Camino Roncesvalles -Santiago 2002

Camino de Santiago 2002 - 2003
Alberto Ibáñez

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Camino de Santiago


Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007.

Resumen

Roncesvalles - Los Arcos

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Prólogo.

En este viaje me acoplo a los días de vacaciones, estas imponen el tiempo a los que trabajamos y no nos queda otro remedio que ajustarnos a estos requisitos. Me gustaría tener el tiempo suficiente para realizarlo de una tacada, pero esta vez es imposible. Espero de todas formas sentir profundamente los sentimientos y las sensaciones peregrinas.

 

En el primer Camino las dudas eran inmensas, no había estado nunca, ahora ya conocía lo que supone una serie de días de esfuerzo y las energías que suponen caminar unas 7 horas cada día. La verdad es que este año tengo una peor preparación. Las circunstancias me han impedido prepararme como a mí me hubiera gustado, pero esas mismas circunstancias me aproximan al Camino con la esperanza de poder olvidar en algunos casos, y en otros casos asentar las nuevas situaciones de mi vida. Me apetece un recorrido en soledad para poder recapacitar sobre mis cosas y no tener que estar hablando de necedades o de cosas que no me interesan.

 

Este viaje puedo decir que se inicio en el mismo momento que se terminó el anterior. La ilusión ha sido permanente, y una constante en mi cabeza, poder volver al Camino y continuar la tarea que deje a medias en Agosto del 2001.

 

Realmente la preparación se inicio en Enero, cuando empecé a pasear y realice 4 etapas del Camino de Madrid en fines de semana consecutivos, repitiendo incluso la etapa de Cercedilla- Segovia, por el paisaje magnifico.

 

Por otro lado inicio el viaje en Octubre como único tiempo disponible, y con la esperanza que los refugios y albergues no estén tan llenos como hace un año. Me apetece hablar con gente, pero sobretodo me apetece tener momentos donde la soledad sea mi compañera, para poder asentar mi cabeza y mi situación vital.


 

Día 1  5/10/2002  Inicio del viaje.

 

Hoy inicio de nuevo el Camino. Las sensaciones son muy parecidas a los del año pasado. La intranquilidad y un cierto temor a perder la seguridad de lo conocido invaden mi ánimo.

 

El inicio siempre plantea preguntas. ¿Porqué me lanzo a la aventura? ¿Habré calibrado bien mis fuerzas? ¿Tendré todo lo necesario para la aventura?

 

Estas son algunas de las preguntas que me planteo y, excepto la primera, se quedan sin contestar. La contestación a la  primera es la necesidad de establecer una distancia con mi realidad diaria y poder analizar mi situación familiar y personal.

 

A las 7:15 sale el tren para Pamplona, me he levantado a las 5:30 y tras una ducha me he vestido y cerrado la casa. Con la mochila a cuestas he llegado a Atocha a las 6:15 donde he cogido un cercanías a Chamartín. Tras tomar un café en el bar de la estación he montado en el tren Altaria, coche 5, asiento 3 D.

 

Aunque el billete es de turista al ir casi vacío el tren es muy cómodo. Han dado cascos y era posible ir oyendo música o viendo una película. Yo prefiero la música para relajarme.

 

Enseguida vi al primer peregrino, con su mochila y su guía del País-Aguilar. Parece que lleva poco equipaje. Yo debo ser un desastre pero la mochila pesa 12 Kg. (¡una barbaridad!). El peregrino se llama Víctor. Quiere ir a Saint Piet de Port y llegar a Logroño en 6 días (mucho para mí).

 

Nada más llegar a Pamplona nos dirigimos andando a la estación de autobuses. Esta se encuentra a unos 20 minutos andando. Suficiente para sudar un poquito, y comenzar a conocer la ciudad. En la estación dejamos las mochilas en consigna y nos dirigimos a dar una vuelta por Pamplona. Fue una vuelta de un par de horas que nos llevo a visitar la ciudadela y el centro de Pamplona. Vimos una exposición alimentaria que había en la ciudadela.

 

Víctor es un personaje curioso. Fue montañero-aventurero, ha estado en Nepal y en América, subiendo y bajando montes. Dice que padece una lesión que le impide andar durante mucho tiempo, pero está dispuesto hacer un recorrido de 8 días en 6. A mi me parece muy acelerado y fuera de mi condición física. Me dijo que no estaba interesado en los monumentos. Toma el camino como un reto deportivo y una demostración de que tiene superada su lesión. Creo que el Camino debe ser algo más, el aspecto espiritual es innegable y sin él me es difícil concebirlo.

 

Pamplona me pareció una ciudad muy agradable y digna de ser vivida y sentida. No existe el stress de las grandes ciudades ni el cotilleo de las pequeñas. Tiene el tamaño ideal. Además se nota que el nivel económico es alto.

 

A las 2 de la tarde fuimos a comer y a las 4:00 cogimos el autobús camino de Roncesvalles. Fueron 3,91 euros y 30 minutos esperando dentro del autobús, que se iba llenando de peregrinos con sus mochilas. Algunos de estos serían nuestros acompañantes de los próximos días. Las caras desprendían alegría, esperanzas y,  por que no decirlo, un poco de miedo a lo desconocido.

 

Nada más llegar nos recibieron rellenando un documento acreditativo y pagando 6 euros por la noche en el Albergue juvenil, el otro estaba lleno y por supuesto era más barato.

 

Nos asignaron la habitación después de rellenar otro documento. Empecé a conocer más directamente a los peregrinos que iban a marcar mi recorrido los próximos días. Entre ellos estaba Enrique, muchacho de Madrid y que vive en Guadalajara; José, director de sucursal de la Caixa y natural de Barcelona; Adolfo vendedor de Barcelona; el trío de catalanes, dos de Bañolas y uno francés, dos de ellos familiares y agricultores, y el otro empleado de banca y nombrado por los otros como guía espiritual del viaje. 

 

Una vez ubicados nos dimos una vuelta por los alrededores, vimos la Iglesia y el Claustro, interesante introducción al románico del Camino.

 

Tuvimos que reservar la cena y  pagarla antes de la misa. Es curioso que pagas 6 euros y no te dicen que vas a cenar. Siento que utilizan al peregrino como puro negocio.

 

La celebración eucarística fue entrañable, se siguió un rito del siglo XII. La bendición me hizo sentir incorporado definitivamente a mi deseado camino. La bendición se realiza en los diversos idiomas de los peregrinos. Es algo que no se debe saltar nadie que vaya a Roncesvalles para iniciar el Camino.

 

Después fuimos a cenar (20:00), y allí contactamos con los peregrinos de otras nacionalidades. Durante la cena se habló en francés, inglés, alemán, catalán y español. Es como una torre de Babel donde la buena voluntad permite el entendimiento.

 

La cena consistió en macarrones con tomate, trucha frita y manzana. A las 23:00 estábamos en la cama dispuestos a pasar lo mejor posible la noche. Yo tenía la intranquilidad del inicio de algo que había estado soñando desde hacía tiempo.


 

Día 2 Roncesvalles – Larrosoaña (6/10/2002)

 

Esta noche inquieta me hizo despertarme en multitud de ocasiones. El tiempo no pasaba y las horas se hicieron interminables. No creo haber dormido más de dos horas. No debía ser el único intranquilo, pues constantemente se oían ruidos de gente que se removía en las literas. Incluso a las 5 de la mañana se levantaron los catalanes y se ducharon, montando un poco de jaleo. La desconsideración a los demás se empieza a sentir desde el primer día, es una realidad a la que nos tenemos que acoplar..

 

A las 7 de la mañana ya nadie aguantó más y se encendieron las luces. Todos nos levantamos a la vez. Yo por el nerviosismo preparé los bártulos rápidamente y fui de los primeros en salir a la calle.

