parte de su carga. Es tremendamente temperamental y nervioso. Es una persona hiperactiva. Esa noche dormimos en el mismo cuarto Jos&eacute;, Emilio y yo, una gozada de soledad, mientras que el otro albergue estaba lleno de gente.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Despu&eacute;s de la ducha bajamos al pueblo los tres. Jos&eacute; y yo nos metimos a comer en un restaurante. Como Jos&eacute; quer&iacute;a comer bien tomamos unas jud&iacute;as rojas y un buen entrecot, junto a una botella de vino y 3 co&ntilde;ac.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Jos&eacute; me invit&oacute; quedando que en Burgos le invitar&iacute;a yo, cosa que no se pudo producir al no llegar &eacute;l. El tuvo que echarse la siesta mientras que yo charlaba en el Puente rom&aacute;nico del pueblo con David, V&iacute;ctor y Enrique. La tarde fue tranquila y yo no pude cenar. A las 22.00 estaba en la cama.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp;&nbsp;Total 21 kil&oacute;metros m&aacute;s un par de ellos para ir a Eunate.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;"><a name="_Toc27551832" title="_Toc27551832"></a><p>&nbsp;</p><a name="_Toc27551896" title="_Toc27551896"></a><a name="_Toc35831345" title="_Toc35831345"></a>D&iacute;a 5 Puente la Reina &ndash; Estella (9/10/2002)</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; La noche hab&iacute;a sido lluviosa y empez&oacute; el d&iacute;a cayendo agua. Me puse el pantal&oacute;n de agua, las polainas y el poncho. Comenc&eacute; a caminar junto a Jos&eacute; a las 8:00. Prefer&iacute; ir acompa&ntilde;ado en un d&iacute;a tan desagradable. Esta etapa la tengo marcada como terrible del a&ntilde;o pasado, en ella mi estomago estaba fatal y lo pas&eacute; muy mal. Este a&ntilde;o no iba a ser diferente, de otra manera pero tambi&eacute;n fue horrible.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Despu&eacute;s de un par de kil&oacute;metros se inicia la subida por un camino tremendamente embarrado. Con todos los b&aacute;rtulos encima y con los pies en el barro, se resbalaba constantemente y m&aacute;s de una vez estuvimos cerca de terminar en el barro. Es apenas un kil&oacute;metro pero tremendamente duro con el barro. Nos decidimos a ir a la carretera durante otro kil&oacute;metro. Yo estaba dispuesto a realizar la etapa por la misma pero Jos&eacute; prefer&iacute;a continuar por el camino, le daba miedo la carretera. As&iacute; que volvimos y entramos en Ma&ntilde;eru donde nos alcanz&oacute; Emilio y Adolfo, con los que hicimos el resto de la etapa.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Despu&eacute;s de parar un poco en la plaza de Cirauqui continuamos por la calzada Romana y el puente hasta Lorca, donde paramos a tomar una coca cola en el bar de la salida del pueblo, este estaba cerrado pero al tener una m&aacute;quina pudimos parar un poquito.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; En Villatuerta entramos en la iglesia donde ya no estaba el abuelo del a&ntilde;o anterior (hab&iacute;a fallecido) y una se&ntilde;ora le sustitu&iacute;a en las explicaciones.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; A las 13:00 llegamos al albergue y tras dejar los b&aacute;rtulos en el cuarto y de darme una buena ducha me fui solo a comer a la plaza del pueblo. Llov&iacute;a en abundancia. Pude comer una ensalada y una paella prefabricada. En un restaurante vac&iacute;o. Despu&eacute;s tom&eacute; un caf&eacute; y volv&iacute; al albergue a acostarme un rato. De la entrepierna me encontraba mucho mejor. Descans&eacute; un par de horas. Despu&eacute;s me levant&eacute; y escrib&iacute; las postales a los amigos.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Mientras que escrib&iacute;a el grupo de 3 catalanes y David decidieron hacer una paella para todos. Yo les ayud&eacute; desde las 8 hasta las 10, primero a hacerlas y despu&eacute;s a recoger. Fueron 27 comensales que pagamos 3 euros por persona (hubo algunos que no pagaron). Se tomo ensalada, paella, galletas y licor de manzana o avellana todo regado con vino.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Los extranjeros fueron felices y desde ese momento fuimos m&aacute;s populares los espa&ntilde;oles.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Cuando toca trabajar la gente se hecha para atr&aacute;s y prefieren que se les sirva. Apenas 4 personas trabajamos para el resto. Miguel y Alex, los dos catalanes, David y yo.