 

Estaba amaneciendo cuando a las 8:00 salí hacia el inicio del Camino. Fui acompañado por los catalanes pero enseguida comenzaron su charla y preferí acelerar. La poca luz me hizo que me despistara en una de las señales y me obligó a retroceder. El bosque es espléndido y se recorren con comodidad, son sólo 3 Km. hasta Burguete. Aquí busque un bar abierto y me volví a juntar con los catalanes, desayuné un café con leche y delicioso bocata de jamón.

 

A las 9:00 reiniciamos todos juntos la marcha, pero enseguida me aburrí de nuevo del constante hablar y volví a acelerar el paso, hasta que los perdí definitivamente.

 

El camino discurre por terrenos ricos en ganadería y en relativamente poco tiempo llegue al alto de Mezquiri. Es  apenas un repecho de 200 metros. La bajada es espléndida por un bosque de hayas típico del Pirineo. El tiempo era soleado y el cielo azul claro con alguna nube blanquecina. El aire era limpio tremendamente puro. Era una gozada para un caminante. A esta primera hora no hacia calor.

 

Al final de esta bajada conocí a Danny. Es un inglés malabarista que se gana la vida con sus habilidades. No habla nada de español y ni tan siquiera lo intenta. Es un digno representante de un grupo de extranjeros que creen que los demás tenemos la obligación de entenderles sin hacer ni el mínimo esfuerzo por aprender el idioma.

 

Al poco rato nos juntamos con un alemán que farfullaba inglés y casi nada de español. Se llamaba Clement. Iba con un gran paraguas de colores y nos comento que había dormido al aire libre disfrutando de una magnífica noche estrellada.

 

Subimos los tres a la cima del Alto Erro. Un repecho un poco mayor que el anterior. La subida costo apenas 25 minutos. En el alto decidí abandonar a mis dos acompañantes, estaba un poco harto de hablar en inglés. Acompañado por un chaval de un pueblo cercano y su perro, aceleré el paso en la bajada. Esta si que es fuerte y delicada para los tobillos, sobretodo por la carga que se lleva a la espalda.

 

En Zubiri entre a las 13:30 y tomé una coca cola en el primer bar y posteriormente fui al albergue con la intención de conocerlo. Me pareció grande y frío. Son unas antiguas escuelas reconvertidas en albergue. En el parque infantil había una señora que me indicó que pasara, eso hice y aproveche para dejar la mochila, mientras iba a comer. Había decidido continuar a Larrasoaña por la tarde. Pregunte por el restaurante y me indicaron frente a una gasolinera a la salida del pueblo. Recorrí cerca de un kilómetro por carretera hasta que llegue al cruce donde estaba el restaurante.

 

En él comí el menú del día que era “paella” (arroz con carne), cordero estofado y cuajada (9 euros). A las 3 reemprendí la marcha después de recoger la mochila.

 

En el puente de salida de Zubiri conocí a David, muchacho vasco con el que compartiría momentos agradables. Le comente que dejara la mochila en el albergue y se acercara a comer. Me dio gusto poder hablar en español.

 

El recorrido de Zubiri a Larrasoaña se hace bastante pesado aunque apenas llega a los 6 Km., quizás el calor, la subida, llevar la barriga llena, por los 22 Km. ya realizados, y también por que volví a tener la compañía del malabarista y del alemán. Llegue a Larrasoaña bastante exhausto, fueron 28 Km. agotadores para un primer día.

 

El albergue está compuesto por dos plantas. En la baja tienen una habitación llena de literas, un poco agobiante por el poco espacio. Tiene un servicio mixto, y un poco pequeño. A mí me tocó ducharme con agua fría, cosa que me revitalizó. En la parte superior tiene más habitaciones. El hospitalero nos recibió en un saloncito lleno de toques peregrinos y nos invitó a escribir en el libro del peregrino.

Después de recomponer y ordenar la mochila descansé durante media hora en la litera. Fue imposible dormir, el ir y venir de la gente era constante. Ante esta situación decidí dar una vuelta por el pueblo. Este es un agradable pueblo de montaña con casas muy arregladas y que la gente de Pamplona utiliza para pasar los fines de semana. Hay algunos edificios sorprendentes por el trabajo de marquetería y ebanistería que contienen sus fachadas. Tomé una cerveza con limón en una terraza con vistas al paisaje magnífico de los Pirineos

 

La cena la realice con Enrique, David y dos franceses mayores que me acompañarían hasta Logroño. Fue divertida por el personaje que dirige el restaurante que entretiene y divierte a los comensales. Es un espectáculo que no se debe pasar por alto.

 

A las 10 estábamos en la cama. Las habitaciones eran tremendamente pequeñas y el número de peregrinos por metro cuadrado excesivo. Estaba cansado, doloridos los pies, escocido en la entrepierna, por no ponerme el pantalón corto desde el primer día, y deprimido por la claustrofóbica habitación. Estuve un rato pensando si no me había equivocado y aquel no era mi mundo. Dormí como un lirón hasta las 4: 30 que me levante al servicio y cuando volví caí roque hasta las 6:30.


Día 3 Larrosoaña – Cizur (7/10/2002)

 

Este día para evitar gente incómoda decidí emprender la marcha rápidamente. Cuando los extranjeros empezaron a moverse me levanté, a las siete y cuarto inicie el Camino. Los demás estaban esperando que abrieran el bar para desayunar.

 

La oscuridad lo inundaba todo pero el camino no tenía pérdida. Me costó arrancar y acostumbrar a las piernas a dar los primeros pasos. Me concentré en mis pensamientos y soledades y cuando quise darme cuenta llevaba 2 horas andando. Durante este recorrido se pasa por unos magníficos paisajes al lado del río. El aire fresco y húmedo inundaba mis pulmones. A la media hora empezó a amanecer y disfrute de la soledad y el silencio de los bosques. Después de algún tramo por carretera y de una fuerte subida se llega a Arre. La entrada se hace por un puente que da paso al refugio. Hubo gente que realizó la primera etapa hasta este puente, lo que representan 10 kilómetros más a los 28 iniciales, para mi excesivo y erróneo, los esfuerzos excesivos en el camino se pagan. Es mejor mantener un ritmo constante con paradas cada dos horas o dos horas y media, y en los primeros días no forzar excesivo quilometraje.

Arre y Villava están juntos y cuando llegué empecé a buscar un bar donde almorzar, eran las 9:45 y era necesario recuperarse. Estaban de fiesta y en el único bar que encontré abierto tomé un pincho de tortilla, coca cola y café. Un lugareño con alguna copa de más, una noche de parranda tiene sus efectos, me increpo pero me lo tomé con buen humor y no le di mayor importancia. 

 

Llegue a Villava cansado por la voluminosa mochila y por el paseo del día anterior. La entrepierna la tenía escocida, lo que me producía molestias que me amargaban el camino. Estaba haciendo la etapa con el pantalón de chándal y el calor era considerable ya a esas horas.

 

Cuando reemprendí al marcha (10:15) me encontré con los dos franceses mayores de la cena del día anterior, no hablaban casi español. Esta pareja me la encontré todos los días en las que inicie el camino temprano, tenían las misma filosofía que yo, iniciar antes que los demás y parar lo justo para no ser alcanzado. Hicimos juntos Villava-Pamplona, casi una hora de camino (11:15). En el casco antiguo se perdieron buscando el albergue para que les sellaran, y yo continué. Pasada la ciudadela las molestias eran tan intensas que pase a una farmacia donde compre vaselina y me senté en una terraza a tomar un café. Estaba dolorido y deprimido pero decidí continuar y ver como se solucionaba el escozor. Desde este punto hasta que llegue a Cizur se me hizo pesadísimo, el calor y las molestias me hicieron llegar exhausto. En el albergue me recibió Maribel, la hospitalera, a la que conté mi problema y me aconsejó comprar una crema de niños (Mustela). La compré y pasé a una ducha reconstituyente y solitaria en este magnífico albergue. Había sido el primero en llegar (13:30) y eso me permitió elegir cama y darme una ducha solitaria.

 

A las 14:15 me fui a comer  y después me di la pomada y me metí en la cama hasta las seis de la tarde. Este tiempo lo aproveche oyendo al resto de peregrinos que iban llegando y desordenando todo. La radio me ayudo a inhibirme del ambiente durante un rato.

 

La pomada fue mano de santo. Cuando me levanté me encontraba mejor y al día siguiente ni me molestó.

 

La tarde fue agradable hablando con Maribel, David y Enrique. Es una auténtica forofa de Eunate. Esta es una persona entrañable que me ayudó a reparar mis dolencias y a estimularme para seguir. Nos llevo a la iglesia románica y nos subió a la torre. Desde allí es posible ver el camino hasta el Alto del Perdón, mitad de camino del día siguiente.

 

Después de cenar con David, Adolfo y el grupo de extranjeros me fui pronto a la cama 9:15, para echarme de nuevo la crema e intentar que hiciera el efecto deseado.

 

Me encontraba más reconfortado que el día anterior y más optimista.


Día 4 Cizur – Puente la Reina (8/10/2002)

 

Dormí muy bien y por la mañana las molestias de la entrepierna había desaparecido. Emprendí la marcha con el pantalón corto y no tuve ninguna molestia. Comencé el día saliendo rápidamente a las 7:00. La gente estaba pensando empezar cuando y ya estaba en marcha, no quería que me molestaran.

 

Se realiza un acercamiento por caminos hacia el alto del Perdón. Siempre va el camino hacia arriba, con algún repecho destacable, pero poco a poco te acerca al primer pueblo, Zariquiegui. Llegué cuando el autobús escolar recogía a los chavales y las madres charlaban antes de iniciar la rutina diaria.

 

Sin encontrarme a nadie continué subiendo hacia los molinos de viento que se observan en la cima. Aquí la subida se incrementa pero apenas son 15 minutos. Pasé por la fuente de la Reniega (sin agua) y poco después llegué al alto del Perdón (9 Km.). Después de contemplar el paisaje en ambos sentidos, el monumento de hierros oxidados y la famosa frase que dice: “Punto donde se encuentran el Camino del viento y el Camino de las estrellas”, me dirigí hacia Uterga. Desde el Alto del Perdón se puede observar hasta Puente la Reina (11 Km.).

 

La bajada es abrupta pero no tan  dura como escriben en las guías, eso me pareció a mi, en apenas 40 minutos se encuentra uno en Uterga. Los últimos quilómetros me parecieron interminables deseaba llegar para desayunar (9:45). La sorpresa fue que no pude hacerlo al no haber bar abierto, pero si pude tomar una Pepsi de una maquina y rellenar la botella de agua. Un abuelo ironizó conmigo al preguntarle si llovería. Ya llevaba tres horas andando y necesitaba un descanso, y que vacilen cuando estoy cansado no me agrada demasiado.

 

Así que de nuevo al Camino, en otros 40 minutos estaba en Muruzabal. Pregunté por el bar y estaba cerrado, eran las diez y media y abrían a las 11:00 según me dijo una monja. Esta amablemente me aconsejó que me acercara a Eunate. Estuve esperando media hora y al ver que no abrían marché en pos del consejo, camino de Eunate. Aunque ya cerca de Eunate me equivoque de camino, y en vez de seguir recto después de la ermita blanca de Muruzabal cogí el camino anterior, esto me costo coger la carretera durante 1 kilómetro.

 

Desde Muruzabal se ve Eunate y las preguntas me abordaron ¿por qué una iglesia tan bella está tan alejada de poblaciones? ¿qué se quería ocultar?, ¿qué magníficos conocimientos permitieron una construcción así?, y muchísimas más. A las doce estaba en Eunate, allí estaban los franceses con los que vi la iglesia románica-templaria.

 

Es impresionante la belleza del monumento. Se respira tranquilidad y mi cabeza estaba llena de calma y espiritualidad. Después de media hora marché con los franceses hacia Puente la Reina evitando Obanos. Tuvimos que recorrer aproximadamente un quilómetro al coger la carretera, fue un poco desagradable pero la espiritualidad de Eunate bien vale este pequeño esfuerzo.  Posteriormente un camino lleva hasta Puente de la Reina junto al albergue de los Padres Reparadores.

 

Mis acompañantes se quedaron allí, pero yo continué por la calle Mayor. Como no había desayunado me metí en un bar y tome una alpargata de tomate con jamón y un café con leche, estaba desfallecido.

 

Eran las 13:30 cuando llegué al albergue de arriba, es un poco frío por lo destartalado. La sensación que tuve fue como en las instalaciones de un polideportivo, todo austero y grande. Había cuatro habitaciones de veinte personas cada una de ellas. He de reconocer que pese a lo dicho anteriormente me di la mejor ducha del Camino en unas instalaciones preparadas para mucha gente en las que estaba solo.

 

La ducha fue magnífica sólo interrumpida por José que paso para preguntar si el agua estaba caliente. Hay gente inoportuna con el placer de los demás.

 

Cuando terminé llegó Emilio con su perro. Nos habíamos conocido en Cizur y me había invitado a comer (cosa que rechace) y le pase el Betadine por que tenía una herida en los pies. Este fue el inicio de una amistad.

 

Es valenciano y el compañero más leal del Camino. Viene con su perro y con su coche. Después de cada etapa vuelve al pueblo anterior a coger el vehículo. En él lleva la comida del perro y parte de su carga. Es tremendamente temperamental y nervioso. Es una persona hiperactiva. Esa noche dormimos en el mismo cuarto José, Emilio y yo, una gozada de soledad, mientras que el otro albergue estaba lleno de gente.

 

Después de la ducha bajamos al pueblo los tres. José y yo nos metimos a comer en un restaurante. Como José quería comer bien tomamos unas judías rojas y un buen entrecot, junto a una botella de vino y 3 coñac.

 

José me invitó quedando que en Burgos le invitaría yo, cosa que no se pudo producir al no llegar él. El tuvo que echarse la siesta mientras que yo charlaba en el Puente románico del pueblo con David, Víctor y Enrique. La tarde fue tranquila y yo no pude cenar. A las 22.00 estaba en la cama.

  

Total 21 kilómetros más un par de ellos para ir a Eunate.

Día 5 Puente la Reina – Estella (9/10/2002)

 

La noche había sido lluviosa y empezó el día cayendo agua. Me puse el pantalón de agua, las polainas y el poncho. Comencé a caminar junto a José a las 8:00. Preferí ir acompañado en un día tan desagradable. Esta etapa la tengo marcada como terrible del año pasado, en ella mi estomago estaba fatal y lo pasé muy mal. Este año no iba a ser diferente, de otra manera pero también fue horrible.

 

Después de un par de kilómetros se inicia la subida por un camino tremendamente embarrado. Con todos los bártulos encima y con los pies en el barro, se resbalaba constantemente y más de una vez estuvimos cerca de terminar en el barro. Es apenas un kilómetro pero tremendamente duro con el barro. Nos decidimos a ir a la carretera durante otro kilómetro. Yo estaba dispuesto a realizar la etapa por la misma pero José prefería continuar por el camino, le daba miedo la carretera. Así que volvimos y entramos en Mañeru donde nos alcanzó Emilio y Adolfo, con los que hicimos el resto de la etapa.

 

Después de parar un poco en la plaza de Cirauqui continuamos por la calzada Romana y el puente hasta Lorca, donde paramos a tomar una coca cola en el bar de la salida del pueblo, este estaba cerrado pero al tener una máquina pudimos parar un poquito.

 

En Villatuerta entramos en la iglesia donde ya no estaba el abuelo del año anterior (había fallecido) y una señora le sustituía en las explicaciones.