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Durante esta cena conoc&iacute; a Mar&iacute;a y a Mariana. Mar&iacute;a era muy agradable y trabajadora y terminaba ese d&iacute;a su aventura, y Mariana es muy simp&aacute;tica y algo m&aacute;s retra&iacute;da, esto en el primer momento me confundi&oacute; y me dio pie a unos sue&ntilde;os fuera de lugar. Emilio se enamor&oacute; de ella y es una historia que hoy 24 de noviembre de 2002, que es cuando estoy escribiendo, todav&iacute;a est&aacute; desarroll&aacute;ndose, siendo yo el confidente de Emilio. A estas chicas las conoc&iacute; cuando llegue a Cizur, las indique el camino al refugio pero ellas decidieron continuar a Uterga ya que acababan de comenzar en Pamplona. Ambas tambi&eacute;n ayudaron a recoger la paella de Estella.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; A las 10 de la noche est&aacute;bamos en la cama dispuestos a dormir. Despu&eacute;s de todo el d&iacute;a en compa&ntilde;&iacute;a tom&eacute; la decisi&oacute;n de hacer la siguiente etapa solo. Me dorm&iacute; pensando en Mar&iacute;a y Mariana y un poco enfadado por la falta de consideraci&oacute;n de la gente del albergue. Les hab&iacute;amos pedido 30 minutos m&aacute;s para recoger tranquilamente, pero no accedieron.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Hubo un hecho que no me gust&oacute; de la hospitalera. Cuando ya ten&iacute;amos la comida en la mesa esta fue a la presidencia y marcando una tendencia religiosa, bendijo la mesa como si ella hubiera sido la organizadora obviando que previamente ya la hab&iacute;an bendecido en varios idiomas los comensales.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Me fastidia la gente que aprovecha el esfuerzo de los dem&aacute;s para promulgar sus ideas. Ella no se qued&oacute; a la cena pero 3 hospitaleros se apuntaron al fest&iacute;n sin haber colaborado y sin pagar. Pese a todo este esfuerzo cuando se les pidi&oacute; 30 minutos m&aacute;s se negaron en redondo. S&oacute;lo est&aacute;n dispuestos a recibir y no a dar. Los peregrinos organizamos y ellos se aprovecharon de la situaci&oacute;n para impartir doctrina y cenar. Este refugio siempre me deprime y me a&iacute;sla, quiz&aacute;s sea por la masificaci&oacute;n.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Por cierto por el desayuno cobran 2 euros y este consiste en caf&eacute; con leche y galletas o biscuit con diferentes tipos de mermeladas. Me parece un poco caro. Este albergue en definitiva no me gust&oacute; por lo masificado e impersonal.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Total 21 kil&oacute;metros. Puente la Reina &ndash; Ma&ntilde;eru fue horrible por el tiempo pero mi estado f&iacute;sico estaba en mejores condiciones que el a&ntilde;o anterior.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <a name="_Toc27551763" title="_Toc27551763"></a><a name="_Toc27551833" title="_Toc27551833"></a><a name="_Toc27551897" title="_Toc27551897"></a><a name="_Toc35831346" title="_Toc35831346"></a>D&iacute;a 6 Estella &ndash; Los Arcos (10/10/2002)&nbsp;</h1><h1 class="MsoNormal" style="margin: 0cm 2.2pt 0pt 0cm; text-indent: 1cm; text-align: justify;">Despu&eacute;s de la experiencia de compa&ntilde;&iacute;a del d&iacute;a anterior, decid&iacute; marchar en soledad. Sal&iacute; a las 7:00 cuando todav&iacute;a no hab&iacute;a amanecido. Me levant&eacute; a las 6:30 y tras un ligero desayuno me puse el pantal&oacute;n de agua, las polainas e inicie la marcha. Chispeaba ligeramente y me desped&iacute; de Estella a trav&eacute;s de su calle Mayor, eminentemente peregrina. Cuando llegue a la plaza donde me desped&iacute; el a&ntilde;o pasado de Paquito los recuerdos fluyeron a mi mente. Poco despu&eacute;s tuve que parar para ponerme el poncho, pues chispeaba. Sin salir de las calles de Estella se entra en Ayegui todo este camino es en cuesta. Llegando a la plaza tom&eacute; el camino a Irache. Por una calle de fuerte bajada se llega a la carretera y un Km. despu&eacute;s a la fuente del vino donde comprob&eacute; que hab&iacute;a tal pero beb&iacute; agua. Es una curiosidad pero sin demasiado arraigo. A m&iacute; a las 7:30 no me apetec&iacute;a en absoluto beber. Todo este camino lo realice en noche cerrada.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Despu&eacute;s de andar durante hora y media por buenos caminos se llega a Azqueta, lugar que no tiene ning&uacute;n servicio para el peregrino y menos a las 8:30 de la ma&ntilde;ana. Tras pasar por una explotaci&oacute;n ganadera y por un sendero al lado de las vides donde el barro abundaba se lleg&oacute; a Villamayor de Monjard&iacute;n sobre las 9 de la ma&ntilde;ana.