 

A las 13:00 llegamos al albergue y tras dejar los bártulos en el cuarto y de darme una buena ducha me fui solo a comer a la plaza del pueblo. Llovía en abundancia. Pude comer una ensalada y una paella prefabricada. En un restaurante vacío. Después tomé un café y volví al albergue a acostarme un rato. De la entrepierna me encontraba mucho mejor. Descansé un par de horas. Después me levanté y escribí las postales a los amigos.

 

Mientras que escribía el grupo de 3 catalanes y David decidieron hacer una paella para todos. Yo les ayudé desde las 8 hasta las 10, primero a hacerlas y después a recoger. Fueron 27 comensales que pagamos 3 euros por persona (hubo algunos que no pagaron). Se tomo ensalada, paella, galletas y licor de manzana o avellana todo regado con vino.

 

Los extranjeros fueron felices y desde ese momento fuimos más populares los españoles.

 

Cuando toca trabajar la gente se hecha para atrás y prefieren que se les sirva. Apenas 4 personas trabajamos para el resto. Miguel y Alex, los dos catalanes, David y yo.

 

Durante esta cena conocí a María y a Mariana. María era muy agradable y trabajadora y terminaba ese día su aventura, y Mariana es muy simpática y algo más retraída, esto en el primer momento me confundió y me dio pie a unos sueños fuera de lugar. Emilio se enamoró de ella y es una historia que hoy 24 de noviembre de 2002, que es cuando estoy escribiendo, todavía está desarrollándose, siendo yo el confidente de Emilio. A estas chicas las conocí cuando llegue a Cizur, las indique el camino al refugio pero ellas decidieron continuar a Uterga ya que acababan de comenzar en Pamplona. Ambas también ayudaron a recoger la paella de Estella.

 

A las 10 de la noche estábamos en la cama dispuestos a dormir. Después de todo el día en compañía tomé la decisión de hacer la siguiente etapa solo. Me dormí pensando en María y Mariana y un poco enfadado por la falta de consideración de la gente del albergue. Les habíamos pedido 30 minutos más para recoger tranquilamente, pero no accedieron.

 

Hubo un hecho que no me gustó de la hospitalera. Cuando ya teníamos la comida en la mesa esta fue a la presidencia y marcando una tendencia religiosa, bendijo la mesa como si ella hubiera sido la organizadora obviando que previamente ya la habían bendecido en varios idiomas los comensales.

 

Me fastidia la gente que aprovecha el esfuerzo de los demás para promulgar sus ideas. Ella no se quedó a la cena pero 3 hospitaleros se apuntaron al festín sin haber colaborado y sin pagar. Pese a todo este esfuerzo cuando se les pidió 30 minutos más se negaron en redondo. Sólo están dispuestos a recibir y no a dar. Los peregrinos organizamos y ellos se aprovecharon de la situación para impartir doctrina y cenar. Este refugio siempre me deprime y me aísla, quizás sea por la masificación.

 

Por cierto por el desayuno cobran 2 euros y este consiste en café con leche y galletas o biscuit con diferentes tipos de mermeladas. Me parece un poco caro. Este albergue en definitiva no me gustó por lo masificado e impersonal.

 

Total 21 kilómetros. Puente la Reina – Mañeru fue horrible por el tiempo pero mi estado físico estaba en mejores condiciones que el año anterior.

      Día 6 Estella – Los Arcos (10/10/2002) 

Después de la experiencia de compañía del día anterior, decidí marchar en soledad. Salí a las 7:00 cuando todavía no había amanecido. Me levanté a las 6:30 y tras un ligero desayuno me puse el pantalón de agua, las polainas e inicie la marcha. Chispeaba ligeramente y me despedí de Estella a través de su calle Mayor, eminentemente peregrina. Cuando llegue a la plaza donde me despedí el año pasado de Paquito los recuerdos fluyeron a mi mente. Poco después tuve que parar para ponerme el poncho, pues chispeaba. Sin salir de las calles de Estella se entra en Ayegui todo este camino es en cuesta. Llegando a la plaza tomé el camino a Irache. Por una calle de fuerte bajada se llega a la carretera y un Km. después a la fuente del vino donde comprobé que había tal pero bebí agua. Es una curiosidad pero sin demasiado arraigo. A mí a las 7:30 no me apetecía en absoluto beber. Todo este camino lo realice en noche cerrada.

 

Después de andar durante hora y media por buenos caminos se llega a Azqueta, lugar que no tiene ningún servicio para el peregrino y menos a las 8:30 de la mañana. Tras pasar por una explotación ganadera y por un sendero al lado de las vides donde el barro abundaba se llegó a Villamayor de Monjardín sobre las 9 de la mañana.

 

Allí busque el albergue atendido por un matrimonio holandés en el que pude tomar un bocadillo de jamón york con tomate y un café con leche. Estuve sentado una media hora, antes de meterme en una de las partes más solitarias del recorrido.

 

Son 12 Km. por caminos y pistas de concentración parcelaria. En este recorrido esperaba estar unas 3 horas pero como el camino era magnifico y atrás veía a los franceses mayores, emprendí un paso veloz que me permitió ir cogiendo caminantes que habían salido de Villamayor. Estuve entretenido por que la primera meta fue una madre y una hija alemana, después un matrimonio venezolano y por último unos brasileños con rasgos orientales; y siempre controlando a los franceses por detrás para que no me alcanzaran. Fue un recorrido solitario que por el afán de no ser alcanzado y por que imprimí un fuerte ritmo se me hizo muy corto. Apenas 2 horas y media eso que hubo un par de tramos que sacan del camino para meter al pobre caminante por barrizales, pero esto se llevo con dignidad y sin pensar demasiado. Desde Villamayor no volvió a llover aunque no me quité en ningún momento el poncho. Fue un rato ideal para andar, no llovía y tampoco hacía calor.

 

La entrada a los Arcos se hace por la calle Mayor y un poco antes de la Iglesia paré en el albergue que está atendido por una señora muy servicial. Llegué sobre las 12:30 y tras una ducha  fui a comer a uno de los restaurantes. La mayoría de los peregrinos se fueron al albergue municipal pero Enrique y yo junto con un muchacho argentino (Miguel) nos quedamos aquí. Fuimos sólo 4 en la habitación. Mucha tranquilidad y una sola persona por litera; una maravilla después de Estella. Costo 6 euros. Tuve suerte pues el albergue municipal aunque más barato 3 euros estaba muy masificado.

 

La tarde fue un poco aburrida. Dio tiempo a todo. Pude ver la Iglesia, el albergue municipal, tomar un par de cervezas y a cenar tranquilamente. Tengo que recordar la próxima vez que es posible alargar un poco la etapa.

 

La iglesia es magnifica con un hermoso claustro lleno de rosas, pese a la lluvia caída en los dos últimos días.

 

Como anécdota puedo decir que debajo del albergue había una tienda en la que compré y comí con ansiedad una tableta de chocolate, cosa que nunca hago. Creo que físicamente necesitaba azúcar. El mismo cuerpo muchas veces es el mejor medidor de las necesidades, y cuando este aprieta es conveniente escucharle y hacerle caso. La comida y la cena la realice en el mismo restaurante, uno que hay junto a la gasolinera.

 

Antes de dormir los cuatro que estábamos en la habitación, Miguel (argentino), el madrileño y un austriaco joven de no levantarnos antes de las 7:30. Cosa que cumplimos fielmente.

 

Resumen:

 

-         22 Km. realizados en solitario y una etapa que parece más corta.


05/04/2007 16:21 #. No hay comentarios. Comentar.

Los Arcos - Burgos

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Día 7 Los Arcos – Logroño (11/10/2002)

       Dormí espléndidamente y aguanté en la cama hasta las 7:30. Cosa que me impuso ir con gente todo el camino.

 

Desayuné en el albergue, croissant recién hecho y café con leche. En seguida cogí la mochila y emprendí la ruta. Hoy era más tarde y se notaba en la luz ambiente, el día anterior había andado más de una hora cuando amaneció y hoy ya lo había hecho. Después de dos días nublados hoy estaba despejado y el aire era puro y la mañana resplandeciente. El espíritu lo tenía elevado y el tiempo ayudaba a caminar después de dos días de lluvia.

 

El camino era llano y blanco y se podían ver las montañas nevadas por los dos últimos días de temporal. Esta llanura permitía ver a los peregrinos a lo largo de los Km. que separaban de Sansol. Al poco rato adelanté a Danny y pese a que intento la charla conmigo continué andando, no me apetecía la charla tan temprano, quería disfrutar de la mañana maravillosa.

 

Un poco antes de Sansol me alcanzó David, el vasco. Con el que estuve desayunando en Torres del Río, y que sería mi acompañante durante toda la etapa. Allí nos encontramos con un paisano que nos habló de los problemas de los pueblos y de las envidias entre sus habitantes. Este personaje me lo volvería a encontrar en Logroño y me hizo un favor importante, más adelante lo contaré.

 

David se metió entre pecho y espalda un bocata de jamón y yo un café con leche, no tenía ganas de comer.

 

Sobre las 10:15 salimos para dirigirnos a Viana. Aquí comienza un constante sube y baja de vallecitos. La primera subida y tal vez la más fuerte es la de la ermita de Nuestra Señora del Poyo. Posteriormente se sube a Cornava y por último se sigue un camino paralelo a la carretera.

 

David y yo fuimos adelantando a gente. En las cuestas yo iba más despacio y se alejaba, pero en el llano le alcanzaba. A mitad del mismo nos encontramos al catalán de Bañolas ayudando, o ligando que uno nunca sabe, con una francesa que se dejaba querer. Ella estaba lesionada en el tobillo y él la acompañaba. Posteriormente alcanzamos a los otros 2 catalanes que estaban cogiendo almendras que se habían caído de unos árboles. Con ellos estuvimos un rato sentados y por fin en el tramo paralelo a la carretera se hizo el gran sprint. David, Enrique (el madrileño) y algún otro empezaron a apretar el paso y yo por detrás a seguirles después de que la última rampa se me atragantó un poco. El único que se resistió a ser alcanzado fue David pero al entrar en Viana se equivocó de camino y yo se lo indique desde la distancia, entonces me esperó y entramos juntos en este magnifico pueblo navarro. Viana tiene unos edificios espléndidos y con unas vistas sin iguales sobre Logroño, aunque el sea el último de Navarra.

 

David y yo después de visitar Viana y esperando la llegada de Emilio y Mariana, con los que había quedado David, nos fuimos a comer a Casa Pitu, donde comimos magníficamente. Al final de la comida llegó el catalán de Bañolas del que nos despedimos pues él se quedaba en Viana y al día siguiente marchaba a casa desde Logroño. También nos despedimos de los otros dos catalanes. Las despedidas en el camino son dolorosas aunque no se contacte muy bien con la gente, cuando esta marcha es como si algo se acabara. La otra vez ya sentí la soledad pero esta vez la he sentido todavía más pues me he despedido de más gente.

 

Después de comer marchamos al albergue donde nos despedimos de Mariana que terminaba el camino y de Emilio que quedó en alcanzarnos en Nájera. David y él quedaron en verse por la mañana en Logroño e ir juntos.

 

Mariana es una muchacha de una mirada encantadora de la que es muy fácil enamorarse. Es tierna y afectuosa. Apenas la había tratado dos ratos y en mi corazón creó chispa. La proporcione mi e-mail y veré si escribe. También comprendo perfectamente que Emilio se quedara prendido de ella y con un comentario continuo de su amor por ella ( 24/11/02 todavía continua).

 

El albergue era pequeño y formado por literas de 3 lo cual era tremendamente agobiante. Pero el entorno donde se encuentra, al lado de una antigua iglesia y con unas vistas magníficas.

 

David y yo sobre las 4 marchamos hacia Logroño. Aunque son sólo ocho kilómetros que se realizaron en menos de dos horas, se hizo muy pesado, eran 6 Km. más que los días anteriores y eso se nota. Las entradas a las ciudades aunque el albergue esté al principio se hacen siempre pesadas. Los polígonos industriales y las carreteras después de todo un día pateando es agotador.

 

En Logroño se llega rápidamente al albergue cosa que se agradece. Pero estando registrándonos al coger la mochila una de las costuras del tirante se descosió. Esto me obligó a después de ducharme y lo más rápidamente posible encontrar un zapatero. Vacié la mochila  y tras preguntar a la hospitalera, que no conocía ninguno, me dirigí a la calle. Iba a preguntar a los policías municipales cuando de repente encontré al paisano de Torres del Río con su mujer y una amiga. Le pregunté y me llevaron a una tienda de marroquinería donde un dependiente encantador cosió y remacho los 2 tirante para que no se volvieran a romper. Me costó sólo un euro. A veces las cosas que más valoramos son las que menos cuestan.

 

A la vuelta al albergue volvía montar la mochila y me esperaba David para ir a tomar unos vinos. Dimos una vuelta con una pareja de vascos, él muy alto y ella muy menudita pero con una sonrisa maravillosa.  Se nos unieron consecutivamente otro vasco Luis Fernando y posteriormente Emilio, Mariana y Enrique. Cenamos de tapas y a las 21:45 estábamos en el albergue. La zona de tapas de Logroño es como las calles de alrededor de la Puerta al Sol. Lleno de bares con tapas.

 

El albergue estaba formado por literas con maderas de separación. Era un poco agobiante por el poco espacio pero las maderas de separación daban una cierta independencia que se agradecía. Cobraron 3 euros sin derecho a desayuno. Había sido un día agotador pues desde las 8 de la mañana apenas me senté una hora para comer. (28 Km).


Día 8 Logroño – Nájera (12/10/2002)

 

Dormí como un lirón, con Luisfer en la cama de arriba y dos australianas en la cama de al lado. Una de ellas llevaba unas mallas sobre un trasero impresionante, sobre todo por la ausencia de sexo desde hacía una semana.

 

Del día anterior tenía una ampolla en el pie izquierdo debajo de los dedos, que molestaba cuando comenzaba a caminar, luego se calentaba y dejaba de doler.

 

Me levanté temprano y salí el primero del albergue. En seguida encontré un bar lleno de inmigrantes donde entre a desayunar. Daba un poco de miedo por las pintas, pero el desayuno primaba sobre el miedo. Tomé café y magdalenas y continué el camino. Eran las 7:30 cuando encontré a Enrique y juntos emprendimos la salida de Logroño. Está confusa la salida y en uno de los parque tuvimos que preguntar. Por fin enfilamos el camino que lleva al parque de la Grájera. Es un camino llano y fácil. Nos encontramos con diversas personas haciendo footing. Enrique quería descansar o ir sólo y paró en un banco mientras yo continué.

 

Me alcanzó un señor que resulto ser el Presidente de la Asociación del Camino de Santiago de Logroño, al mismo le plantee el problema de la señalización y me contó lo que me depararía el día. Con él fui hasta pasado el embalse de la Grájera. Allí nos encontramos a un personaje que ofrece manzanas, peras y galletas a todos los peregrinos. Este hombre ha realizado en múltiples ocasiones el Camino de Santiago vestido con el atuendo tradicional y con un burrito, se encuentra una foto suya en casi todos los albergues. Este año le han operado del bazo y como no ha podido hacer el camino se coloca aquí para dar ánimo a los peregrinos.

 

Es un personaje tremendamente simpático que se despide con un beso y el deseo de un buen camino. Gracias por los ánimos.