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; All&iacute; busque el albergue atendido por un matrimonio holand&eacute;s en el que pude tomar un bocadillo de jam&oacute;n york con tomate y un caf&eacute; con leche. Estuve sentado una media hora, antes de meterme en una de las partes m&aacute;s solitarias del recorrido.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Son 12 Km. por caminos y pistas de concentraci&oacute;n parcelaria. En este recorrido esperaba estar unas 3 horas pero como el camino era magnifico y atr&aacute;s ve&iacute;a a los franceses mayores, emprend&iacute; un paso veloz que me permiti&oacute; ir cogiendo caminantes que hab&iacute;an salido de Villamayor. Estuve entretenido por que la primera meta fue una madre y una hija alemana, despu&eacute;s un matrimonio venezolano y por &uacute;ltimo unos brasile&ntilde;os con rasgos orientales; y siempre controlando a los franceses por detr&aacute;s para que no me alcanzaran. Fue un recorrido solitario que por el af&aacute;n de no ser alcanzado y por que imprim&iacute; un fuerte ritmo se me hizo muy corto. Apenas 2 horas y media eso que hubo un par de tramos que sacan del camino para meter al pobre caminante por barrizales, pero esto se llevo con dignidad y sin pensar demasiado. Desde Villamayor no volvi&oacute; a llover aunque no me quit&eacute; en ning&uacute;n momento el poncho. Fue un rato ideal para andar, no llov&iacute;a y tampoco hac&iacute;a calor.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; La entrada a los Arcos se hace por la calle Mayor y un poco antes de la Iglesia par&eacute; en el albergue que est&aacute; atendido por una se&ntilde;ora muy servicial. Llegu&eacute; sobre las 12:30 y tras una ducha&nbsp; fui a comer a uno de los restaurantes. La mayor&iacute;a de los peregrinos se fueron al albergue municipal pero Enrique y yo junto con un muchacho argentino (Miguel) nos quedamos aqu&iacute;. Fuimos s&oacute;lo 4 en la habitaci&oacute;n. Mucha tranquilidad y una sola persona por litera; una maravilla despu&eacute;s de Estella. Costo 6 euros. Tuve suerte pues el albergue municipal aunque m&aacute;s barato 3 euros estaba muy masificado.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; La tarde fue un poco aburrida. Dio tiempo a todo. Pude ver la Iglesia, el albergue municipal, tomar un par de cervezas y a cenar tranquilamente. Tengo que recordar la pr&oacute;xima vez que es posible alargar un poco la etapa.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; La iglesia es magnifica con un hermoso claustro lleno de rosas, pese a la lluvia ca&iacute;da en los dos &uacute;ltimos d&iacute;as.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Como an&eacute;cdota puedo decir que debajo del albergue hab&iacute;a una tienda en la que compr&eacute; y com&iacute; con ansiedad una tableta de chocolate, cosa que nunca hago. Creo que f&iacute;sicamente necesitaba az&uacute;car. El mismo cuerpo muchas veces es el mejor medidor de las necesidades, y cuando este aprieta es conveniente escucharle y hacerle caso. La comida y la cena la realice en el mismo restaurante, uno que hay junto a la gasolinera.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Antes de dormir los cuatro que est&aacute;bamos en la habitaci&oacute;n, Miguel (argentino), el madrile&ntilde;o y un austriaco joven de no levantarnos antes de las 7:30. Cosa que cumplimos fielmente.</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; Resumen:</h1><h1 style="margin: 12pt 2.2pt 3pt 0cm;">&nbsp; -&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 22 Km. realizados en solitario y una etapa que parece m&aacute;s corta.</h1><a name="_Toc27551760" title="_Toc27551760"></a><a name="_Toc27551759" title="_Toc27551759"></a></p></p></span></p><p><p style="text-align: justify;"><p><p>&nbsp;</p></p></p></p><p style="text-align: justify;"><p><p>&nbsp;</p></p></p><p style="text-align: justify;"><p>&nbsp;</p></p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><p>&nbsp;</p></p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><p><p>&nbsp;</p></p></p><p style="text-align: justify;"><p>&nbsp;</p></p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><p>&nbsp;</p></p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Thu, 05 Apr 2007 16:21:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