 

Mientras estaba conversando me alcanzó Enrique el cual también comió manzanas y galletas. Con él reemprendí el camino hasta Navarrete. Se asciende el alto de la Grájera donde los peregrinos han llenado una valla de cruces, yo puse la mía y continué.

 

En Navarrete volvió a descansar y yo fui al bar a tomar una café y un bocata de beicon con queso. Al rato continué con Enrique.

 

Desde aquí se inicia una constante subida hasta el alto de San Antón. Al principio lo inicie con Enrique pero le deje con sus pensamientos y me entretuve hablando con un señor en una depuradora vitivinícola, me rellenó la cantimplora.

 

Estando en la depuradora me alcanzó un suizo que llevaba 66 días andando. Es increíble la fortaleza de algunos jubilados centro-europeos. Este señor practicaba yoga y era totalmente atlético. Con él estuve andando durante 2 horas, prácticamente sin hablar. Este tramo es de 15 Km. y medio sin ningún pueblo y se hace largo y cansado.

 

En el alto de San Antón paramos a tomar algo. Yo una manzana y unos panchitos. Me encontraba desfallecido, y sólo la incomodidad del suelo y la gran cantidad de moscas que se congregaron alrededor me obligaron a continuar tan rápidamente.

 

En 20 minutos reemprendimos la marcha, aunque se veía Nájera todavía quedaba hora y media para llegar. Este tramo se me hizo agotador y tras pasar el río Yalde por el puentecito de madera dejé al suizo que continuara y yo me descalce y me tumbé en la hierba. Estaba sin fuerzas, el pie izquierdo dolorido y bastante tocada la moral.

 

Estando tumbado hablé con unos ciclistas y me adelantaron las australianas. Al cuarto de hora comencé la marcha y al poco tiempo se encuentran unos poemas escritos en la pared.

 

Entrando en Nájera me alcanzó Enrique, que aunque yo creía que iba por delante, había parado a descansar. Esta entrada se hace muy pesada pues el albergue está en el casco antiguo pegado a la montaña. Llegamos a las 14:30. El hospitalero que nos esperaba era de Bilbao y  estrábico. El albergue es coqueto al ser de madera pero incómodo porque la habitación está en el ático y los baños en el bajo.

 

Me duche enseguida y con Enrique marchamos a comer a las 15:30.

 

A la vuelta, estaba agotado y me eche un rato. Las dos últimas etapas habían sido agotadoras. Y esta última la peor. Por la tarde visite el Monasterio de Santa María y fuimos a cenar con David, Enrique y unas vascas que estaban haciendo 2 etapas del camino, la de Logroño-Nájera y la de Nájera- Santo Domingo de la Calzada. Antes de irnos a la cama me tomé un vodka con naranja que me supo a gloria.

 

El pie le tenía bastante fastidiado pero aguantaba el dolor. Llevaba dos días agotadores pero tenía la esperanza que los dos próximos días iban a ser más suaves. Hoy había hecho 30,7 Km. y las piernas lo notaban.


Día 9 Nájera – Santo Domingo de la Calzada (13/10/2002)

 

Quedé en realizar la etapa con Emilio y su perro Tysson. Es un rottwailer, supongo que se escribe así. Parece pacífico pero tiene sus momentos violentos. Es un tipo de perro guerrero y peleón, aunque esté sólo en algún momento. Bajo este planteamiento salimos con el sol iluminándonos las espaldas sobre las 8. En el refugio nos dieron de desayunar leche y galletas todo por los 5 euros, que fue mi voluntad. Se inicia el camino con una fuerte cuesta que se hizo tranquilamente. Tras la cuesta inicial se recorre una carretera secundaria que nos lleva hasta Azofra. En un bar tomamos el almuerzo y repusimos fuerzas para continuar. Como salimos tarde mucha gente nos antecedía, así fuimos acompañados todo el camino.

 

El siguiente tramo se hizo cómodamente y solamente en un repecho antes de Cirueña emprendimos una aceleración que nos permitió adelantar a 10 o 12 personas. Fue un spring que puso de manifiesto que pese a mi pie podía rendir mejor y que mi forma física iba mejorando.

 

En Ciriñuela, Tysson tuvo una pelea con un perro. Bastante desagradable.

 

También recuerdo que alcanzamos a una siciliana que mostraba orgullosa su cuerpo. Tenía unos amplios pechos rematados por unos pezones en punta que resaltaban sobre su camiseta. ¡Dios como nos haces esto después de 10 días de abstinencia!. Era muy simpática y estaba haciendo el camino con su novio holandés.

 

En Cirueña paramos un rato en la plaza y encontramos a Luisfer y al matrimonio venezolano que adelanté en la etapa de Estella-Los Arcos. Habían  adelantado camino en bus. Daban pena por su cansancio.

 

Después de Cirueña hay una pequeña cuesta que da paso a una recta de más de 2 Km. que muestra la entrada a Santo Domingo de la Calzada. Este pueblo se encuentra enclavado en una llanura impresionante. El campo ha cambiado y de zonas montañosas dan lugar a llanuras. De cultivos de huertas y vides a productos de secano.

 

A la entrada hay un par de almacenes impresionantes de patatas. Daba tentación de coger alguna para la cena. A las 13:00 llegamos a Santo Domingo donde nos duchamos y marchamos a comer. El albergue es muy grande y lo lleva la cofradía del Santo. Sólo estaba abierto el ático formado por camas individuales separadas de 4 en 4. Era un lujo aunque el baño era un poco deficitario, solo 2 duchas para hombres, tuvimos que hacer cola.

 

Esta etapa la definiría como sencilla y reconfortante después de la etapa de ayer. Salimos a las 8:00 y a las 13:00 estábamos en destino habiendo parado en 2 ocasiones un cuarto de hora. Un paseo para estas alturas del camino.

 

Emilio fue a buscar su coche mientras que nosotros comíamos. Coincidimos David, Luisfer y un alemán que no hablaba español. Fue una aventura traducirle los platos, pero conseguimos que quedara satisfecho.

 

En este día Emilio me manifestó que estaba perdidamente enamorado de Mariana y nos pidió consejo a David y a mi. Aunque le animamos y le sugerimos calma, no me extraña que se enamorará de esa forma pues, como he dicho antes, es una persona maravillosa con una sonrisa encantadora. El tema es que fue un flechazo, que le obligada a cada 2 por 3 a estar hablando de ella, cosa que parecía un poco pesado.

 

Después de comer repose en la cama la comida y pensando que Emilio tenía coche decidí descargar peso, concretamente 4 Kg., quité cosas inútiles. Forro polar, chubasquero, camiseta, zapatillas de baño. Fue una pena que tardara tanto en llegar a esta conclusión.

 

Por la tarde estuvimos viendo la catedral y los alrededores. Realmente es un pueblo precioso. Recuerdo como anécdota que cuando nos íbamos a la cama, pasamos por la cocina y vimos a la siciliana pegándose el lote con el holandés, hecho que nos llevo de ironía y de envidia por no ser él de los países bajos. Había sido una etapa suave de 20 Km. realizada en 5 horas.

 

Día 10 Santo Domingo de la Calzada - Tosantos (14/10/2002)

 

Otra etapa en la que fui con Emilio casi toda ella. Etapa que fue sencilla hasta Viloria y muy pesada por el aire, el camino y el tiempo hasta Belorado. Por la tarde hasta Tosantos fue un paseo de 1 hora. Tenía el pie dolorido y me costo calentarlo.

 

En Grañón fuimos al bar y nos dijeron que no había bocadillos. Así que, compré 2 tomates, 3 plátanos y jamón de york en una tienda, luego fui a la panadería donde me regalaron una barra de pan del día anterior, parece increíble.

 

Partí por la mitad la barra y se la di a Emilio. De mi mitad solo pude comerme la mitad y la otra se la di a David. Así que con medio bocadillo, un plátano y un café con leche marchamos. El camino hasta Viloria es sencillo sin complicaciones. Pero cuando afrontamos el tramo final, que marcha junto a la carretera y con un tiempo cambiante, con mucho aire de frente, las piernas empezaron a flojear y la sensación de cansancio se me acentuó. El pie me dolía y me obligó a sentarme a poco menos de 3 Km. de Belorado. También es causa que yo necesita realizar paradas cada 3 horas y cuando se afrontan trechos de 15 o más Km. es necesario reposarlos.

 

La entrada a Belorado, que se realiza cuesta abajo, se me hizo muy pesado. David había acelerado e iba sólo con Emilio y Tysson. En el albergue de Belorado el tiempo era frío y nublado, dejamos las mochilas y marchamos a comer. Sabíamos que en Tosantos se compartía la cena, así que compré espaguetis, tomate frito, pan y chorizo.

 

Comimos en un restaurante donde nos despedimos de David que quería llegar a Villafranca Montes de Oca y mañana hasta Burgos. Yo le dije a Emilio que mi pie estaba mal y que tenía intención de ir muy despacio hasta Tosantos.

 

Así, hecho el planteamiento, después de comer ellos marcharon rápidamente y yo poco a poco y sufriendo bastante con la ampolla del pie, llegue a Tosantos en 1 hora y un poquito.

 

Llegue casi al tiempo de Emilio pues andando, las distancias de 4 o 5 Km. por muy deprisa que hagan, no representan más de 10 o 15 minutos. Tosantos es una aldea en la que las Asociaciones del Camino están haciendo un albergue al estilo de Arre, con un concepto de hospital. En ellos se comparte todo, dentro de la humildad, hermandad y camaradería. Tienen un espíritu eminentemente religioso. Y realizan el rito de acercarse a la Iglesia después de cenar, como oración nocturna.

 

Las camas están en la primera planta y son simples colchonetas en el suelo. Nosotros pudimos colocar 2 al pernoctar sólo 4 peregrinos. Cuando llegue ya estaba Emilio, que enseguida se fue a buscar el coche, Miguel el argentino y Rito un muchacho suizo que conocí aquí.

 

La ducha era de agua caliente pero como yo no atiné me tocó ducharme con agua fría, cosa que me revitalizó. Después de cambiarme, bajé a la cocina donde tuve un rato de charla agradable con el hospitalero que era de Madrid y 2 socios de la Asociación de Granada que estaban arreglando una habitación más en el piso superior.

 

Hubo una charla interesante sobre como debía ser el Camino y los servicios que ofrecía y los que debería ofrecer. Así mismo se habló de las actitudes de los peregrinos, la mayoría habla de motivos deportivos o artísticos, cuando la base del Camino es su aspecto espiritual.

 

Mi opinion es que el Camino es eminentemente un hecho religioso y como tal debería haber albergues específicos para tales peregrinos y que fuera la Iglesia quien articulara las condiciones de pernoctación en los mismos. También la Iglesia se debería preocupar que las Parroquias del camino se ofrecieran a los peregrinos, es indignante la cantidad de pueblos que tiene las Iglesias cerradas y los corazones de los Párrocos endurecidos a la peregrinación.

 

Todos estuvimos de acuerdo que las credenciales sólo las debía dar la Iglesia y en ningún caso las Asociaciones. Estas se deberían dar en el confesionario y que fuera un sacerdote quien se responsabilizará de nombrar a alguien como peregrino. El resto de gente serían deportistas en el Camino de Santiago, y las instituciones civiles fueran quienes les proporcionaran los servicios necesarios.

 

A las 7 de la tarde nos pidió ayuda el hospitalero para preparar la cena entre todos. Yo estuve picando la cebolla, tomate y lechuga para la cena. Los otros hicieron los espaguetis y los hospitaleros pusieron lentejas del mediodía y el vino.

 

La cena fue espléndida y sin apreturas. En ningún momento se pidió dinero y sólo una caja marcaba que se pagara la voluntad. El sello no le pusimos nosotros mismos junto con la inscripción en el libro.

 

Después de cenar fuimos a la Iglesia, se puso una vela en el suelo y se hizo una plegaria, posteriormente se leyeron las peticiones de peregrinos de días anteriores. Todas las plegarias fueron en español, menos 1 en alemán que hizo Rito.

 

Este acto fue vivificante y me lleno de buenas energías. De hecho al día siguiente me encontraba mejor.

 

Rito es un joven que tenía un problema en la rodilla izquierda que le obligaba a ir despacio. Acordamos levantarnos a las 7:30 al día siguiente.

 

Etapa de 27,2 Km. que se hizo larga aunque al final vino la recompensa de un lugar entrañable y que siempre recordaré.


Día 11  Tosantos - Atapuerca (15/10/2002)

 

Nos levantamos a las 7:30 y después de vestirnos y plegar los sacos nos dieron de desayunar con mucho amor y cariño lo que hizo levantar nuestro ánimo. Salimos casi a las 9 de la mañana Rito, Emilio, Tysson y yo pues Miguel había marchado un poquito antes. Era un día que amenazaba lluvia y me puse el poncho, el pantalón de agua y las polainas, con estos bártulos hice toda la etapa.

 

Enseguida de partir observamos que Tysson cojeaba así que decidió Emilio dejarle y en Burgos volver por él. Rito y yo continuamos lentamente esperando que Emilio nos alcanzara.

 

El espíritu estaba satisfecho y la conversación con Rito agradable, así que en poco más de hora y media estábamos en Villafranca Montes de Oca. El día estaba nublado y en determinados momentos chispeaba.

 

Como Emilio no había llegado decidí entrar en un bar y esperarle. Rito continuó con Miguel al cual le vimos en la distancia. Aproveche el tiempo para desayunar, estuve esperando un buen rato cerca de ¾ de hora. A las 11,15 decidí reemprender el camino.

 

En este punto una cuesta de un kilómetro que dura desde la entrada del pueblo hasta la fuente de Mojapan te deja casi sin aliento, pero como me lo tomé con calma y con la lluvia como compañera casi ni me enteré. Poco después me encontré con un Neozelandés que me preguntaba cosas en inglés sin preocuparse de articular una sola palabra en castellano y creándome un complejo de idiota, al no dominar suficientemente el inglés. Pero al poco rato me di cuenta que estábamos en España y el que tenía obligación de hablar español era él. No somos un país secundario y eso lo tienen que entender.

 

Aprovechando una cuesta le deje que marchará por delante. Enseguida se cogen unas pistas cortafuego bastante pesadas por los muchos kilómetros que dura. Aunque el ir rodeado de arbolado, en momentos robles y en momentos pinos, hacen mucho más llevaderos los 14 kilómetros desde Villafranca Montes de Oca a  San Juan de Ortega.

 

Hay un momento en que dude de llevar buen camino pues adelante al Neozelandés y a un grupo de franceses y al no haber señales me creí perdido.

 

Cuando llevaba 2 horas y media paré para consultar la guía y tomar oxigeno 10 minutos. Como no veía a nadie continué hasta que de repente una flecha me desvió a la izquierda a un camino que en poco rato me enseñó San Juan de Ortega.

 

Llegué a la puerta de San Juan junto a Miguel y a Rito con los que vi la Iglesia. Les había recuperado 45 minutos en estos 12 kilómetros, creo que había ido más deprisa de lo adecuado. Ellos debieron parar en algún momento.

 

A la salida me sorprendió ver a Emilio que ya había saltado la mochila y se había registrado en San Juan de Ortega. ¿Por donde había ido? Ni yo, ni Miguel, ni Rito le habíamos visto. Decía que se encontraba dolorido y que se quedaba allí y que había ido por un camino diferente ¿?. No lo entiendo, si hubiera pasado mientras estaba desayunando la brasileña no me hubiera dicho que iba por detrás, pero aún así si hubiera pasado mientras desayunaba se habría encontrado con Miguel y Rito. ¡Bueno el sabrá!.

 

Como el decía que tenía comida lo hizo en el albergue,  mientras yo acompañado por Miguel comí en el bar. Fue colesterol en estado puro, morcilla, lomo, chorizo con un poco de lechuga acompañado de una coca cola y un café con leche.

 

Comí de 2:30 a 4:00 . A esta hora me despedía de Emilio hasta Burgos y emprendimos una hora y media (6 Km.) bajo una constante lluvia. En los primeros 2 kilómetros por monte y con bastante barro y los últimos cuatro por carretera pero chorreando de agua.

 

Cuando llegamos al albergue estábamos calados y con mucho frío, así que me metí en la cama después de una ducha para entrar en calor.

 

A las 17 horas me acerque al único bar para tomar un descafeinado y entrar en calor. El pie le tenía bastante mal. A las 20 horas fuimos a cenar Rito y yo. Sopa y lomo con pimientos. Me hubiera apetecido algo más contundente, pasta o arroz, pero no pudo ser.

 

A las 21:30 estaba durmiendo como único entretenimiento. Hay que decir que el albergue es privado pero muy original, han aprovechado unas antiguas cuadras. El techo es un entramado de maderas tremendamente curioso y bonito. Aunque hacía frío por lo desagradable de la tarde y por la mojada, con las mantas se solucionó el problema.

Se realizaron 26 kilómetros en unas seis horas y media. Etapa muy bella por los montes que atraviesa.


Día 12 Atapuerca - Burgos (16/10/2002)

 

A las 6:45 estaba arriba preparándome. El tiempo era horrible. Llovía copiosamente y a ratos había una gran ventolera. Me preparé con los pantalones de agua, las polainas, el poncho y las botas todavía húmedas del día anterior, aunque había tenido la prevención de meter papel de periódico.

 

Se inicia subiendo hasta un collado. Esta subida se hacía por un camino lleno de agua y de barro. Intentaba ir por la hierba del borde para no pisar el barro. En un par de ocasiones pisé charcos de manera que el agua me entró dentro de la bota. El chapoteo era muy incómodo, pero aquí no se acababa la desgracia pues el aire hacia que el agua golpeara en la cara haciendo auténtico daño.

 

Hubo un momento que una pareja me adelantaron pero cuando se llego al alto del collado donde hay una cruz se tuvieron que parar a colocarse los ponchos.

 

Después del collado se inició la bajada a Cardeñuela-Riopico. Con tiempo normal el recorrido duraría hora y cuarto sin ningún problema, en estas condiciones duró hora y media larga y repercutió en el ánimo.

 

Desde Cardeñuela a Orbaneja se va por carretera secundaria. Se me hizo interminable hasta que llegué al lugar donde pude almorzar. Quizás fueron las 2 horas más deprimentes del Camino. El dolor del pie izquierdo, la lluvia, el aire, la falta de desayuno y el cansancio de los días me terminaron de deprimir.

 

En Orbaneja me tomé un par de huevos con jamón y un café con leche todo por 3 euros (parece increíble).

 

A las 10 me puse en camino para Villafría donde llegue a las 11:15. Todo el recorrido es por carreteras secundarias. Aquí terminé mi camino, cogiendo un autobús que me acercó al centro de Burgos y me evitó los últimos 10 kilómetros por carretera, soportando la lluvia y el aire. Este recorrido en bus lo hice con un peregrino de Bilbao, con Miguel y con Emilio. Estos dos últimos nos alcanzaron un poquito antes de ponerse en marcha el bus (12:00).

 

Antes de acercarnos al albergue visitamos la Catedral. Es grandiosa aunque esté en obras. Me impresionó la cúpula central. La blancura de la piedra limpiada junto con la luz da la sensación de estar en el aire sin la suficiente sustentación. Salí impresionado. Marchamos al albergue, cosa que nos costó mas de media hora. Allí me duche y cambié, marchando luego a comer. La comida fue opulenta consistente en sopa de pescado y chuletón.

 

Por la tarde estuve con Emilio visitando de nuevo la Catedral y comprando el billete de vuelta a Madrid (8:15 día 17/10/2002).Entablamos conversación con un enfermero gaditano, con el que nos fuimos a cenar. A las 10:30 estaba en la cama. El albergue de Burgos está formado por casas prefabricadas bastante frías y desangeladas. Esta en los terrenos de las Huelgas Reales, es decir a las afueras. No me gustó este tipo de albergue para una ciudad tan importante en el Camino como Burgos.   


Epílogo (17/10/2002).

 

A las 6:45 nos levantamos. Emilio me llevó a la estación, él se volvía a Valencia para arreglar unos asuntos. A las 7:30 estaba en la estación esperando el autobús que venía de Vitoria. Muy puntual se presentó y fue muy agradable pues me dieron de desayunar mientras se podía ver una película.

 

A las 11 de la mañana llegó al intercambiador de Mª de Molina y a las 11:30 ya estaba en casa.

 

Esto representa el fin del viaje que continuará el año que viene.

 Ultrieia e Suseia. 
05/04/2007 17:19 Autor: aig02. #. Hay 1 comentario.

Burgos - Terradillo de los Templarios

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Prólogo Continuación

Ya se acerca de nuevo el momento de continuar la aventura dejada hace seis meses. Ahí llegue hasta Burgos, no pudiendo continuarla por la lesión del tobillo que me producía un dolor considerable que afectaba a mi estado de ánimo. También el mal tiempo tuvo su influencia, en octubre tuve cuatro días seguidos de lluvias que incrementó la tendinitis.

Una vez recuperado, mi cabeza volvió a planificar la continuación. En enero comencé a entrenarme de nuevo. No estaba dispuesto a sufrir otra dolencia por la falta de preparación. Estuve durante tres meses andando de 3 a 5 horas diarias y los fines de semana me iba a la sierra a pasear durante todo el día.

También había aprendido que el peso era un lastre que había que reducir al máximo. Un semana con una mochila a tope podría terminar derribando a cualquiera. Así que monté una mochila con sólo 7 kilos. Esperaba que el tiempo me respetara. Mi cuerpo más de cuatro días de lluvia no lo soporta bien y mi ánimo se deprime.

Compré el billete del autobús que va a Burgos a primera hora de la tarde, para llegar al albergue antes de las ocho. Esto me permitiría un rato de charla con los peregrinos e ir integrándome en el mismo.

El nerviosismo volvió la noche anterior a la partida y las dudas también. Todo son preguntas, aunque he de reconocer que haber estado y saber lo que podía llegar a pasar me alivió bastante.

La mañana antes de la partida fui a trabajar teniendo todo preparado. A la una me fui para casa para cambiarme y recoger la mochila, no quiero perder ni un minuto de mi tiempo de vacaciones. Esto también me impide pensar demasiado.

El autobús se coge en la Avda. América y puntual se puso en marcha. El viaje fue rápido y cómodo, y a las 18:30 estaba ya en la estación de Burgos.

Ya con la mochila me dirigí lo primero a la Catedral. Yo considero que esta es una de las más maravillas catedrales del mundo y me es imposible pasar por esta ciudad y no visitarla con un cierto detenimiento, siempre encuentro detalles y lugares que me embelesan. Sus torres gótica me hicieron sentir de nuevo peregrino.

De allí me fue hasta el albergue del parque del Parral. Los días anteriores había estado lloviendo y la tarde amenazaba tormenta, aunque de momento la luz era espléndida.

Ante el albergue lo primero que distinguí fue un gran charco de agua que impedía el paso franco a la caseta prefabricada de los dormitorios, y era necesario andar con cuidado para no mojarse. Sellé y tomé posesión de la parte de abajo de una litera cerca del baño. Las sensaciones se repetían respecto a la última vez que estuve aquí. Hay demasiadas literas aunque tuve suerte de que no estuviera demasiado lleno.</